Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Profesor Brenner
Eduardo García Gaspar
29 abril 2004
Sección: LIBERTAD GENERAL, PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


De vez en cuando uno se encuentra con reportajes que valen oro.

Uno de esos casos es el de una entrevista a Reuven Brenner, profesor de Economía en la Universidad McGill, en Montreal.

Voy a mencionar los principales puntos que sostiene este hombre y comentarlos brevemente. No tiene desperdicio.

El tema es la prosperidad, algo en lo que todos parece que estamos interesados, con excepción de nuestros gobernantes, por lo menos de muchos de ellos.

Su primer punto es que el pensamiento superficial y los mitos sin fundamento tienden a propagarse por el intelectual y el académico que usan palabras incomprensibles que aparentan ser ciencia cierta. La lección es clara, si usted encuentra un texto que no es claro, que usa palabras estiradas cada dos frases, el que está mal es el autor, y no usted.

Cuando alguien no tiene mucho que decir o no entiende lo que dice o lo que dice es impreciso, entonces no hay remedio mejor que escribir confusamente, con palabras pomposas de muchas sílabas, sin jamás aclarar las cosas y sin vocación de ser entendido por los demás.

El autor pasará por conocedor, aunque nadie le comprenda y ganará cierta fama, sin contribuir a nada. Es más ayudará a destruir lo claro y comprensible.

El segundo de sus puntos tiene que ver con la prosperidad, a la que define como la consecuencia de coordinar al talento con el capital, haciendo a ambos responsables de rendir cuentas.

En otras palabras, lo privado funciona mejor que lo gubernamental. Tanto los individuos como los gobiernos pueden cometer errores, con los gobiernos en mayor número. Pero lo individuos tienen más incentivos para corregir esas equivocaciones.

Eso se debe a algo muy sencillo. La persona tiene frente a sí la posibilidad de fracaso que sólo ella deberá sufrir. A los gobiernos no les sucede lo mismo, pues ellos tienen a su disposición el poder de cobrar impuestos por la fuerza.

Quien tienen ese poder, carece de motivos para corregirse, por ejemplo, el sistema de pensiones del IMSS (hace unos 15 años debería haber sido solucionado y lo hubiera sido de estar en manos privadas).

Luego dice nuestro profesor en esa entrevista, que es difícil quitarse de encima años de regulaciones equivocadas, por lo que para evitar sus fallas, se hacen nuevas regulaciones y eso crea en las personas el hábito de acudir a la autoridad a pedir favores y no de actuar con responsabilidad e iniciativa personal.

En el fondo, lo que Brenner hace es confiar en el talento personal, lo que unido a la facilidad para encontrar recursos producirá prosperidad. Reducir impuestos, por ejemplo, es realmente un impulso a la iniciativa personal y por eso una medida que crea riqueza.

Lo que sucede es que la gente tiene talentos, pero los políticos piensan que gobiernan a personas que creen son taradas. Uno de los ejemplos que usa es México, con 70 años de la misma elite gobernando, un país pobre, que contrasta con Hong-Kong, una de las economías más prósperas al menos hasta hace unos años (incluyendo un impuesto parejo del 15 por ciento).

El punto de la diferencia entre ambos países puede verse examinando la emigración. Los mexicanos salen de su territorio, pero los chinos de Hong-Kong, antes del traslado a dominio chino, seguían allí. Puede añadirse que la emigración China se daba hacia Hong-Kong y no al revés.

Otro dato adicional importante que averigüé: los chinos que viven fuera de China, más de 40 amillones, tienen un PIB igual al de su país de origen.

Lo que Reuven Brenner hace es recordar algo que sabemos: la libertad personal es fuente de prosperidad, lo que necesariamente deriva en aceptar que los gobiernos cometen serios errores cuando deciden intervenir en procesos que los individuos pueden manejar por sí mismos.

Eso se sabe desde hace tiempo… aunque desde luego, habrá personas que no estarán de acuerdo. Brenner termina la entrevista diciendo, “el mundo trabaja así y es tu decisión si lo aceptas o no.”

Por mi parte, esto apoya la idea que sostengo: el problema de la pobreza no es económico, es político y por eso no va a ser solucionado con caridad y subsidios, sino con cambios en las ideas de los gobernantes y de los intelectuales.

Post Scriptum

Pude, por una casualidad, establecer contacto con Reuven Brenner y en un correo reciente me escribió mencionando que durante siete años había estado en Monterrey unas cinco semanas cada año, como profesor en Duxx y que

“… El Norte had couple of articles about my views, and many of my articles were translated in the South American Press. Some are still posted in Spanish on the Cato site. You can also find far better interviews than the one by McGill at forbes.com, if you type in my name you’ll find couple of articles I wrote for them, and also a piece titled Leapfrogging – when they put me on the cover (August 1998). Forbes also asked me to write for them the piece commemorating 100 years to Hayek’s birth. You’ll also find another 2 part interview on www.blackelectorate.com (type in my name in the archives) that I think will interest you…”

Vale la pena echar un ojo a las ideas de Brenner. Por ejemplo, en el sitio anotado abajo hay un breve artículo que propone la posibilidad de mercados de futuros de ataques terroristas, igual que existen valuaciones de riesgos de otros tipos. Una parte de ese artículo dice,

“Risks of terror, of confiscation of property, of chances of war and peace are priced already today only less visibly. Owners of real estate in New York do pay insurance for higher risk of terror. High-rises pay more insurance than ones with fewer floors do. Only the price is determined in bilateral negotiations, and they are not made public. Stock markets too already price implicitly the expected consequences of war, terror and peace, as stock markets in the Middle East have done. In the month following March 17, the day President Bush gave his ultimatum to Mr. Saddam Hussein, Egypt’s and Iran’s stock markets rose by roughly 6%, Turkey’s by 18% and Israel’s by 15%. If there were futures markets trading in say, events defined as “Will the US win within 1 week?” “2 weeks?” “Will the Middle East grow by 3% after the war?” “Will the region be infested by terrorists after the war?” and so forth, investors could price separately securities based on fundamentals of a company, on one side, and, on the other, pricing risks of war, peace, and the gray areas of terror in between.”

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