Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
En el Tercer Acto
Eduardo García Gaspar
14 mayo 2004
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Esta columna, en su diseño, ambiciona salirse del estilo tradicional del comentario político para proveer a los lectores con contenidos que contengan elementos que expliquen los sucesos y que den panoramas mayores, con una visión más amplia.

Esto último es lo que encontré en una nota del International Herald Tribune acerca de México. Tomando como base esa nota, mucho bien nos haría ver el bosque mexicano y no sus árboles.

En otras palabras, dejar de lado los detalles de los escándalos del PRD, del Partido Verde, de los Amigos y demás coyunturas de la política mexicana para contemplar los grandes sucesos del país.

Si esto fuera una obra de teatro, la podríamos entender como una en tres actos. Cada uno representando a una gran revolución en el país. Vayamos, pues, acto por acto.

• En el primer acto, tenemos a la primera de las grandes revoluciones del país, la de finales de los años 80 y principios de los 90. Me refiero a la revolución económica.

México, un país cerrado y aislado por excelencia, se abre al mundo y realiza una serie de cambios mayúsculos en la estructura económica. Da inicio la firma de tratados de libre comercio, el gobierno se torna menos obeso, la inflación es atacada. Es un giro de 180 grados en la economía nacional.

El cambio es de tal magnitud que causa dos reacciones.

En las mentes congeladas en el tiempo, la variación causa miedo y contrariedad, lo que fue y sigue siendo muy típico de la izquierda y de los elementos paralizados del PRI.

La otra reacción es una bienvenida del país en la modernidad por parte de los más avanzados que tienen aspiraciones democráticas y de libertad.

• El segundo acto comienza a gestarse a finales de los años 90 y culmina en 2000 con la elección de un presidente de oposición. Es otro giro de 180 grados pero ahora en la política.

El giro económico lleva al giro político y ambos son espectaculares, tanto que están pasando desapercibidos para una población más preocupada con lo trivial que con lo esencial.

Por primera vez en más de un siglo, se da un cambio de presidente en elecciones libres, sin que suceda nada, absolutamente nada. Si la democracia es algo, ella es la posibilidad de cambiar de gobierno sin recurrir a la violencia y eso es precisamente lo que sucedió en México.

La población entiende el suceso, sin embargo, de una manera errónea. En lugar de tomarlo como un paso en la dirección correcta al que deben seguir otros lances, la elección de Fox se interpreta como un sortilegio de hechicería, que remediará con un pase de magia todos los males mexicanos en el corto plazo.

Sea lo que sea, esos dos actos de la realidad mexicana son enormes y deben ser vistos como reales revoluciones en el sentido de haber sido cambios positivos gigantescos.

• Esto nos lleva al tercer acto de esta obra de teatro. Es el acto en el que estamos viviendo y se trata de otra revolución, una revolución de reformas para terminar de cambiar el país y traerlo a la realidad.

Sí, es el acto en el que deben darse las grandes reformas internas, las tan mencionadas reformas de leyes fiscales, laborales, de inversión, de seguridad y demás. Ésta es la tercera revolución que necesitamos para salir del subdesarrollo.

Pero este tercer acto tiene un problema, requiere pensar en grande, necesita mentes orientadas a pensar a largo plazo, quitándose telarañas de las neuronas.

Es decir, exige jugadores de grandes ligas que vean hacia delante, no pequeños cerebros que volteen al pasado con nostalgia (como Bartlett, López Obrador y lo demás en la cohorte de socialistas anacrónicos anhelantes de poder).

Estamos literalmente en el tercer acto de esta obra mexicana. El darnos cuenta de ello es ya un adelanto que nos orienta en la dirección correcta, la de las reformas urgentes y la de su realización. No será una tarea sencilla por una razón fuerte, la existencia de peso muerto que obstaculiza los cambios.

Ese peso muerto son las neuronas de los opositores al cambio, entre ellos, los sindicatos de gobierno que están lastimando las finanzas públicas haciendo que el gasto gubernamental sea un flujo de dinero para ellos y no una inversión en urgentes obras de infraestructura para todos. Sin dejar de contar a los izquierdistas que viven en el pasado.

Post Scriptum

¿Valen lo que cuestan los legisladores mexicanos? Hay serias indicaciones de que no.

El costo de los legisladores en millones de USD por país

- México 98 (único con proporcionalidad de legisladores por partido y el menor PIB)

- Reino Unido 129

- Australia 31

- Canadá 54

- España 43

- EEUU 83

- OCDE promedio 68

(La información viene de Centro de Investigaciones Estratégicas para México, http://www.ciex.info/, y que se define como “somos un grupo multidisciplinario de profesionistas, preocupados por el desarrollo de México en el ámbito económico, político y social. Nuestro grupo sueña con un país, rico en la diversidad de opiniones, pero unido en el propósito y en la acción, para lograr el bien común en México.” Tiene gran información pero su sitio deja qué desear.)

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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