Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ideas Bien Intencionadas
Eduardo García Gaspar
1 marzo 2004
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay ideas que en la superficie suenan muy bien, pero que en el fondo significan peligros inmensos. Pondré un ejemplo de esto, usando el asunto del más reciente escándalo financiero, el de Parmalat.

No repito lo que es información conocida, simplemente recordemos que allí se realizó un fraude intencional de amplias consecuencias durante un largo período de tiempo, no diferente a otros, como el de Enron.

Lo que interesa, no son los detalles de esos casos, sino una de esas ideas peligrosas que han surgido por causa de esos casos.

La idea a la que me refiero es la de otorgar permisos para la conducción de empresas, es decir, necesitar de una licencia para administrar negocios y así evitar esos fraudes y escándalos.

Muchas primeras impresiones pueden ser positivas, pero las primeras impresiones suelen ser engañosas. Examinemos la idea de dar permisos para administrar empresas.

La justificación de esa propuesta es sencilla. Se argumenta que la administración de empresas ha cobrado importancia desde hace varios años, que se ha convertido en una real profesión y que ella requiere de una serie de conocimientos y habilidades.

Entre los requisitos de esa profesión se establece el de tener una conciencia moral o ética, la que ha sido definida vagamente como “servicio a la sociedad”.

De allí, la propuesta sugiere que las empresas dejen de guiarse por el principio de maximizar utilidades para incluir en sus consideraciones una visión moral, sobre lo que se desea justificar la necesidad de expedir un licencia de administración sólo a personas aprobadas, igual que hacen algunos organismos para admitir la práctica de abogados o de doctores.

Se razona que quien administra una empresa debe tener una autorización previa, sin la cual no podría trabajar en esas posiciones. Hasta aquí, la explicación de esa idea, ante la cual la reacción más natural sería la de exclamar ¡pamplinas! y olvidarla.

Pero, siendo lógicos, debemos examinarla. Lo primero a considerar es quién otorgará esos permisos de trabajo para administradores. La contestación más lógica es el gobierno, aunque podría ser una asociación colegiada de administradores.

Desde luego, el poder otorgado así sería inmenso y por lógica de vida, eso elevaría los sueldos de los ejecutivos y se prestaría a corrupción. Más, desde luego, problemas en detalles de implantación. ¿Todos los ejecutivos necesitarían esas licencias, incluyendo el administrador de una empresa de cinco empleados? ¿A partir de qué tamaño de empresa se necesita permiso de administración?

Éstas son preguntas ante las que no hay contestaciones ciertas y universales. Pero hay más, pues la propuesta de dar licencias a los administradores parte de una falacia absoluta. Esa falacia es la de creer que existe una oposición esencial entre la maximización de utilidades y la ética.

Si eso fuera cierto, por lógica, una empresa que pierde se convierte en una empresa con ejecutivos respetuosos de la ética.

Peor aún, sin la idea de maximizar utilidades los recursos escasos se desperdiciarían, pues esa búsqueda de utilidades es un fuerte incentivo al ahorro y la eficiencia. Por no mencionar la idea de que buscando las mayores utilidades es como más se sirve a las personas.

El problema no es el buscar utilidades, sino el cómo se pueden lograr.

Un ladrón busca también utilidades, pero lo hace violando principios morales. Ese ladrón y el que comete un fraude pertenecen a la misma clase de delincuentes, dentro de la que no puede caber el empresario que también busca utilidades y lo hace dentro de un marco ético.

Lo que en esta segunda opinión he querido hacer es ofrecer una muestra de una idea peligrosa en extremo porque tiene la apariencia de ser meritoria y positiva, pero está justificada por razonamientos erróneos y dificultades de implantación que anulan todo posible valor de esa idea.

En otras palabras, los efectos consecuenciales del querer trabajar con licencias de administración producirá peores efectos de esos problemas que pretende remediar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Ideas Bien Intencionadas”
  1. Contrapeso » Ideas Peligrosas




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