Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Cambio Que Nos Detuvo
Eduardo García Gaspar
19 abril 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Es posible ver en la década de los noventa y quizá un poco antes a un México que realizaba cambios importantes, cambios que dieron un giro impresionante al país.

Esos cambios rompieron esquemas anticuados e insostenibles. Cito un ejemplo claro, el de la apertura comercial.

México, un país cerrado y obstruido al mundo, que por décadas aplicó una política económica proteccionista de apoyos artificiales a la industria nacional, se abrió al mundo y posee ahora un gran número de tratados de libre comercio.

Cambió severamente también la idea del gobierno todopoderoso, dueño de mil paraestatales de todos colores y tamaños, a un gobierno más dimensionado, o mejor dicho, menos obeso. Hasta cambios hubo en la legislación del ejido.

Toda esa inercia de actualización y de reformas tuvo un freno en la crisis del 95, pero en lo posible se mantuvo principalmente con un manejo cuidadoso de las finanzas públicas.

Pero esa tendencia reformadora se detuvo por una razón paradójica. Los cambios y las reformas fueron detenidas porque hubo un cambio mayor, la victoria de un candidato no priísta a la presidencia.

El más audaz de los cambios posibles se dio como debía ser en un sistema democrático, sin violencia, en un día como cualquier otro.

Sin embargo, al mismo tiempo que se ha dado el mayor de todos los cambios imaginados, el resto de los cambios se han detenido… como si asombrados por el hecho insólito nos hubiéramos congelado. La tendencia reformadora que iba actualizando al país se detuvo y eso, mucho me temo, es una realidad que nos daña desde el inicio de la administración de Fox.

No quiere decir esto que la culpa es de la presidencia, aunque ella parece no distinguirse por una visión clara de las prioridades nacionales (las pretensiones de la Señora Sahagún son un ejemplo de esto).

La razón del freno a las reformas se debe a un factor central, que es la ruptura del poder centralizado gubernamental. Lo que no funciona en México es efecto de una presidencia que ya opera con una división de poderes, como en muchas partes del mundo.

Esa división de poderes funciona en otras naciones pero no en México porque el gobernante típico aún no entiende esa división. Su mente está más acostumbrada a seguir las órdenes de su partido que a pensar por sí mismo. Más acostumbrado a ser un embajador de alguien superior que a tener ideas propias.

Más acostumbrado a imponer que a negociar. Las reformas que nos urgen serían más fáciles con un poder más concentrado que con un poder dividido como el que tenemos.

El gran cambio mexicano, con un presidente de un partido de oposición, con un poder legislativo con demasiadas fracciones y miembros, es lo que ha detenido al país y las reformas que necesita en leyes laborales, de energía, de impuestos y muchas más. Esta situación, peor aún, lleva a tratar los problemas sin firmeza, como las situaciones de las pensiones de empleados de la burocracia.

Mi opinión indica no un defecto tanto del sistema político, sino de las personas que lo ocupan. Con excepciones, pero en ellas podemos ver personas de extrema baja calidad profesional y moral.

Los ejemplos recientes del niño verde y de los videos de corrupción, además, muestran otra faceta del político que ocupa los titulares de los medios: su cinismo ante los sucesos y su enorme ansia de poder, ante lo que está dispuesto a sacrificar toda cualidad racional, como lo ha demostrado AMLO hasta la saciedad.

En fin, lo que he querido aquí es salirme de los comentarios políticos más tradicionales, enfocados al comentario del día, para proponer una visión algo más amplia.

Las sanas reformas mexicanas de los años 90 que nos fueron modernizando se han detenido, paradójicamente, porque hubo un cambio extraordinario, el de un presidente de oposición con un congreso dividido. Bajo estas condiciones es natural pensar que las reformas que debían seguir han sido frenadas y ése es el problema de México, el verdadero problema.

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