Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Otro Lado: Fox
Eduardo García Gaspar
10 septiembre 2004
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace unos días escribí acerca de los legisladores que tuvieron una conducta imperdonable durante el cuarto informe presidencial (ver Los legisladores como ovejas, abajo).

Muy bien, toca ahora examinar el otro lado de la moneda, la cara de Fox y su discurso. Si los legisladores tuvieron faltas serias de alta gravedad, los descuidos y errores del presidente no se quedan atrás… no tanto en visibilidad, sino en consecuencias.

Para ver esto bien, de entrada, debemos retroceder unos pocos años. Ir al momento en el que hay un presidente de oposición elegido legítimamente con un poder legislativo que no domina. En esta situación, la más mínima de las inteligencias hubiera señalado que la clave de gobierno era la construcción de alianzas y que la habilidad a cultivar era la de cabildeo por parte de la presidencia.

Esto está documentado en un ejercicio fechado en mayo de 2001 de escenarios (ver Escenarios políticos en México).

Más aún, la escena natural era la de construir puentes con el PRI, llegar a una relación de comunicación abierta y de colaboración hasta donde fuese posible. Un político sagaz hubiera optado por esa postura por una sencilla razón, ella reducía la posibilidad de frenos en el congreso.

No sería sencillo, pero hacer eso iba a dar más frutos que la opción contraria, la de atacar al PRI y crear un ambiente de animadversión… que fue lo que hizo Fox precisamente.

La primera tarea estratégica básica de gobierno debía haber sido construir un clima de concordia entre las fuerzas políticas, pero se realizó lo opuesto. La pésimamente planeada estrategia de Fox quizá estuvo más influida por el Marketing que por la prudencia política.

Quiso y sigue queriendo colocarse las medallas, conducir en las olas de la popularidad de encuestas y conservar la estrategia de campaña, que era la de atacar al PRI.

Nuevas circunstancias requerían nuevas posiciones y la menos prometedora era la de atacar a sus enemigos de antaño porque sin ellos, ahora, nada podría lograr. Son los partidos los que manejan al legislativo, no los ciudadanos. En su último informe el error sigue allí.

La pieza de oratoria fue mediocre, limitada a cifras y colocación de galardones a sí mismo. Es cierto que ha tenido muchos logros y que las cifras apuntan en una dirección positiva.

Y tiene méritos importantes, como la posición en el asunto del IMSS. Pero no todo lo bueno es suyo y todo lo malo es de los anteriores. Esa postura sirve en campañas políticas, pero no para gobernar. Es infantil querer ver en ese evento una acción de Marketing, cuando es un evento político de consecuencias severas.

El descuido ha sido consistente, aunque quizá haya disminuido en volumen. Usted recuerda ese error tremendo de hablar primero de sus hijos durante la toma de posesión. Las formas debían mantenerse porque son buena parte del contenido, pero las violó y las sigue violando con lo que me parece un síndrome de muchas encuestas y poca habilidad política.

Demasiado Marketing y poco gobierno. Cuando se está sentado en la silla, el político debe olvidarse del Marketing y continuar con otra misión, la de gobernar.

El de Fox, por tanto, es un error de inocencia e ingenuidad, de falta de oficio político, de inexperiencia, de malos asesores y de pésimas decisiones personales. Lejos de colocarse en una posición de oposición desde la presidencia, debería haber reconocido méritos del PRI, que los tiene. Incluso jugar el papel del que tras bambalinas juega sin necesidad ególatra de aparecer en todo, dejando que otros fuesen reconocidos.

Si los legisladores cometieron faltas, ellas fueron visibles y notorias para todos. En cambio, el error de Fox es recóndito y poco evidente, pero es mayor. Olvidar que la política es una cuestión de alianzas, negociaciones, entendimientos, colaboraciones y tratos ha sido una falla de consecuencias serias.

Los legisladores son ovejas pastoreadas por sus partidos y se comportarán como ellos les instruyan (más o menos), pero el error estratégico de Fox es muy serio y las pruebas están a la vista de todos, aunque su origen sea menos conspicuo. Le ganó el personalismo que el Marketing le creó alrededor de su persona. Demasiada mercadotecnia y muy poca política.

Post Scriptum

La diferencia entre un simple político y un estadista es el alcance de sus miras. El político no ve más allá de su persona durante su gobierno y no está inclinado a realizar sacrificios personales. El estadista ve más allá de su persona, más allá de su período de gobierno y está dispuesto a sacrificar popularidad momentánea. Fox es un político y de seguro de los menos peores que tenemos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



3 Comentarios en “El Otro Lado: Fox”
  1. Eduardo García Gaspar Dijo:

    El comentario de Servando trata el referéndum y los candidatos independientes. Sobre el referendum, tiene la ventaja de involucrar en la política a los ciudadanos y en general, me inclino por hacerlo. Los candidatos independientes deben existir como fuerza de competencia.

  2. Servando Benitez Lizaola Dijo:

    Que piensa Usted, de la figura del Referendum ?
    y de los candidatos independientes ?
    Porque creo que la prerrogativa de estos últimos nop se contrapone con la Constitución de votar y der votados, y además de ser costosos no representan necesariamente a muchos ciudadanos.

  1. Contrapeso » Vuelta Equivocada




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