Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Crítica de Desempeño
Eduardo García Gaspar
25 octubre 2004
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Ni en México, ni en el resto del mundo, creo que sea sencillo aceptar como algo normal la evaluación que puede hacerse del trabajo que uno ha realizado.

Y, a pesar de ser una de las prácticas más beneficiosas, no es fácil recibir esas críticas; tanto que demasiadas veces se opta por no hacer nada y dejar que el trabajo mal hecho sea visto igual que el bien hecho. No he sido yo la excepción a la regla, pero a fuerza de golpes he aprendido a recibir y dar esas críticas.

Los siguientes son algunos consejos que a mí me han servido. Quizá a usted también.

Lo primero ante todo es cambiar la actitud, separando el trabajo que yo hice de mi misma persona. Cuando eso se internaliza, las cosas cambian y se ve casi como si se estuviera evaluando a una tercera persona. Todo es una cuestión de actitud, para reconocer que en esa crítica hay una oportunidad de aprender y mejorar, aunque sea pequeña.

Durante el tiempo que dura la evaluación de trabajo por parte del otro, no hay que interrumpir y dejar que el otro hable hasta que termine. Entonces, si existe alguna duda, hacer la pregunta como si se tratara del trabajo de una tercera persona, con gran frialdad. Y si el otro está de mal humor y llega a gritar, conservar la calma. Difícil, pero da grandes frutos hacer esto.

Y, desde luego, la cortesía ayuda, hay que dar las gracias por esa retroalimentación recibida. Inmediatamente después de la reunión en la que se da esa retroalimentación que estoy presuponiendo tiene buenas dosis negativas, no hay que hacer nada, excepto apuntar en una hoja los principales puntos… incluso es mejor haber hecho esas anotaciones durante la misma reunión.

Días después, releer esos apuntes será redituable. De seguro hay allí algo valioso.

En resumen, todo eso que suena a receta de cocina e idealista tiene un fondo real. No hay que ser tan cerrado como para presuponer que todo lo que uno hace es perfecto y la evaluación de nuestro trabajo es una real oportunidad para mejorar, si uno asimila esa retroalimentación con madurez.

Porque, después de todo, no es fácil encontrar a alguien que objetivamente evalúe el trabajo nuestro. Lo que me lleva a otra consideración.

¿Qué hacer con ése que en lugar de retroalimentar grita malhumoradamente y en cuyas observaciones no hay nada valioso? No espere usted que le dé una respuesta. He vivido un par de casos de esos y se parecen a los otros casos que también viví, de personas que sencillamente no podían ofrecer retroalimentación sobre mi trabajo.

Los dos extremos son igualmente desesperantes. Las críticas y retroalimentaciones son una necesidad y son como el tango, se necesitan dos para tenerlas. Dos personas que deben ser maduras y conocedoras, para dar y para recibir, lo que me lleva a una conclusión razonable.

Quien hace la crítica tiene el deber de comunicar con claridad las fallas y los aciertos dando ideas para remediar los errores.

Quien recibe las críticas debe escuchar ante todo, aclarando conceptos. Sin esa madurez y sin ese profesionalismo, las críticas serán destructivas. Y eso me lleva a un principio de vida para mí. Cuando uno de mis subordinados no daba resultados después de varias reuniones de retroalimentación de su trabajo, siempre consideraba, de entrada, que la culpa era mía y no de la otra persona… lo que me obligaba a darle una evaluación constructiva, clara y con ideas concretas de mejora. Le aseguro que fue muy productivo pensar así.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras