Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Agua También Cuesta
Eduardo García Gaspar
30 marzo 2004
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Algo interesante en verdad salió a la superficie cuando el coordinador del Hemisferio Sur de una institución que se llama Global Waters Assessment declaró hace unos días que “el agua se debería cobrar a su precio real”.

La sorpresa es grande, pues encontrar que alguien propone que el agua tiene un precio es algo en extremo raro… los gobernantes tienden a pensar que el agua debe regalarse.

La razón de tener un precio es sencilla según el personaje que habló tan claramente, Juan Carlos Belausteguigoitia, el agua debe entubarse y debe bombearse y debe limpiarse y escasea.

La ocasión de esas declaraciones fue el Día Mundial del Agua celebrado en el TEC de Monterrey. Más aún, dijo este hombre que

“Los gobernantes muchas veces tratan de adivinar qué es lo que quiere la gente y piensan que es mejor olvidar la crisis del agua para que la gente no se enoje porque se le cobra un poco más. La gente tiene que estar enterada y dispuesta a asumir el costo adicional para garantizar que habrá agua para siempre.”

Si vemos los precios citados por el experto, encontramos que en México el metro cúbico de agua tienen un precio de 30 centavos de dólar. En Brasil, eso mismo cuesta 44 centavos y dice que hay países en los que cuesta hasta 2 dólares.

Y si vamos al corazón del asunto, todo se torna algo bastante sencillo de entender. El agua es un bien como cualquier otro, lo que suponemos es una realidad innegable. Sin embargo, esa realidad es negada por los precios con los que el agua es administrada por algunos gobiernos que la distribuyen y cobran.

La idea del político puede ser engañosa: quiere ayudar dando al agua un precio bajo, accesible para todos y con ello lo que logra es desperdiciar ese recurso tan vital dirigiéndose a una crisis futura de consecuencias desastrosas.

Queriendo hacer el bien, los precios irreales del agua están haciendo daño, un daño severo. Todo es una cuestión de lógica sencilla de comportamiento humano. Cuando un recurso tiene un precio en extremo bajo, eso es una señal que todos interpretamos como una invitación a un consumo mayor.

Si el agua nos cuesta muy poco, eso nos dice que podemos usar el agua para actividades de escasa prioridad personal. Con un ejemplo de situaciones extremas, puede ser mejor entendido el asunto.

Si usted está en un desierto a punto de morir de sed, imagine lo que usted pagaría por un metro cúbico de agua. Póngale el precio que usted quiera, pero sin duda será en extremo alto. Y dado ese precio y su situación, usted cuidará esa agua como el más precioso recurso.

Jamás se le ocurriría usar esa agua para, por ejemplo, darse un duchazo. Va a guardar el agua para beberla y mantenerse con vida. Quitarse el mal olor corporal no es una prioridad en un desierto.

Pero si usted vive en una ciudad y a su casa llega agua gratuitamente, usted va a emplearla desde luego para beber, pero también para usos escasamente prioritarios, quizá para lavar su carro a diario o regar las plantas todos los días. Si acaso una llave de agua se queda abierta, eso causará escasa preocupación.

Estas dos diferentes reacciones ante dos circunstancias extremas muestran la importancia del precio de un bien. Así se ilustra lo que Belausteguigoitia dijo.

Si los gobiernos insisten en dar precios bajo al agua lo que están haciendo es fomentar un consumo alto de ese recurso. En cambio, si el precio del agua se elevara, el cuidado en el consumo del agua también se elevaría.

Las personas, como reacción lógica, ejercerían un consumo más responsable. No es difícil de entender esto. Es lo mismo que sucede con cualquier bien escaso y el agua no es la excepción.

La lección es obvia: los gobiernos que tienen a su cargo la administración del agua debe elevar su precio, de tal manera que ese precio refleje la escasez del recurso. Así se actuaría con lógica racional y si esto no se hace, deberemos encontrar las razones de una conducta irresponsable.

Muy posiblemente, el no tener precios reales en el agua se deba a estrechez mental de los políticos, a su visión de corto plazo, pero también a una mal entendida idea de ayuda a la población y lograr ellos popularidad, dándole un recurso vital a un precio falso.

No entienden ellos que a ese precio el agua es poco cuidada por aquellos mismos a quienes se pretende ayudar. Por eso es que si en el futuro se da una crisis de agua, sabremos perfectamente a quien culpar, a esos gobernantes de hoy.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “El Agua También Cuesta”
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