Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¡Déjalos Que Estallen la Huelga!
Santos Mercado Reyes
17 agosto 2004
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
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El Instituto Mexicano del Seguro Social se ha convertido en un gran dolor de cabeza para el pueblo de México.

Los servicios médicos van de mal en peor, no hay suficientes medicamentos, los quirófanos son obsoletos, el ultrasonido no funciona, los edificios carecen de mantenimiento, las ambulancias son carcachas que se quedan a medio camino.

La institución que en otros tiempos era todo un orgullo de los mexicanos ahora ya no responde a las necesidades de servicios médicos que demandan los trabajadores.

Si a esto le agregamos que se le han otorgado tareas colosales como la de hacerse responsable de dar servicios a más de 50 millones de gentes, aún los que no trabajan en empresas privadas (estudiantes, campesinos, vendedores ambulantes, etc.) es entendible por qué no puede funcionar.

Esto sin contar con que los directivos que han pasado a lo largo de los años se han portado demasiado generosos con las demandas sindicales hasta meter en un gran embrollo las finanzas del Instituto, pues ahora ni siquiera es capaz de cumplir no ya con los derechos de los pensionados externos, sino ni siquiera con la de los internos, es decir, de los propios trabajadores del IMSS.

En una palabra, ese instituto esta en la quiebra plena y absoluta…y no tiene remedio.

Si el IMSS se hubiera dedicado a vivir con los recursos que recibe de sus agremiados, hace ya varios lustros habría sucumbido. En realidad, su sobrevivencia ha estado sustentada en las transfusiones extraordinarias que recibe del gobierno. Los ingresos propios, es decir, las cuotas de los asegurados no representan ni el 50% del gasto operativo.

Esto habla de la inviabilidad de la institución. Ahora se han querido introducir algunas reformas para paliar sus problemas, tales como aumentar la edad de jubilación de los trabajadores del propio IMSS y de que paguen un poco más mientras están activos. Pero eso no resuelve absolutamente nada y es necesario reconocerlo.

Otros proponen que se le aumente el subsidio gubernamental; que los ingresos petroleros alimenten a esta institución moribunda; que paguen todos los informales; que se le permita adquirir deuda; que se le otorgue los ahorros del SAR, etc.

Pero, aunque se le doblara o triplicara el subsidio, ese enfermo ya no puede responder. Es muy feo desahuciar a un enfermo, suena muy inhumano, pero aplicar la eutanasia puede ser una medida necesaria que ayuda a salvar muchas vidas. Tal es el caso del IMSS. Nadie quiere asumir los costos políticos para recomendar la liquidación del IMSS.

Al gobierno le tiemblan las manos para desconectarle el oxígeno, los diputados y senadores prefieren hacerse los disimulados. Sin embargo, el mismo sindicato está dando ahora una gran oportunidad para resolver el problema.

En efecto, el sindicato del IMSS acaba de anunciar que estallará la huelga si el gobierno no satisface sus demandas. Se han puesto ellos mismos en la mira  para dar la solución necesaria. En efecto, ya que el gobierno no quiere tomar la responsabilidad de liquidar al IMSS, todo lo que debe hacer es dejar que el sindicato  estalle la huelga. Así de simple.

Los trabajadores pondrían las banderas rojinegras en todas las clínicas y hospitales. Desde ese momento el gobierno dejaría de gastar en el IMSS. Las cuotas de los trabajadores y el presupuesto que el gobierno dedicaba al IMSS se deben colocar en una cuenta bancaria a fin de pagar los servicios médicos que los asegurados generen en el hospital privado o en el consultorio privado que libremente elijan.

Es decir, los servicios que los trabajadores obtenían en el IMSS, ahora los deben buscar en el sector privado. Se trata, en efecto,  de sustituir a la burocracia médica, que ha vivido del subsidio, por el sector médico privado que tiene que luchar por el favor del cliente. Ningún derechohabiente quedaría desamparado.

Para los que no trabajan en alguna empresa, se les debe otorgar créditos para que acudan a cualquier clínica u hospital privado y luego paguen todo de acuerdo a sus posibilidades. Como el sector privado se vería inundado de todos los pacientes  que acudían al IMSS, tendrán que contratar a miles de médicos y enfermeras y con ello absorberán a los que estaban en el IMSS.  En realidad, nadie tendría por qué quedar desocupado, salvo si quiere morirse cuidando las banderas rojinegras.

Queda el problema de los que ya están disfrutando de jubilación. Mientras persista la huelga, no se les puede pagar…porque hay huelga. Una vez levantadas las banderas con la aceptación de eutanasia al IMSS, se puede revisar caso por caso. Los que todavía pueden laborar, deben trabajar. Los que no tienen posibilidades de trabajar, ni hijos que velen por ellos, ni propiedades que le rindan ingresos, se les puede sostener hasta el fin de sus días.

Es el costo que todavía debemos hacer los mexicanos para pagar el error de dejar en manos del Estado, es decir, de la burocracia gubernamental nuestros asuntos importantes. En cuanto a los edificios del IMSS hay que venderlos antes de que se deterioren más. En fin, todo está en provocar adecuadamente  para que el sindicato estalle la huelga, esa es la clave, y aprovechar inteligentemente la oportunidad para  hacer la  cirugía definitiva que necesita el Instituto Mexicano del Seguro Social.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “¡Déjalos Que Estallen la Huelga!”
  1. Emilio Zertuche Dijo:

    100% de acuerdo. Si es tan obvio, ¿porqué no lo aplican?
    Hace muuuuuucho tiempo que el IMSS ya no sirve para nada, sólo nos cuesta un dineral mantener a una bola de zánganos! Ya basta!





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