Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Jefe Que no Sabe
Eduardo García Gaspar
6 septiembre 2004
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Parece que hay un cierto número de casos de ejecutivos de nivel medio y alto que se enfrentan a una situación un tanto extraña: su jefe inmediato superior no conoce el área que ellos manejan.

Pongo uno de los ejemplos que me contaron. El responsable de sistemas de una empresa grande reporta al director general y éste tiene cero, nulos conocimientos de sistemas.

Dos casos más para ilustrar bien el caso al que me refiero. En otra empresa, su cabeza, a la que reporta el responsable principal de Marketing, no tiene idea de lo que eso es.

En una empresa mediana, el gerente de finanzas enfrenta la situación de que su superior, el director general, no sabe de finanzas, al punto de no entender la noción de valor presente.

En resumen, por tanto, se trata de examinar el caso aparentemente común de un ejecutivo de empresa con una especialidad que es desconocida para su jefe inmediato. ¿Qué sucede en estos casos? Dos posibilidades principales con una gama de grises en medio de ellas.

La primera de las posibilidades es optimista; la segunda no lo es.

Bajo la primera de las posibilidades, ante el desconocimiento del jefe, éste puede delegar amplias libertades en el ejecutivo en cuestión y dejarle hacer lo que él juzgue conveniente. Es una posibilidad en la que opera el respeto profesional y la delegación de autoridad es casi total.

El jefe con humildad reconoce su falta de conocimiento y confía en otro para su operación toda un área de la empresa.

La segunda posibilidad es terrible.

El jefe que desconoce un campo de la administración no delega y toma decisiones que su subalterno sabe que no son buenas o que son incluso malas. La consecuencia es la natural, una serie de choques y conflictos entre el especialista y el ignorante, lo que daña a la empresa.

La causa central de esto es la carencia de humildad en el jefe para reconocer que no sabe tanto como su subordinado.

Como dije, hay gamas de grises entre esas dos posibilidades extremas, pues puede ser que el jefe tome una posición intermedia, quizá solicitando intervención sólo en casos de excepción. En fin, nada que no sepamos, excepto por una cuestión que no creo que haya sido muy explorada, pero que considero elemental.

Es muy posible que el jefe que desconoce una de las áreas que dependen de él tienda a descuidarla para atender a las áreas de las que sí sabe. Conocí un caso de esos, muy claro. Se trataba de un financiero que llegó a la dirección general de una empresa y le dio toda su atención a esa área, descuidando el resto, especialmente el área de ventas.

Para él, todo su mundo era la información financiera; todo lo traducía en eso. El resultado fue una situación de desorden en la parte de ventas, cuyos ejecutivos hacían lo que querían y creían que quería la dirección general. Naturalmente, las ventas de esa empresa no fueron lo buenas que podían haber sido.

Todo esto hace llegar a una conclusión sencilla. Un buen jefe debe atender los asuntos prioritarios de cada área que le reporta, reconociendo que muchas más cosas de las que cree es mejor que no las realice él, sino su gente. En fin, nada nuevo, se trata de una delegación inteligente que exige rendición de cuentas, esa famosa expresión que tanto significa.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “El Jefe Que no Sabe”
  1. Rosendo Dijo:

    …me parece que independientemente de que la maxima autoridad de una entidad no tiene que ser un todologo, si tiene la obligacion de conocer como funcionan cada una delas areas, situación que logra, entre otros factores, con una efectiva comunicación con los responsables de las areas que integran la organizacion, a fin de establecer claramente los objetivos que persigue la empresa y los mecanismos necesarios para alcanzarlos. es decir, el director general, debe convertirse en un lider que acompañe a todos los colaboradores en el logro de metas que persigue cualquier organización.





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