Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Demasiado Gobierno
Eduardo García Gaspar
16 septiembre 2004
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Los datos numéricos suelen contar historias en formas similares a las de códigos secretos y una de las maneras para ilustrarlo es ver un par de párrafos de la carta con la que la presidencia mexicana acompañó su propuesta del presupuesto del año entrante.

En uno de ellos se dice lo siguiente.

“El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2005 considera un gasto neto total de 1 billón 744 mil millones de pesos, que es menor en 4.5 por ciento en términos reales a la estimación de cierre para 2004. Como porcentaje del Producto Interno Bruto, estos recursos equivalen a 22.0 por ciento, cifra inferior en 1.9 puntos porcentuales del Producto a lo que se espera alcanzar al término del presente ejercicio fiscal.”

En palabras más rancheras, eso significa un poco menos de 17 mil pesos por mexicano, una cantidad nada despreciable que se entiende mejor cuando se ve que es cerca de una cuarta parte de la economía mexicana. ¿Es bueno o malo eso?

Bajo el sano principio de la desconcentración del poder, que es esencial en una democracia, las cifras muestran una situación riesgosa, la de un gobierno con demasiado poder. Incluso con el reconocimiento de un descenso en la cantidad relativa de dinero en manos gubernamentales, del 1.9 por ciento.

Cuando un gobierno maneja un cuarto de la economía del país sin duda orienta todo hacia sí mismo y se torna el gran dispensador de favores y negocios… lo que empeora al verse que no son sus manos precisamente eficientes en el manejo de recursos.

La situación es sencilla de entender y está contenida en esas dos cifras, cuyo significado indica una situación indeseable: demasiado dinero en manos de un mal administrador.

Y si no me cree lo de ser mal administrador, nada más recuerde a Pemex, a la CFE, al IMSS y demás pruebas de una gestión turbada e ineficaz. Pero contiene un dato optimista, el de una disminución de su proporción sobre el PIB, lo que debe continuar en el futuro de manera consistente para reducir el sesgo de un gobierno con demasiado poder económico.

Otro párrafo dice que,

“El gasto programable que se propone para el próximo año es de 1 billón 238 mil millones de pesos. Este monto es menor en 6.1 por ciento en términos reales a lo que se estima para 2004. La disminución en los recursos para gasto programable es resultado de la limitada capacidad de generación de ingresos del sistema tributario vigente, la caída esperada de los ingresos petroleros y otros de naturaleza no recurrente. Lo anterior pone en evidencia la necesidad apremiante de contar con mayores recursos públicos de fuentes estables y sostenibles.”

En palabras llanas, de nuevo encontramos que la proporción del gasto programable disminuye, y eso es bueno, pero señala que esa disminución es causada, en parte, por la falta de un sistema fiscal que no tiene capacidad de generar más ingresos.

Del otro lado, eso hace ver, que es intención del gobierno el recolectar más fondos y con eso el optimismo decae, pues la importancia económica de la autoridad crecería y eso no es deseable bajo la mentalidad democrática, la que pide división del poder y no su concentración.

Yendo más a fondo en el asunto, la preocupación central que estas cifras hacen ver es la de una entidad demasiado poderosa, un gobierno que tiene el poder político y que además posee más de una quinta parte del poder económico. Pero aún, todos esos recursos están en manos de un legendario mal administrador.

Y esto trae a colación el planteamiento del viejo dilema de quién es mejor administrador, el ciudadano o el gobierno. La respuesta es obvia y da pie a encontrar un principio de solución universal que es el hacer que los impuestos sean los más bajos posibles, siempre sustancialmente menores a la quinta parte de los ingresos del ciudadano, en extremo sencillos y de aplicación universal.

Cuantos más limitados sean los ingresos de un gobierno más fondo tendrá el ciudadano que es un mejor administrador de sus ingresos y más presión habrá para remediar el problema de ineficiencia de la administración gubernamental.

Finalmente una nota de sentido común. El monto de impuestos no es sólo el dinero que se lleva el gobierno, también incluye la complejidad de su pago… la sencillez es una condición obligada en lo fiscal.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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