Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Esas Generalizaciones
Eduardo García Gaspar
18 febrero 2004
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Los sucesos de hace poco tiempo en el Estadio Jalisco, cuando jugaron las selecciones de futbol de Estados Unidos y México, llevan a plantear un serio problema del pensar de algunas personas.

Los sucesos fueron en esencia los gritos de parte numerosa del público para abuchear el himno norteamericano y corear el nombre de Osama Bin Laden como un complemento a ese abucheo.

Hasta allí, esos vociferaciones de algunos espectadores no son más que el producto de mentes primitivas escondidas en el anonimato y que carecen del más mínimo sentido de decencia.

Y fuera de una profunda lastima, no deben producir mayor preocupación que la de un perro que ladra detrás de una barda. Sin embargo, la preocupación surge por una de las reacciones que esos abucheos produjeron en algunos mexicanos.

La reacción a la que me refiero y que quiero compartir es la siguiente.

Es la reacción que establece que esos chiflidos y gritos son reprobables, pero que son justificados por diversos hechos, como el fichar a turistas, el tener policías encubiertos en México, el cazar indocumentados, el quejarse por no estar de acuerdo con las acciones en Irak y demás acciones calificadas de negativas emprendidas por los norteamericanos.

Esa reacción que por un lado reprueba los abucheos pero por el otro los justifica, es una aún más simplista que la de chiflar y gritar en un estadio.

Explico por qué.

Primero, desde luego, presupone que los aficionados al futbol poseen un conocimiento claro sobre asuntos internacionales, como por ejemplo, una opinión acerca de la Operación Casablanca y demás sucesos internacionales y bilaterales.

Presuponer eso, dados los niveles educativos en México, parece demasiado aventurado. No me puedo imaginar que el típico abucheador de fútbol sea alguien enterado y lector de noticias y análisis políticos.

Segundo, porque esa reacción comete un enorme error de generalizar al necesariamente presuponer que una selección deportiva de un país es responsable de acciones realizadas por su gobierno o por un puñado de ciudadanos.

Este error de generalización podría hacer que un norteamericano me gritara acusándome de corrupto porque el gobierno de mi país lo es. No tiene sentido hacer esas generalizaciones nacionales.

Es realmente imposible asignar, por ejemplo, a un jugador de básquetbol americano la responsabilidad del déficit del gobierno americano, al igual que es absurdo culpar a un jugador mexicano de fútbol de la falta de acuerdos entre diputados nacionales.

Si algún loco norteamericano tiene la idea de cazar indocumentados, eso no puede ser una acción de la que es responsable la selección norteamericana.

Lo que he querido presentarle en esta segunda opinión es un par de elementos. La acción grosera e insultante de algunos espectadores en el Estadio Jalisco es producto de mentes poco desarrolladas, infantiles y cobardes, de las que no puede esperarse mucho.

El otro elemento es el terrible error de generalizar actos y acciones de unas personas o de unos gobernantes para proyectarlo a todo un país y así creer que son justificables esos abucheos. El generalizar así es equivocado porque parte del supuesto de que existen culpas colectivas que todos deben pagar, sin importar su responsabilidad personal.

Abuchear un himno nacional es decididamente una acción reprobable. Hacer porras al nombre de quien se piensa en culpable de atentados terroristas con la intención de lastimar a deportistas en una acción indigna en el más grave extremo. Eso es fácilmente aceptable.

Pero justificar esos abucheos como protesta por las acciones de norteamericanos ciudadanos privados o funcionarios públicos es un serio error de razonamiento que justificaría plenamente el insulto de espectadores al himno mexicano en cualquier estadio del mundo por parte de todos los que, por ejemplo, hayan sido asaltados en México.

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