Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Jugando con Fuego
Eduardo García Gaspar
27 septiembre 2004
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El populismo, visto con sencillez, es igual a jugar con fuego. No con cerillos en un espacio abierto, sino con antorchas en una bodega con bombas y dinamita.

Y eso es lo que está haciendo AMLO en la acción más estúpida que se haya visto desde las épocas de Echeverría. Para fundamentar esto, es necesario definir el populismo.

Esa forma de manejo de un gobierno tiene varias características. Una de ellas es la conducción irresponsable de las finanzas públicas, creando déficits por causa de gastos excesivos financiados con deuda e impresión de dinero.

Otra de ellas es, derivada de la anterior, un gasto gubernamental desmedido, basado en la idea falsa de que ese gasto es motor de desarrollo y remedio a la pobreza. La verdad es que esas dos características causan crisis inevitables y terminan por lastimar a los más pobres.

Recuerde usted la cifra del déficit gubernamental en 1971, que era del 2.5 por ciento del PIB y que para 1982 había llegado a 14 por ciento. En ese tiempo la inflación alcanzó el 100 por ciento y seguía creciendo. La deuda externa pública era de cerca de unos 60 mil millones de dólares.

Si lo ponemos en términos matemáticos podemos concluir que populismo es igual a crisis económica irremediable… si bien con un período inicial corto de gran crecimiento económico.

Esto de por sí es ya jugar con fuego, pero hay algo incluso peor. Uno de los rasgos del populismo es la introducción de uno de los peores venenos que usted puede derramar en un país, que es verter en él dosis masivas de odios sectoriales.

El populista hace esto intencionalmente con el objetivo de buscar el apoyo incondicional de los segmentos mayoritarios. Lo que el populista hace es sembrar odios, tirrias y antipatías formales entre ricos y pobres, empresarios y trabajadores, extranjeros y nacionales, explotados y explotadores y todos esos grupos inventados para que él pueda auto nombrarse representante de los más numerosos.

Recuerde usted a Echeverría y sus animadversión contra quienes veía como sus enemigos, incluso como armadores encapuchados de complots. Igual que la justificación de López Portillo para expropiar a los bancos. Porque quien ve intrigas y maquinaciones en contra suya, crea enemigos a quienes acusa de sus propios fracasos.

Para un populista siempre hay complots y fracciones en su contra, como con AMLO y quienes traman en secreto contra él. Este volcar venenos de odio sobre la población, desde luego, será más efectivo conforme menos educación exista y conforme más aliados logre por los favores que otorgue.

Es así que la sociedad que en realidad está fundamentada en principios de colaboración y ayuda mutua termina en pugna, llena de recelos y sospechas. Eso mina al país mismo en sus más profundas raíces y lo divide sin remedio, creando terrenos fértiles para la violencia, como en Venezuela ahora. Si eso no es jugar con fuego, la verdad no sé qué lo sea.

Es retozar con antorchas dentro de un depósito de pólvora. Es prender un cerrillo para ver si ha escapado el gas. Es una ineptitud en su máxima expresión y eso lo entiende cualquiera, menos el mismo que lo hace. ¿Por qué hace eso a pesar de los riesgos? Hay una sola explicación básica.

La sed de poder, que ciega al gobernante hasta tal punto que sigue su camino sin hacer caso de la realidad que por todas partes le contradice. Puesto de otra forma, el poder no sólo corrompe en la medida en el que él se ejerza, sino que también emboba y atonta. El embrutecimiento del gobernante populista está muy bien mostrado en su tendencia a usar figuradas oscuras fuerzas y secretas maquinaciones como las explicaciones de sus fracasos y de la conducta de quienes no están a su favor.

Lo que esta segunda opinión ha querido mostrar sobre todo es ese rasgo del populismo, que es el fomento intencional de odios entre las personas de una misma sociedad y que es lo que alimenta al caudillo populista que ciego de poder, se cree abanderado de causas populares que él mismo inventa dentro de su imaginación enferma que le hace considerarse un mesías salvador que no debe tener frenos de poder si quiere realizar su sagrada misión.

Es como entrar con un soplete encendido a un depósito con explosivos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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