Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Horarios Extendidos
Eduardo García Gaspar
17 mayo 2004
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Contaba un ejecutivo americano que visitaba México, lo extraño que eran para él los horarios mexicanos.

“Parece que las personas trabajan muchas horas, pero hacen poco”, comentaba mi amigo cuando tomábamos un trago después de salir de la oficina, como a las siete u ocho de la noche.

Para él, con excepciones desde luego, la vida era entrar a las nueve a la oficina y salir a las cinco. Y eso decía él, era suficiente como para hacer más de lo que en México veía que las personas rendían.

Tiene un buen punto mi amigo, aunque hay que matizarlo bastante. En México, algunos ejecutivos, hacen de la comida un motivo de negocios, que puede durar varias horas, lo que eleva el número de horas de trabajo.

Esta es una costumbre que contrasta con la norteamericana de un lunch breve, de una hora o menos y sin salpicadas etílicas. Un extremo de esto fue un jefe que tuve cuando trabajé en Chicago y que se quedaba en la oficina, con un sándwich, siguiendo atendiendo cosas de negocios y salía puntualmente a las cinco a su casa.

Las costumbres son diferentes y el break de la comida es una larga constante en México, lo que influye en salidas posteriores a las cinco de los Estados Unidos.

Pero quiero ir un poco más allá para señalar lo que es un síndrome un tanto patológico, pues mucho me temo que en buena proporción ya se vea que el salir tarde es una obligación del ejecutivo con estatus.

Es el tipo que presume de una agenda apretada y de muchas cosas qué hacer. A lo que voy es a lo narrado por otra persona, a quien bien conozco, y que decía

“muchas veces me quedaba en la oficina, en una de las empresas en las que trabajé, más tarde y sin nada qué hacer, todo porque mi jefe y su jefe solían tener la ocurrencia de hacer llamadas una hora después o más de la hora de salida.”

“Una vez, había salido ya en casa, recibí una llamada para una reunión. Volví a la oficina y mi jefe me vio con malos ojos, como si fuera yo un irresponsable. La explicación es que él tardaba en tomar decisiones y yo no.”

Ésta es una historia específica, pero revela lo que quiero señalar, eso de la obligación no escrita de deber quedarse más tarde que todos, lo que puede tener varias explicaciones, todas relacionadas con falta de productividad.

Puede ser que el ejecutivo tenga subalternos que sean una punta de tontos y él tenga que tomar todas las decisiones. Puede ser que el ineficiente sea él y quiera centralizar todas las decisiones por pequeñas que sean.

O, también, puede ser que efectivamente la carga de trabajo sea demasiada, aunque esto tiene el remedio de la delegación.

Todo lo que quiero apuntar es sencillo. Cuando por sistema se tienen horarios de trabajo con promedios de diez o más horas, es obvio que algo malo hay en eso, incluyendo la posibilidad de un vicio de la persona, que se niega a salir de la oficina por alguna razón y trastoca a todos los que sí quieren salir a la hora normal.

En resumen, los horarios más allá de lo razonable, pienso, pueden ser síntomas de problemas en la empresa y esos problemas no se van a resolver con más horas de trabajo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Horarios Extendidos”
  1. Octavio Dijo:

    bueno





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