Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Empresario y Política
Eduardo García Gaspar
20 septiembre 2004
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


No pienso que el empresario promedio sea un ser ducho en asuntos de política gubernamental. Sus talentos son otros y si se mete en ese terreno gubernamental, tenderá el empresario a tener un comportamiento ingenuo.

Es normal que eso suceda. Los talentos empresariales son otros y las habilidades requeridas son distintas también a los del gobernante.

Sin embargo, el empresario sí tiene un sexto sentido para pensar en el futuro, pues todas sus acciones lo tienen como referencia obligada. Su marco mental es el de especular qué sucederá en el futuro si se hace algo en el presente.

El empresario es un evaluador de riesgos futuros y por ello, sin quizá darse mucha cuenta de ello, es un buen termómetro para medir las consecuencias de los actos de gobierno y de la estabilidad futura de una nación.

Por esto, cuando se ven inversiones abundantes y la actividad empresarial bulle con planes y acciones, ello es un buen indicador de una evaluación positiva del futuro. Y el viceversa también.

Lo que el empresario en realidad evalúa es el riesgo de un futuro estable, razonablemente tranquilo, en el que pueda confiarse y por ello los riesgos que asume sean menores. Es un real especulador, en el buen sentido de la palabra.

Por estas razones, en mi vida profesional, suelo poner mucha más atención en las decisiones reales de los empresarios que en sus comentarios políticos. Sus opiniones de ese tipo no suelen ser claras, pero sí lo son sus decisiones.

El optimismo en las decisiones empresariales contiene más información que los comentarios hechos por ellos.

Lo que me lleva a lo que creo es una realidad actual. Las campañas electorales en México han comenzado hace buen tiempo y el adelanto que ellas tienen introduce una elevación en la incertidumbre empresarial, la que será mayor o menor, dependiendo de lo que los empresarios perciban y muestren en sus decisiones.

Lo que digo es que a partir de hace unas pocas semanas tenemos una medición muy realista de lo que se percibe del futuro.

Una caída en las inversiones será muy reveladora, lo mismo que su elevación, con toda la gama de grises que existen en medio de esos dos extremos. Y esto será útil, especialmente con el riesgo de la ascensión al poder de una persona con rasgos populistas confirmados al mismo tiempo que con escasa habilidad para gobernar.

La conducta misma de su empresa, estimado lector, será reveladora de ese riesgo. Todo porque la conducta de las personas en realidad está influida más por el futuro que por el pasado.

Lo pasado nos provee con experiencias y por eso aprendemos, pero lo que pensamos que el futuro será es la variable más determinante de lo que hacemos hoy.

Y eso es especialmente importante cuando se trata de asuntos de dinero, que son en extremo sensibles al nivel de confianza futura que estimamos poder tener. El momento político mexicano es clave y es muy atípico en nuestra historia.

En los últimos 700 años no hemos vivido bajo situaciones democráticas más del 2 por ciento del tiempo y, por eso, no tenemos experiencias pasadas de ese tipo. En una situación de incertidumbre por lo que digo es que debemos vigilar de cerca esa variable, la de las inversiones privadas en el país.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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