Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Iglesia y Modernidad
Eduardo García Gaspar
2 abril 2004
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en:


No creo que haya tema más común al tratar de la Iglesia Católica que la serie de argumentos que le critican su puesta al día.

Se dice por mil lados diferentes y con otras tantas palabras distintas que esa Iglesia falla al no acoplarse a los nuevos tiempos. “La Iglesia Católica no se ha modernizado, vive en el pasado y tiene preceptos muy duros”, escuché decir recientemente.

El tema es fascinante y conviene echarnos un clavado en él, intentando ser lo más razonables y serenos posible, ya que es uno que suele ser causa de más emociones que de pensamiento.

El asunto puede iniciarse de muchas formas, pero me gustaría iniciarlo partiendo del supuesto que supone la crítica de una iglesia no modernizada.

Esa crítica necesariamente acepta que lo moderno es mejor, de hecho supone que todo lo moderno es mejor. No creo que esa idea puede defenderse sólidamente.

No absolutamente todo lo nuevo es mejor que todo lo viejo. Voy a exagerar con un ejemplo: las computadoras son algo nuevo y positivo, pero la nueva pornografía en Internet, que también es nueva, no es positiva. Hasta aquí concluimos que no todo lo nuevo es mejor, lo que resulta muy lógico.

Por esto, debemos pensar que quienes critican la falta de modernidad de la iglesia no deben referirse a todo lo nuevo sino solamente a una parte de lo nuevo y moderno.

La clave ahora es saber qué es eso a lo que se refieren esos críticos. Si no se refieren a todo lo nuevo, deben referirse a únicamente una parte de lo moderno.

No tengo la total seguridad, pero de un examen que he hecho de esas críticas, concluyo que ellas se refieren a cuestiones mayoritariamente sexuales, como el uso de métodos anticonceptivos, la no aceptación de divorcio, la crítica de la homosexualidad y asuntos relacionados con estos.

Hasta aquí, el resumen es sencillo si es que es cierto lo que he dicho. Las críticas de falta de modernidad de la Iglesia Católica se basan en la no aceptación de prácticas sexuales consideradas modernas.

En otras palabras, en la iglesia no se ha aceptado la modernización de la sexualidad y eso la hace “anticuada”.

Aquí, vuelve a tener aplicación el argumento anterior, que es el presuponer que lo moderno de la sexualidad es mejor que el el tradicional de la iglesia. No necesariamente lo moderno es mejor que lo tradicional por el simple hecho de ser moderno.

Se tendría que demostrar que las costumbres sexuales “modernas” son en sí mismas mejores que las normas “conservadoras” y hasta dónde yo sé eso no ha sido demostrado con lógica y argumentos de peso.

Lo único que sí ha existido al respecto es una mentalidad más hedonista que llama al reclamo de más placeres y menos control personal… lo que no prueba nada.

Por el otro lado, podemos imaginarla otra posibilidad, la de una iglesia que se moviera con las más modernas tendencias y, en este caso, aprobara asuntos como el sexo antes del matrimonio, el uso indiscriminado de anticonceptivos, la infidelidad conyugal y otras prácticas consideradas modernas.

Pues bien, si una iglesia se moviera así, con las últimas tendencias sociales y las costumbres más vigentes, dejaría de ser una iglesia como tal al renunciar a la tradición.

No cabe en mi imaginación una iglesia con bandazos y vaivenes que se mueve con las últimas modas de pensamiento y que al mismo tiempo inspire respeto y obediencia teniendo una posición de solidez.

Por definición, por tanto, una iglesia respetable debe moverse con extrema prudencia en el tiempo, ajustando sus principios centrales, cimentados en la tradición, a las situaciones del momento. Los adelantos de la clonación no se tuvieron en la Edad Media, por ejemplo, como tampoco las pastillas anticonceptivas.

Diversas épocas requieren nuevas aplicaciones de los tradicionales principios, lo que es como una forma paulatina de Revelación Divina.

En conclusión, en general, los argumentos de una Iglesia Católica que no se ha modernizado me parecen superficiales y adulterados, sin seriedad, ni conocimientos sólidos.

En el fondo, en lo personal, los agradezco pues veo en mi Iglesia firmeza de creencia y eso es lo que busco en mi fe, una iglesia que no sucumba a las modas (aunque me queje de la moda de demasiados cánticos).

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Iglesia y Modernidad”
  1. kuygvb Dijo:

    Esto son bobadas no lo lean. NOTA DEL EDITOR: ¿no lean su comentario o la columna?

  2. ana Dijo:

    no pasa por tildar a la iglesia de anticuada por no respetar modas, si no por opresora. No permite la libertad y la elección sobre el cuerpo mismo, libertad de elegir sobre nuestra propia vida. Si, iglesia tradicional, que se queda y permanece en un tiempo pasado, donde dominaba la opresión. iglesia=opresión. NOTA DEL EDITOR: gracias por su comentario, y tratar otro tema, el de la opresión, una acusación difícil de fundamentar al no tener la Iglesia Católica fuerza coercitiva. En realidad, sí le da toda esa libertad, bajo su propio riesgo.





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