Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Jefe Como Obstáculo
Eduardo García Gaspar
29 noviembre 2004
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Tal parece que es relativamente común la situación en la que un subalterno tiene un superior que resulta ser un obstáculo para su realización personal. Una vez sufrí eso en carne propia y varias veces he sido parte de conversaciones en las que el problema surge.

El caso típico puede ser resumido de la manera siguiente.

Un jefe cualquiera mantiene una relación de trabajo con un subalterno capaz e inteligente, que tiene ambiciones. Sin embargo, las reuniones entre ellos dos llevan a la desesperación del subordinado, por ejemplo, cuando éste plantea problemas o asuntos que considera prioritarios y la reacción del superior es la de no hacer nada, la de desatender esa prioridad, con un resultado malo en la evaluación neta del empleado.

O peor aún, el jefe escucha al subalterno y toma una de sus ideas presentándola como suya a niveles superiores de la administración. La desatención del empleado y su frustración ante ese robo de ideas le llevan inevitablemente a un estado de desesperación que crece desproporcionalmente en el tiempo.

Es obvio que ese empleado pensará en salir de la empresa y cuando eso piense se enfrentará a la decisión seria que se planteará de la manera siguiente. ¿Dejaré la empresa en la que he pasado tantos años por este tipo o lo aguanto más tiempo?

No creo que haya una respuesta universal a la pregunta, pero sí pienso que hay guías racionales para tratar el problema.

Una de ellas es sencilla. El empleado no debe sentir por la empresa más lealtad que la normal y razonable, la que no invita a sacrificios más allá del deber consciente.

Del otro lado, esto significa que el empleado debe considerar seriamente el irse a otra empresa. La causa de eso es sencilla. El tiempo que el empleado pase en esa situación de frustración es tiempo que no se puede recuperar y que no es usado en agregar experiencias a su desarrollo profesional.

Pongo un ejemplo, el de un jefe que suspendió el trabajo de desarrollo de publicidad al responsable de ello en una empresa y lo hizo por tiempo indefinido. Es natural que eso provoque también una suspensión de la adquisición de experiencia profesional, anquilosando el desarrollo del empleado.

La otra guía para el manejo de estos casos es evitar la confrontación. No vale la pena y elevaría la complejidad de la relación entre superior y subordinado.

El problema tiene más visos de solución dentro de un ambiente amistoso que con uno de animadversión. Lo que me manda a la tercera guía, el buscar la oportunidad de una larga conversación, franca y de camaradas con el superior, para aclarar las cosas… al mismo tiempo que se busque otro trabajo.

Y la cuarta de las guías es la muy conocida de evitar tomar decisiones en momentos de alta tensión personal. Las decisiones deben ser frías y calculadas, lo que en estos casos deben hacer pensar que cualquiera que sea nuestra decisión, ella no será perfecta ni ideal.

Si nos quedamos en la empresa, la apuesta es la de que ese jefe desaparecerá pronto de nuestra vida y si nos vamos, la apuesta que es mejoraremos profesionalmente.

En conclusión, estos casos parecen ser más comunes de lo que me imaginaba y, por lo que he visto, son solucionados muy de acuerdo con el nivel de aversión de riesgos del empleado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “El Jefe Como Obstáculo”
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