Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Carro de Los Valores
Eduardo García Gaspar
2 diciembre 2004
Sección: ETICA, NEGOCIOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Los escándalos corporativos de no hace mucho, incluyendo el de Parmalat a principios de este año, provocaron toda la indignación que usted quiera y reafirmaron la idea de que es necesaria una ética de negocios.

Tanto fue esto, que las universidades, incluso antes, promovieron la creación de cursos de valores como parte de sus programas de estudio, sobre todo en las carreras de negocios.

Las elecciones en los EEUU pusieron sobre la mesa el mismo tema, los valores, pero ahora en la parte política: los votantes americanos, en buena proporción, hicieron consideraciones éticas al emitir su voto. Fue otra manifestación de la importancia de lo que se ha llamado valores y que no es otra cosa que moral o ética.

Pareciera, según esto, existir una noción que emerge en nuestro mundo y que es la necesidad de contar con principios de comportamiento humano.

Los asuntos mexicanos no se quedan atrás. Las revelaciones de corrupción son numerosas y evidentes. Y sin embargo, tengo la impresión que en nuestro país no se ha dado esa reacción que resultaría natural.

Los escándalos financieros hacen surgir reclamos de conducta ética en los negocios. Las plataformas de los dos candidatos norteamericanos logran poner en la superficie consideraciones de valores. Pero los escándalos políticos mexicanos de corrupción no hacen eso.

Poco o nada logran en sacar a la superficie la necesidad de un comportamiento moral en los gobernantes. Los videos, las grabaciones, el dinero que pasa de una manos a otras, las ofertas de compra de favores, nada de eso eleva la discusión mexicana más allá de la aplicación de la ley y peleas entre gobernantes.

Sencillamente, en México no surge el tema de la moral en la política a pesar de graves faltas en sus políticos. Sin embargo, afortunadamente, sí hay indignación y reclamos de castigos, lo que revela que al menos de manera latente existe una conciencia de lo que es indebido, es decir, de moral o ética. Ya es ganancia, aunque no sea mucha.

Mi punto en esta segunda opinión es simple. Los humanos necesitamos principios que guíen nuestras decisiones para hacer lo que debe hacerse. El cúmulo de esos principios se llama moral. Si la ignoramos, nuestras acciones se alejan de las acciones debidas y comienzan a ser indebidas en mayor proporción.

Esto es inevitable. Donde se tiene una carencia de moral existe un vacío que será llenado con cualquier otro conjunto de guías de conducta no construido sobre la base de hacer lo debido, sino otro cualquiera.

Nieztche dijo que esa base nueva de principios de conducta era la sed de poder. Ya no serían guías para hacer lo debido, sino guías pata acumular poder. Sin duda tuvo razón. El siglo 20 tuvo regímenes terribles, como los de la URSS, de Alemania nazi, de China comunista, por no mencionar a Pol Pot, Idi Amín, Mobutu, Castro, Pinochet y otros más.

Todos sustentados en el cimiento del poder político sobre los demás. Una versión ligera de esto afectó a México en los tiempos del PRI y lo sigue haciendo ahora, con partidos infectados con la moralidad del poder que dice que todo se vale si ello conduce a mayor poder.

El origen del problema está, me parece obvio, en la mentalidad que desecha a la moral tradicional viéndola como una limitante de una libertad sin demarcaciones.

La inmoralidad mexicana fue sembrada a conciencia en la educación laica y en la burla de muchos intelectuales a la ética, vista por ellos como obstáculo. Los resultados están a la vista. Pero hay indicaciones de un movimiento en contra de la falta de moral tradicional.

La promoción de valores en programas universitarios y las elecciones de los EEUU, son ejemplos de lo que puede ser un nuevo renacimiento de la moral, del entender que la libertad es hacer voluntariamente lo que debe hacerse y no lo que a uno se le antoja.

Y es que sucede que cuando se ataca y destruye la moral, eso no es fácilmente visto. Los cimientos de una construcción no se ven pero sostienen todo. Debilitar las bases de la conducta humana no tiene un efecto inmediato y por eso resulta difícil entender que hay una relación causal entre esos ataques a la moral y el decaimiento de la conducta humana.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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