Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Desconocimiento Masivo
Eduardo García Gaspar
9 diciembre 2004
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Siendo su servidor de naturaleza un tanto escéptica en lo que toca a eso que se llama opinión pública, con gusto encontré una serie de datos interesantes en un periódico (El Norte, 1 diciembre, página 6A).

Mi tesis, la digo por adelantado, es que una enorme cantidad de información recopilada en ese tipo de encuestas informa, no sobre la opinión pública, sino acerca del desconocimiento masivo.

Los datos de esa encuesta señalan que el 43 por ciento de los entrevistados piensan que las relaciones entre Fox y el congreso son malas o muy malas. Y que el 26 por ciento dice que son buenas o muy buenas. La suma de esos dos porcentajes es de 69; el restante 31 por ciento dijo que ni bien ni mal o que no sabe.

En la primera vista, estas cifras y sobre todo la gráfica en la que vienen, pierden una interpretación mejor. Para probar mi idea de un desconocimiento masivo tengo dos datos de allí. Primero, ese 31 por ciento que no sabe o que respondió que ni bien ni mal, es decir, casi una tercera parte de los entrevistados.

Segundo, pensar que se llevan bien Fox y el congreso por parte de una cuarta parte de la muestra indica que quizá esa parte no tiene la menor idea de lo que está pasando. La encuesta pregunta también acerca de cómo se llevan Fox y el PRD. El 13 por ciento dijo que bien o muy bien, el 18 que ni bien ni mal y el 14 dijo que no sabe.

Es decir, casi la mitad, parecen estar diciendo sencillamente que no saben del asunto. Otra pregunta indaga acerca de lo mismo, pero con relación al PRI, con resultados que siguen el mismo patrón, el de poderse interpretar como indicadores de desconocimiento masivo y no de opinión pública.

Una opinión, la más leve de todas, supone alguna base mínima de conocimiento previo. Sin ese conocimiento no puede considerarse opinión, sino invención.

Pongo un ejemplo: una persona cualquiera que no lee el periódico, que no oye noticias en la radio, que no ve noticias en la televisión, es entrevistada y se le pregunta si considera que Fox y el congreso tienen relaciones buenas o malas.

La tentación de inventar una respuesta es grande para esa persona y evitar así el penoso tener que decir, no sé.

A lo que voy es que hacer esas preguntas es igual a suponer que las personas tienen un conocimiento previo del tema, aunque sea superficial. Y puede ser que un buen número de ellas ni siquiera sepan acerca del conflicto del presupuesto, por ejemplo.

En ese sentido, las encuestas de opinión pública son inútiles cuando cometen ese error. Más información darían reportando no la opinión de las personas, sino su conocimiento del tema.

Por ejemplo, si han leído o visto información sobre la reforma fiscal o el tema que sea. Mi tesis es que una proporción grande de personas no conocerían esos sucesos. Y si mi tesis es cierta, la situación es grave. Quien tome decisiones basado en esos datos lo hará sobre bases falsas o al menos tremendamente volubles.

En otras palabras, no es razonable suponer que los ciudadanos son seres bien informados de los sucesos de la nación, una idea muy añeja que me hace recordar una antigua investigación del Instituto del Consumidor: Mickey Mouse era más conocido que el cura Morelos.

La otra evidencia que apoya mi tesis es la de los resultados de la educación mexicana, con alumnos que tienen bajos resultados. Por no mencionar los escasos hábitos de lectura en México.

Como que todo suma y se reúne en la dirección que apunta a la existencia no de una opinión pública, sino de un desconocimiento masivo o al menos de un importante grupo de la población, lo que quizá sea un fenómeno mundial. De allí, podemos ir a las conclusiones o mejor dicho, a las consecuencias.

La más cristalina de ellas es la muchas veces citada: una buena parte de quienes eligen a sus gobernantes no tienen la menor idea de lo que su voto representa para el país, pues su voto carece del más mínimo cimiento de información pasadera.

De allí que sea posible obtener una conclusión adicional que es igual de lógica: las personas elegidas para puestos públicos por medio del voto no pasan por un proceso de selección razonablemente sólido. Son en gran proporción seleccionados por personas que desconocen lo que están haciendo y las consecuencias de sus acciones.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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