Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Bondad de la Piratería
Santos Mercado Reyes
21 julio 2004
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


De cuando en cuando se suelta una absurda persecución contra la ‘piratería’.

Con lujo de violencia la policía confisca miles de videos que tienen grabadas las películas que apenas se van a estrenar en el cine; destruyen un sin número de casetes con las últimas canciones de Rocío Durcal; y de ser posible les dan una corretiza a los comerciantes al menudeo.

Me recuerda aquellos oprobiosos tiempos en que el gobierno, emanado de la Revolución Mexicana, persiguió y casi eliminó a los chinos que habían llegado a nuestra patria creyendo que encontrarían una tierra libre, llena de oportunidades para prosperar.

El pecado de nuestros modernos ‘piratas mexicanos’ y de aquellos hombres de ojos rasgados era que aplicaban su iniciativa personal sin pedir el consentimiento del Estado para ofrecer un producto o servicio al público.

No se piense que quiero defender a los delincuentes. Los que roban, violan o matan ‘que los fusilen en caliente’ como decía el general Francisco Villa. Paradójicamente hoy a estos delincuentes los tratan con tanta bondad, con alimentos balanceados, servicios de salud, deportes, educación, visitas conyugales, etc. que hasta dan ganas de estar en la cárcel.

A los que se dedican a copiar las nuevas canciones del artista de moda y las venden al público a la décima parte del precio de las disqueras; a los que copian miles de programas de software y en las calles los venden a la vigésima parte del precio que pone Bill Gates; a los que hacen miles de copias de los libros de Harry Potter y los ofrecen a los lectores a la cuarta parte del precio oficial; a los que producen jeans con etiqueta Levis y los venden a la tercera parte de los pantalones importados, etc. a todos ellos se les llama despectivamente ‘piratas’.

Es un nombre ofensivo para descalificar las actividades de la economía informal. Son los que no piden permiso, los que no se sujetan a los trámites gubernamentales, los que no pagan impuestos directos, los que no se sujetan a la Ley Federal del Trabajo, ni sostienen a la burocracia del Instituto mexicano del Seguro Social (IMSS).

Pero ninguno de ellos roba la materia prima, ni los acetatos, ni la mezclilla, las etiquetas, el papel, etc. Todos pagan lo que consumen, pagan el sueldo de los trabajadores, los servicios de transporte, etc. Cuando algún trabajador se lastima el mismo patrón lo lleva al médico y paga las curaciones. Soy testigo de ello. ¿Cuánta gente trabaja con los ‘piratas’?

Varios cientos de miles y no laboran bajo la amenaza de una pistola en la sien. Los que venden materia prima a los ‘piratas’ no venden bajo coerción; los que compran, es decir, los clientes tampoco se les obliga con un puñal en las costillas. Trabajadores, proveedores y clientes interactúan en pleno uso de su soberanía personal, con su propia y libre voluntad. La burocracia política: los diputados, senadores, gobernadores, etc., los catalogan como delincuentes.

Pero desde mi óptica, no lo son. Muy por el contrario, son gente productiva, audaz, y con iniciativa. Los negocios establecidos tampoco miran con agrado a los ?piratas? porque representan una audaz competencia y frecuentemente algunos empresarios se coluden con el poder político para tratar de eliminarlos.

Mirando la historia, recordaremos que se daba el nombre de piratas a aquellos verdaderos bandidos que asaltaban los barcos, mataban a los marineros y se robaban la mercancía. Esos si que eran delincuentes y merecían morir en la horca. Llamarle piratas a nuestra gente que toma la iniciativa para producir o comerciar sólo porque no piden permiso o porque no contribuyen con el erario es un abuso del lenguaje y no se lo merecen.

Además, el hecho de que no paguen impuestos permite que este sector sea muy dinámico, genere nuevas plazas de trabajo y que se capitalicen más rápido que los negocios bendecidos por el Estado. La razón estriba en que esta gente usa sus ganancias de manera más productiva que si se las entregara al gobierno. Aquellos compran máquinas, materia prima, contratan obreros, mientras que el gobierno es naturalmente un destructor de capital con sus programas populistas.

Si quisiéramos medir el beneficio que han producido los ‘piratas’ es decir, la economía informal nos sorprenderíamos. Cierto que algunos se sienten perjudicados. Por ejemplo, los que reclaman derechos de autor. Pero quizás deberían estar algo agradecidos porque los piratas los popularizan mucho más que sus empresas disqueras. Por mi parte, saltaría de alegría que algún pirata pusiera sus ojos en mí y reprodujera mis libros, mis artículos o mis ideas.

No me importaría que ello no me reportara ganancias dinerarias. Llámeles ‘piratas’ o economía informal, el caso es que este sector es lo más parecido a una verdadera economía de mercado, modelo al que aspira todo el mundo para salir de la pobreza. De hecho Hong Kong, el gran experimento neoliberal, así empezó.

Nadie pedía permiso para trabajar, producir o vender y casi no pagaban impuestos. Cuando se le preguntó al gobernador inglés por qué no había estadísticas de todo lo que se producía, importaba y exportaba, el respondía que no eran necesarias para crear una buena economía y que las estadísticas alentaba a los malos políticos para querer controlar a la economía.

Recordemos también que Japón creció gracias a la reingeniería que no era otra cosa que copiar productos que elaboraban otros países avanzados sin pagar patentes ni derechos de autor, era ‘piratería’. Cuando el gobierno hostiliza a la economía informal, a los piratas, a los vendedores ambulantes, etc., para obligarlos a registrarse, a pedir permisos con sus respectivas cuotas, en realidad el Estado asume el verdadero papel de pirata.

El hecho de que despoje, mediante impuestos, con la ley en la mano, no le quita el carácter de robo y atentado a la propiedad privada.

En resumen. En lugar de eliminar la piratería, es mejor alentarla, que cada quien produzca lo que quiera, venda donde quiera, contrate trabajadores sin que medien las leyes absurdas del Estado. Esta piratería o economía informal es la que tiene todas las posibilidades de darle un crecimiento vigoroso a nuestro país, no le demos patadas al pesebre.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “La Bondad de la Piratería”
  1. alfonso jorge quevedo martinez Dijo:

    En estos momentos para poder trabajar nos obligan a fortalecer la corrupción ya que es preferible dar una dadiva a un inspector que pagar los impuestos absurdos que como bien dice son un robo en despoblado para cualquiera que piense en echar a andar una pequeña empresa, lo unico lamentable es que se necesita un ingreso seguro para poderse aventurar a ser empresario.

  2. miguel angel flores ortega Dijo:

    ya es tiempo que despertemos… muy pocos son los que se atreven a opinar… hasta aqui en la misma universidad… dicen las autoridades no a la piratería y permiten que una persona venda programas piratas enfrente del edificio de diseño…





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