Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Escritor Entrometido
Eduardo García Gaspar
15 diciembre 2004
Sección: FAMOSOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace muchos años, un amigo me señalaba una realidad insólita. El fenómeno por el que, en la mayoría de los casos, las dudas que se buscan aclarar se consultan con expertos. Si usted tiene preguntas sobre un computador, de seguro irá con el especialista, y no le pedirá su opinión a un actor o a una novelista.

Esa lógica conducta, sin embargo, no aplica en muchos terrenos. Alguna exótica razón nos mueve a escuchar y difundir las opiniones de los inexpertos en temas como la economía y la política.

Una persona recientemente llamó mi atención sobre Bono, el cantante del grupo musical U2, metido ahora en política y economía, para remediar el problema de la pobreza (¿quién no lo quisiera solucionar?).

Y otra persona, llamó mi atención sobre un suceso reciente, muy similar. La visita de Saramago, el escritor portugués, a México y la serie de opiniones que expresó el novelista acerca de la democracia.

Entre las cosas que dijo Saramago estuvo ésta,

“Es inútil seguir llamando democracia algo que no lo es. La democracia es una fachada muy bien iluminada, pero luego enfrenta esta durísima realidad de que el ciudadano no puede hacer nada más que quitar un gobierno y poner otro y eso no sirve de nada.”

No propongo que ese autor, que fue premio Nobel de Literatura, se quedara callado, después de todo existe la libertad de expresión para decir exactamente lo que uno quiera. Pero sí digo que esas palabras del portugués, niegan el análisis de Popper, el de Tocqueville y el de otras personas que, mucho me temo, saben del tema más que el novelista.

Más aún, como buen representante de la izquierda, no pudo contener la tentación de atacar a los EEUU. Repitió el consabido estribillo de que ese país quiere imponer la democracia en Irak, pero no con los Saudis.

Aquí, también, mucho me temo que mejor habría sido escuchar a expertos en diplomacia y política internacional, que al novelista. Ellos tienen más que enseñar que él. Mi punto es esta segunda opinión es sencillo. Los decires de Saramago, como los de otros literatos, serán beneficiosos si se limitan a su quehacer.

Hablar con ellos de escritura, de novela, de cuentos, sin duda ayudará. Pero al sacarlos de su esfera de acción, se les coloca en un terreno muy resbaladizo, que no dominan y en el que dirán palabras muy bonitas, pero de dudosa utilidad.

En fin, sobre este asunto llamaron mi atención los dos amigos. Y por mi parte, me puse a pensar acerca de qué es lo que hace que se le pregunte de lo que no sabe a alguien, e incluso se le oiga con atención y se difundan sus palabras.

Hay causas diversas, pero una de ellas destaca, la fama. El simple hecho de ser célebre en una rama artística parece atraer la atención. Un ejemplo de esto. Si usted hace una conferencia sobre democracia, sin duda aprenderá más trayendo a Reuben Brenner de la Universidad MacGill en Montreal.

Pero, pocos conocen a Brenner y sí conocen, por el contrario, muchos a Saramago o a algún equivalente. Consecuentemente, las preguntas que se le harían a Brenner, ahora se le hacen a Saramago.

Es similar a querer tener ratings de TV. Si la conferencia quiere tener muchos asistentes y se desea atraer a los medios, no puede usted darse el lujo de traer al que sabe; debe usted traer al famoso. Los medios cubrirán con gusto una conferencia sobre la pobreza con Bono y la sala se llenará.

No sucederá lo mismo si el conferencista es Rodrigo Rato, al que pocos conocen, pero que sabe mucho, mucho más de ese tema Es decir, la búsqueda desesperada de auditorio en los coloquios nos lleva a lo mismo que eso produce en la TV, a malos programas.

Y es así como se difunden ideas que no valen mucho la pena, porque no vienen de expertos que saben más. Es, dije al principio, una situación curiosa y en verdad rara.

Allí están los expertos, pero son puestos de lado ante la cegadora luz de la fama del inexperto. Finalmente, por favor, no me interprete diciendo que propongo que se queden callados Saramago, Fuentes y los demás literatos que aman entrar al terreno de la política y la economía.

Tienen ellos todo el derecho de expresarse y decir lo que les plazca. Más aún, a mi entender, cumplen ellos una función vital para mí al menos, pues generalmente sus opiniones son las opuestas al buen sentido y eso ya es ganancia de conocimiento.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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