Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Bien Libre y el Forzado
Eduardo García Gaspar
8 marzo 2004
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Una de las razones por las que sinceramente creo que el socialismo es erróneo es que soy cristiano.

Encuentro que mi religión católica es incompatible con las ideas socialistas de una gran intervención estatal y de un enorme activismo gubernamental.

No es algo difícil de entender, pero sí es algo que muy rara vez he visto explicado. Voy a intentarlo.

El socialismo, en esencia, utiliza al gobierno como fuerza principal para remediar las situaciones que califica de negativas en una sociedad, por ejemplo, la existencia de pobreza extrema. En la definición tradicional del socialismo, el gobierno es literalmente el dueño de los medios de producción.

En su concepción actual, el socialismo se ha tornado más liberal, ya sin reclamar para el gobierno esa propiedad de medios de producción, pero sí proponiendo una intervención fuerte del gobierno en la vida de la sociedad, especialmente en las actividades económicas.

Muy específicamente, el socialismo intenta “cambiar las estructuras sociales para hacerlas más justas”, como sea que eso sea definido. Se supone, según el socialismo, que con estructuras más justas, se remedian las situaciones consideradas injustas.

Por ejemplo, tener leyes fiscales que posean grandes cargas a los ingresos altos, limitando severamente las herencias, o bien teniendo una planeación económica central para producir “lo que se necesita”. Sin duda, eso suena bien.

De hecho, suena muy bien. Sin embargo, presenta un problema insuperable. Cuando alguien piensa que una injusticia se remedia cambiando una estructura social eso necesariamente significa una transferencia de responsabilidades de la persona a las estructuras de la sociedad.

Consecuentemente, ya no es la persona individual sobre quien recae la responsabilidad de una injusticia, sino sobre una estructura, quizá una ley o una institución.

Es importante señalar este efecto lógico del socialismo.

El socialismo, al querer cambiar estructuras sociales para remediar situaciones consideradas injustas, quita la responsabilidad individual a la persona y pretende que la justicia sea una responsabilidad de esas estructuras.

Por ejemplo, si se piensa que un mercado libre es injusto, se cree que cambiando ese mercado libre por un mercado con muchas leyes intervencionistas, la injusticia se remedia.

Consecuentemente, para un individuo dentro de un sistema socialista ya no tiene importancia su responsabilidad moral, pues son las estructuras sociales las encargadas de hacer justicia en la comunidad. La persona humana, dentro del socialismo, se convierte en un ser sin responsabilidad moral, repito, porque son las estructuras sociales las encargadas de realizar la justicia, y no la persona.

Por tanto, el socialismo obligadamente, anula al individuo como un ser responsable en lo individual.

Y eso está totalmente en contra de la esencia cristiana que contempla a la persona como una creación divina capaz de pensar y decidir con libertad.

Véase, por ejemplo, San Marcos 7, 14-23, cuando habla de lo que mancha al hombre es lo que sale de dentro de él. No me puedo imaginar lo que sucedería en el Cielo si el socialismo tuviera razón, pues San Pedro no tendría otra opción que hacer algo ridículo: aceptar a todos los que vivieron dentro de un sistema socialista y negar la entrada a todos los que vivieron bajo un sistema liberal.

Pero la cosa va más allá. Solamente es posible tener responsabilidad individual donde existe libertad, donde se tiene la posibilidad real y personal de seleccionar entre lo bueno y lo malo.

Pero resulta que esa libertad se limita rígidamente dentro del socialismo, donde se fuerza a la persona a ser bueno, según la definición del gobernante, y no según la percepción personal del individuo. Si bajo esas circunstancias se hicieran actos buenos en verdad, ellos carecerían de mérito moral, pues son forzados.

Y las acciones malas serían involuntarias. Esta es sólo una de las razones por las que no soy socialista, porque esas ideas colectivistas hacen que el hombre deje de ser eso que Dios desea que seamos, seres libres que por decisión propia hacen lo que debe hacerse.

Si las conversiones forzadas de algunas religiones son criticables, por la misma razón lo es el socialismo, por querer anular a la persona humana tal como la creo Dios.

La noción de hacer que por decreto se declare la caridad y la fraternidad, anula la iniciativa individual. Las ligas recomendadas abajo exploran brevemente ese punto central. Y sostienen uno de los argumentos de más peso en contra del socialismo, al que prueban como moralmente inferior.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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