Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Salario Justo
Santos Mercado Reyes
12 octubre 2004
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Oficinas lujosas con cientos de empleados entre estadísticos, economistas, econometristas, analistas, encuestadores y todos los que podían disfrutar del presupuesto gubernamental asignado, por ejemplo, a la Comisión Nacional de Salarios Mínimos a fin de que pudieran calcular “científicamente” el sueldo de un jardinero o de un profesor.

Después de sesudas, largas y costosas “investigaciones”, determinaban que el salario debía ser de $52.37.

¿Cuánto gastaron para llegar a esa cifra mágica “científicamente” determinada? Varios millones de pesos para pagar a directores, jefes, secretarias y personal sindicalizado de esta comisión. ¿Servía de algo la cifra? ¡Para nada!

Dudo que haya habido muchos jardineros dispuesto a trabajar por ese precio. Y los pocos que aceptaban ese sueldo no lograban alimentar ni a sus hijos menores. El mío me cobra $180.00 y no trabaja las ocho horas.

¿Con base a qué factores se puede pensar que el salario determinado por la burocracia gubernamental es el “salario justo”? ¿Contaron cuántas tortillas y chiles comen los jardineros a través de un modelo econométrico? ¿Hicieron pronósticos de los precios que tendrán la leche y los huevos durante todo el año?

Es muy posible, pues de alguna manera tienen qué justificar sus sueldos burocráticos. Sin embargo, nada de eso sirve, sus cifras no sirven para obligar a trabajar a nadie; ningún empleador saca la lista de salarios mínimos oficiales para pagar los sueldos.

Luego entonces, para qué sirve dicha comisión de burócratas. Me temo que no tiene justificación, salvo la de favorecer a los amigos de algún político priista quien más tarde ha de cobrar el favor.

Para los nuevos tiempos que vive México, lo mejor es desaparecer dicho aparato burocrático y despedir a toda esa burocracia inútil y costosa. Sin embargo, sigue en pie la pregunta sobre la determinación del “salario justo”.

Mi propuesta es que el sólo puede determinarse como resultado de la libre negociación de dos hombres del sector privado: el empleador y el solicitante de empleo y nadie más.

En efecto, su jardinero tiene todo el derecho de pretender el mayor salario posible, le puede pedir a usted diez mil pesos por día. Tal es el derecho del que ofrece sus manos para trabajar.

Pero usted tiene todo el derecho de ofrecerle 50 centavos por día. Aquí surge la negociación. El jardinero bajará su precio si es que quiere trabajar; usted subirá su precio si es que en verdad quiere que le arreglen el jardín.

Pueden ocurrir dos resultados: logran un precio que convence a los dos y manos a la obra o bien, no hay acuerdo y cada quien para su casa. El quid del asunto está en que ese precio, mutua y libremente acordado de manera bilateral, sin que usted le ponga al jardinero una pistola en la cabeza; sin que el jardinero le amenace con quemar su casa; sin que haya intervenido la suegra, el líder o el gobierno; ese precio es lo que se llama salario justo.

Lo que le da la característica de salario justo se deriva de que surge como un contrato libremente determinado por las voluntades soberanas de las partes. De esta manera, si el patrón ofrece tres pesos y el trabajador los acepta, ese es el salario justo y no hay nada más qué hablar.

Igual, si el jardinero pide mil pesos con las tres comidas, cerveza, que lo lleven y traigan en limousina y el patrón lo acepta, ése es el salario justo, y se acabó.

Nótese que he dicho que el salario justo se determina únicamente en el sector privado. Esto implica que el empleador es el dueño del dinero que está dispuesto a pagar y el trabajador tiene todo el derecho negociar su fuerza de trabajo sin que intervengan terceros, tiene el derecho de no aceptar ninguna oferta, buscar otro patrón o comprar una caja de chicles y venderlos en la calle.

Es decir, es una negociación entre dos propietarios privados libres y soberanos: el que posee el dinero y el que tiene la habilidad y talento para transformar el jardín. Desde el momento en que logran un acuerdo, firman porque ambos sienten que ganan, Uno disfrutará de un jardín hermoso y el otro disfrutara de los pesos obtenidos.

Llegaron al justo medio, al punto de equilibrio, es un juego de suma positiva. El salario justo del jardinero, plomero, dentista, etc., sigue la misma lógica que usted observa cuando va a vender un carro usado. Su cliente observa el automóvil por dentro, por fuera, por arriba, por abajo, escucha el motor, etc.

Si llegan a un acuerdo libremente tomado entre las dos partes, ese es el precio justo del carro: intercambian dinero por automóvil y cada quien se va con una sonrisa en los labios, y no hay más.

Puesto que el salario justo es un asunto de dos, la intervención de un tercero corrompe el proceso y surge, sin duda alguna, lo que podemos llamar como “salario injusto”. La característica del salario injusto es que hay un perdedor y un ganador: uno se va con la sonrisa, el otro con el disgusto, es un juego de suma cero.

En México, operan mayormente los salarios injustos porque están intervenidos por el Estado mediante leyes y reglamentaciones o por los sindicatos que le quitan al trabajador el derecho de negociación directa. Por alguna extraña razón, todavía se piensa que el trabajador es un débil mental que requiere la protección de un líder o de un político.

Si esta argumentación es correcta podemos concluir que es innecesaria, indeseable y perjudicial la intervención del Estado, de los sindicatos, de las mafias y de cualquiera que quiera intervenir entre patrón y trabajador para negociar el salario. La mejor política es dejarlos solos.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



3 Comentarios en “El Salario Justo”
  1. Laureano Ponce G. Dijo:

    Estoy en comun acuerdo, pienso que el empleador y el empleado tienen todo el derecho de sastifacer sus necesidades economicas y de servicios y que el aparato de estado solo vigile el comun acuerdo. Por que ellos no se ponen un salario minimo, y el resto lo destinan a verdaderas prioridades economicas; salud,educacion y bienestar social de la sociedad. Ya dejen de hundir al pais en tantos bonos presupuestales, que llevan a mas deudas publicas, mas ventas de hidrocarburos, y todo para que,para que se llenen los bolsillos de nuestros grandes actores politicos. O.K.

  2. Servando Dijo:

    Cuando en su escrito menciona: “Por alguna extraña razón, todavía se piensa que el trabajador es un débil mental que requiere la protección de un líder o de un político.”
    Es cierto o más bien sería cierto y real si, solo si, hubiera JUSTICIA, (es decir un marco de respeto legal donde los acuerdos y el contrato social se cumplieran), pués con frecuencia una institución o una entidad gubernamental es la primera en atropellar la ley y los acuerdos establecidos a su antojo.

  3. Ulises Oseguera Ramirez Dijo:

    Los artículos del Dr. Santos Mercado Reyes personalmente se me hacen muy interesantes. Soy estudiante de ingeniería en la UNIVERSIDAD AUTONOMA METROPOLITANA y pocos son los artículos que en realidad logran llamar mi atención, principalmente los publicados como “Bono educativo y “El salario justo. El “Bono educativo” expone los pros de una idea que realmente serviría para cambiar la educación tan deteriorada en nuestro país pero lamentablemente la mayor parte de la ciudadanía desconoce dando por hecho que el sistema educativo con el que actualmente contamos es el correcto.





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