Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Generaciones Siguientes y Anteriores
Eduardo García Gaspar
3 noviembre 2004
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Casi todos tenemos una buena idea de la diferencia que existe entre libertad y libertinaje. Aunque sea simplista nuestra idea, somos capaces de distinguir entre ellos.

Son éstas muy buenas noticias porque indican que podemos hacer precisiones morales incluso a pesar de que en esta época existan quejas de una escasa moral. Si alguien es interrogado al respecto, seguramente contestará que el libertinaje es un exceso de libertad, que es hacer las cosas que no se deben hacer, que la libertad tiene límites y cosas por el estilo.

Quizá no sean respuestas rigurosas en un sentido académico, pero en ellas habrá alguna dosis subyacente de mandatos morales. Todo esto me lleva a una meditación personal que comparto con usted y que pienso que es de provecho para aclarar ideas en momentos en los que se siente que existe falta de ética.

Los grandes fraudes corporativos, la criminalidad rampante, la corrupción política, la infidelidad conyugal, la violencia familiar, el fraude académico de alumnos y otras conductas reprobables hacen pensar en esa pérdida de valores.

La libertad, vista de manera sencilla, puede ser diferenciada del libertinaje estableciendo que quien es libre hace por propia voluntad lo que debe hacerse y que quien es libertino hace por propia voluntad lo que no debe hacerse.

Es libre, por ejemplo, el estudiante que pudiendo copiar en un examen decide no hacerlo y lo contrario, es un libertino quien sí copia. No es complicado entender eso, pero lo que no es muy aparente es que detrás de esa decisión de copiar o no hacerlo, existe una decisión personal sustentada en una serie de mandatos u obligaciones que señalan lo que debe y lo que no debe hacerse.

Lo que distingue por tanto a la libertad del libertinaje es la existencia y el respeto a esa serie de mandatos morales o éticos.

O, visto desde el otro lado, sin moral, ética o como usted quiera llamarle, no hay manera de distinguir entre conductas apropiadas y conductas indebidas. Si, por ejemplo, en algún momento se hiciera de lado a la moral o a la ética, por consecuencia lógica se elevarían las conductas libertinas e ilegítimas.

Las personas, sin conocimientos morales, no tendrían criterios para decidir lo que deben hacer y lo que deben evitar. La conclusión es obvia: para ser realmente libres es condición necesaria tener un código ético. Sin esa moral no se puede ser libre. Se podrá ser libertino, pero no libre.

Por esta razón, es fundamental que todo ser libre conozca al menos principios morales, aunque sean los más básicos y si acaso en alguna sociedad sucediera que las fuentes de principios morales fueran descartadas, sin remedio esa sociedad a la larga sufrirá las consecuencias de la multiplicación de conductas libertinas, es decir, erróneas.

Esas fuentes de moral son varias y muy complejas. Hay contenidos morales, por ejemplo, en las costumbres y en las tradiciones, en todo eso que viene de las experiencias acumuladas del pasado. Desechar esto equivale a obligar a las personas a caminar sin brújulas, a tomar decisiones sin criterios de lo debido y lo indebido.

Por eso es que le temo a esos que se burlan de quienes hacen distinciones entre lo que es bueno y lo que es malo. Por eso, temo también a teorías totales como el marxismo que pide la destrucción de todo lo anterior para construir nuevas sociedades. Por eso, sospecho de quienes atacan a la otra gran fuente de moralidad, a las iglesias y desean democratizarlas.

A lo que voy, es a una idea que no es sencilla de ver el principio. Se habla de las obligaciones que tenemos con las generaciones futuras, lo que nos llama a reclamar casi siempre la conservación ambiental. Está bien.

Pero también, nos debemos a las generaciones pasadas sobre cuyos logros estamos parados y si acaso quitásemos ese sostén, todo lo que nos soporta caería por los suelos junto con nosotros mismos.

Lo que he querido ofrecer en esta segunda opinión es una idea, la de que el desprecio a las tradiciones, a las costumbres, a las religiones, a lo que nos llega de generaciones pasadas es una acción torpe que daña nuestro presente y nuestro futuro.

Entregaremos un mundo malo a las generaciones siguientes si hacemos de lado lo que nos dieron las generaciones anteriores.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Generaciones Siguientes y Anteriores”
  1. Servando Dijo:

    Siendo como somos, tan diferentes, se presenta una dificultad, en cuanto a la asimilación en grado y la diversidad de exposición al entorno.
    Efectivamente los valores son los puntos de referencia que nos guian en la vida cotidiana.
    Pero los valores como las personas van evolucionando; para lo cual en personas pensantes y razonables, pueden irse cambiando, pero siempre con una regla:
    Los valores deben ser modificados como fruto de una reflexión, y nunca deberan ser cambiados cuando se estan necesitando, es decir se modificaran antes o despues de una encrucijada, hacerlo cuando son necesarios es deshonestidad.





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