Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Bomba Segura
Eduardo García Gaspar
11 junio 2004
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El futuro es imposible de predecir y, sin embargo, existen cosas que sabemos que sucederán con casi total certeza, por ejemplo, la elevación del número de personas adultas en México y la disminución del porcentaje de jóvenes en nuestra población.

La disminución de la tasa de nacimientos, por ejemplo, indica esa tendencia a elevar la edad promedio del mexicano, lo que permite pronosticar sucesos irremediables, como el aumento de las personas que se jubilan.

Y eso, por otro lado, hace posible el pronóstico del ascenso de los fondos que se harán necesarios para cubrir esas jubilaciones. No son cosas complejas de entender y de que sucederán no hay la menor duda.

Desde hace ya tiempo hay periódicamente menciones sobre este hecho futuro y que en lo general se convierten en reclamos de atención: las pensiones laborales son pasivos que crecen y crecen, tanto que en poco tiempo no habrá dinero para pagarlas.

Es literalmente una bomba muy grande cuya mecha está encendida y consumiéndose. Las cifras son aterradoras. Por ejemplo, se habla de que los pasivos de seguridad social son un 16 por ciento mayores al PIB mexicano. De entre las instituciones que son notables por ese problema, están el ISSSTE, el IMSS, PEMEX, CFE y las dependencias oficiales.

En otras palabras, es en esencia un problema dentro de la burocracia sobre el que se ha dicho que llegará un día en el que todos los ingreso del gobierno se dedicarán a pagar sueldos y pensiones de burócratas, sin un centavo para obras.

Desde luego, al día siguiente de que eso suceda, no habrá ni siquiera dineros que alcancen para pagar a la burocracia. La bomba explotará y eso es inevitable si las cosas siguen como van y no se hace nada para resolverlo.

El origen esencial del problema es el lógico: irresponsabilidad de quienes tomaron decisiones sobre pensiones y jubilaciones dentro del gobierno, desde muchos años atrás. Esa irresponsabilidad de gobernantes pasados, presidentes, secretarios y otros más, tiene una causa natural: gastaron y comprometieron ellos dineros que no eran suyos.

Es de simple sentido común que las personas sean más liberales al gastar dinero que no es propio, como lo puede atestiguar cualquiera que tenga una cuenta de gastos de empresa. Y la cosa empeoró porque esos tomadores de decisiones no sufrirían en su tiempo el problema, lo heredarían a otros.

Lo que digo es que por sistema, el gasto del gobierno tiende a la irresponsabilidad y una prueba de eso es sencilla de ilustrar con el problema de los pasivos laborales, la bomba cuya mecha está ya muy corta. Según cálculos rápidos, cada hora se añaden pasivos laborales por unos 110 mil pesos y eso solamente en el ISSSTE.

Sobre PEMEX, hace poco un conferencista dijo que ese monopolio estatal ya había sido privatizado… ya es propiedad de los trabajadores debido a su pasivo laboral.

Hay otra razón por la que se ha creado un problema de pensiones. Me refiero a la mentalidad vieja de los gobernantes mexicanos que infantilmente vieron al trabajador como el héroe y al empresario como el villano.

Con esa mentalidad, era natural regalar todo lo posible al trabajador, sin consideraciones de responsabilidad financiera. Igualmente, el corporativismo político permitió que los burócratas tuvieran “conquistas” por encima de todo criterio racional y equitativo.

La solución que apague la mecha es urgente y eso puede, repito, puede, hacer entender a los gobernantes y líderes que hay que sentarse y ceder para llegar a acuerdos.

Desde luego, no hay otra que establecer un sistema diferente, con responsabilidad financiera y razonable. El sistema actual no se puede mantener y si se deja, la bomba explota irremediablemente. El problema, desde luego, no es el tener un nuevo sistema razonable y responsable, pues ese sistema se puede crear.

El problema real es que deben ponerse de acuerdo una serie de personas que no tienen habilidades de negociación y que no están acostumbradas a ceder y llegar a compromisos de beneficio mutuo.

No es un problema financiero, sino político, de mentalidades de gobernantes. Será ésta una buena prueba para ver qué tan capaces son los gobernantes y los líderes para negociar, porque después de todo, de lo que estamos seguros es de que la bomba va a explotar si no llegan a acuerdos eficientes.

Post Scriptum

En El Universal se dijo que,

“La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) reconoció que los pasivos laborales de todos los sistemas públicos de pensiones alcanzan 116 por ciento del PIB, monto que equivale a ocho veces el costo del rescate bancario o 10 años de lo que recibe el gobierno por el pago de impuestos.”

En 2002, por ejemplo, Grupo Reforma publicó una nota con la siguiente información,

“Ciudad de México (21 abril 2002).- Las universidades públicas del país enfrentan un déficit de 125 mil millones de pesos, originado por la carga financiera que significa cumplir con las jubilaciones y pensiones… negociados con los sindicatos en décadas anteriores… Rectores de las universidades de Oaxaca, Colima, Guanajuato, Querétaro, Yucatán, San Luis Potosí, Guadalajara y Puebla consideraron indispensable que los sindicatos accedan a reducir sus demandas laborales.”

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