Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fortaleza Frente a Modas
Eduardo García Gaspar
23 agosto 2004
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Entre diversificarse o no, la mejor respuesta que existe es la más sabia: todo depende.

Si usted es inversionista y está colocando su capital propio, la lógica más sana es diversificar los riesgos, es decir, comprar diferentes inversiones. Unas de renta fija, otras de renta variable y dentro de ellas, también buscar diversificación de plazos, monedas y demás.

Nada nuevo he dicho.

Pero en la diversificación empresarial, la cosa no es tan sencilla. Hace años, la palabra mágica era ésa, diversificación, de donde salían conglomerados que bajo sus paraguas lo mismo tenían a una fábrica de cerveza que a unos barcos para pescar calamar, o una operación de producción de cemento y unos hoteles.

No había lógica, al menos aparente, en esta reunión bajo un mismo techo de cosas tan diferentes.

Era la moda y casi todos la aceptaron como una realidad conveniente, más por inercia mental que por sólido análisis.

Recuerdo que un día dije a uno de los financieros proponentes de la diversificación, que yo no veía alegato alguno que justificara esa diversificación empresarial… por una razón: como inversionista externo yo podía armar mis propios paquetes de acciones a mi gusto y conveniencia, sin necesidad de que otro armara paquetes fijos para mí.

Si yo quería tener acciones de cemento y de cerveza, podía comprar acciones de esos dos tipos a mi gusto sin necesidad de recurrir a un conglomerado que tuviera una fábrica de cerveza y otra de cemento.

Era más flexible lo que yo podía hacer que lo que me podían ofrecer los conglomerados. Mi comentario, desde luego, me valió una retahíla de adjetivos que mínimo me describían como un tarado absoluto incapaz de comprender las nuevas tendencias.

Todo mi punto con lo anterior es sencillo: no todas las modas son buenas y hay que tener un buen sentido común aunado a una fortaleza, incluso terca, para no sucumbir a ellas.

Porque cuando ve usted a su alrededor que muchos están haciendo algo, al menos entrará usted en duda de si no sería mejor hacer eso mismo. Otro ejemplo, no hace mucho, por allí en la última mitad de la década pasada, la moda era poner sitios de Internet y presumirlos luego.

Claro que el que los puso por seguir la moda se equivocó en su prisa por ponerlo, pues el que esperó no perdió nada en ese tiempo en el que nada hizo; al contrario, ganó en experiencia de los errores que otros cometieron. De todo esto, en mi vida profesional, sacó un principio general.

Es terriblemente difícil ir contra la moda de negocios, incluso existiendo los más convincentes argumentos en contra de seguirla. No he visto ningún ejecutivo que no sea proclive a seguir a la novedad del momento, con muchos de ellos olvidando el más elemental sentido común que evitaría ir tras ella.

En otras palabras, creo, una de las cualidades más valiosas del ejecutivo debe ser su fortaleza para resistir las tentaciones de lo que está en boga si es que hay argumentos sólidos en su contra.

Y esto nos lleva a exaltar una de esas tradicionales virtudes que han sido olvidadas, que es la prudencia, definida como el cálculo de las consecuencias de los actos presentes y el aprovechamiento de la experiencia propia y ajena.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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