Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cosas Chistosas
Eduardo García Gaspar
30 julio 2004
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá le suceda a usted lo mismo que a mí y es que hay veces que no puedo contener la risa cuando leo algo, típicamente lo escrito por quien intenta explicar una cosa y no lo logra, quizá por desear verse como un experto.

Repasaba el otro día materiales sobre la idea del Estado y me encontré con un escrito que contenía el siguiente párrafo.

Las decisiones estatales invocan los intereses de la nación y los condensan en una simbología que la rememora continuamente. Al saltar por encima de las raspaduras de la sociedad, y al negarla como contradictoriamente articulada, esto presupone y, por lo tanto, ratifica – a la sociedad que capitalista. Es así como la nación ocupa el espacio vacante por el arrinconamiento de la sociedad, y se coloca como principal referente del Estado. Este aparece, consiguientemente, como un Estado para la nación, no como un Estado de y para la sociedad. El Estado es el “resumen oficial”, la fachada majestuosa de la sociedad, cuando se aleja de ella y reaparece como síntesis activa de la nación.

No tengo la menor idea de lo que se quiso decir allí, pero contrasta con la casualidad de estar leyendo otro libro que define al gobierno de la manera siguiente,

Es un intermediario financiero monopólico que toma decisiones sobre impuestos, créditos, gastos, propiedad de recursos y otorgamiento de monopolios. Los políticos y los burócratas sustituyen a los financieros en las decisiones de asignar dinero a personas. (Reuven Brenner, The Force of Finance, 2001, TEXERE LLC, ISBN 1-58799-130-6, p. 199).

La diferencia entre ambos lenguajes no puede ser mayor. Una de las ideas se entiende y la otra lo deja a uno estupefacto… digo, porque la primera reacción que se tiene es la de pensar que uno es un tonto y exclamar de inmediato, “Desde luego, las raspaduras de la sociedad y su contradicción articulada en el arrinconamiento y la fachada majestuosa lo explican todo. Ya puedo dormir en paz, ahora sí ya entiendo lo que es un gobierno.”

Son tantos los ejemplos de ese tipo de escritura barroca que bien vale la pena una segunda opinión al respecto.

Un escritor tiene dos opciones. La primera es escribir y la segunda no escribir. Si se opta por lo primero, se tienen dos opciones, la de escribir tratando de que los demás entiendan y la de escribir sin esa preocupación.

Obviamente, hay autores que no tienen esa preocupación, la de ser entendidos por el resto. Esto nos lleva a una consideración, ¿importa el que otros entiendan lo que alguien escribe?

La contestación más sabia es la obvia, depende. Si yo estoy escribiendo una obra de literatura, tengo la libertad de dejar de preocuparme de eso. Lo que intentaré es ser original, creativo, lo que usted quiera y si me entienden o no, eso es otra cosa. Son las obras de los literatos.

Pero si yo estoy escribiendo este artículo, por ejemplo, o un libro sobre estadística no paramétrica, mi gran preocupación es la de lograr que se entienda con facilidad lo que intento decir. Entonces, ¿cuál es la razón por la que hay obras con intenciones de crear conocimiento y que no se entienden?

Debe haber varias razones, pero me concentro en una muy sencilla. Los miembros de una comunidad intelectual, por ejemplo, los sociólogos o los economistas, crean su propio idioma con sus mitos y dogmas, dando por supuesto que los demás los entienden, sin contacto con la realidad.

Y peor aún, escriben para quedar bien entre ellos mismos, no para ilustrar a los demás. Lo malo de todo eso es que para muchos lectores potenciales, ese idioma oscuro es un obstáculo para crear hábitos de lectura.

Nadie puede ser culpado por cerrar un libro con un texto como el que mencioné al principio y quien lo lea se quedará con la idea de que no entiende lo que lee, lo que es a todas luces falso, pues lo que sucede es que el otro no sabe escribir.

Pero además mucho me temo que haya otro efecto. Los intelectuales y académicos que escriben así, crean su propio mundo, ajeno a la realidad y lo eternizan en obra tras obra, creando ficciones que se conservan en esos círculos, entre los que desatacan algunos de los izquierdistas que aún están analizando a la lucha de clases como explicación del mundo.

Post Scriptum

En ContraPeso.info: Lenguaje hay más material al respecto. Quizá sea de interés el efecto que producen los textos incomprensibles, el crear respeto.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



1 comentario en “Cosas Chistosas”
  1. Miguel Hernández C. Dijo:

    Me refiero a tu Segunda Opinión “Un serio defecto estructural de los Gobiernos” para comentar sobre la parte que dice (Los Gobiernos)”no tienen la capacidad de atender los deberes que se les han asignado”.
    Efectivamente así es, pero además sí tienen la capacidad para complicar aún más las cosas, porque LOS GOBERNANTES SE ASIGNAN MUCHÁSIMAS MÁS FUNCIONES QUE LAS QUE REALMENTE SON LAS QUE DEBERÁAN CUMPLIR.
    Esto lo hacen por dos razones.- La primera porque consideran a los ciudadanos como retrasados mentales que requieren que “su Gobierno” haga todo por ellos y la segunda y quizá la más poderosa, es que al asignarse más funciones tienen control sobre más recursos y entonces, “el que parte y comparte, se queda…….”

    Saludos,





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