Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Candidatura de AMLO
Eduardo García Gaspar
27 julio 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La campaña del jefe de gobierno del DF por la presidencia de la república es obvia y, dadas las características de este personaje, el asunto merece una segunda opinión con la suficiente antelación como para prever sus efectos en el país.

Siendo ordenados, lo primero que debe demostrarse es si ese hombre está o no en campaña. Sí lo está.

La primera de las pruebas es, sin duda, la percepción ciudadana. Si se hiciera una encuesta, la mayoría de las respuestas indicarían que sí lo está. Pero hay que ir más a fondo y probarlo con realidades.

Una prueba contundente es la frecuencia de ruedas de prensa que tiene, en la capital de país, lo que aunado al centralismo de los medios noticiosos, le garantiza una cobertura nacional.

Otra prueba igual de concluyente es la temática de sus declaraciones. Los tópicos que trata son en su mayoría federales y no locales, como sería lógico esperar. Con eso es obvio que sus intereses son federales y no locales.No le preocupa su gobierno local, sino el gobierno al que aspira.

Lo que lleva a otra prueba, la del objeto de sus críticas, siguiendo el principio de “dime a quien criticas y te diré qué puesto deseas”. El blanco de sus críticas es el ejecutivo federal y su desempeño.

La siguiente prueba es la terrible sensibilidad ante los problemas de su gobierno, muy bien ejemplificada con la terrible reacción que tuvo ante la marcha ciudadana del 27 de junio, a la que acusó de ser un ataque a su persona. Quien así reacciona es obvio que tiene aspiraciones mucho mayores.

Todo político en campaña es extremadamente sensible ante cualquier cosa que pueda ser considerada un acometida en su contra. A esto se le añade una variable trascendente: la candidez de muchos medios noticiosos que le dan un trato especial cometiendo un error inocente, que es el tratar bien al que los alaba y da material pintoresco.

Es obvio que sabe él engatusar a muchos medios y llevarlos de la mano a donde él quiere. Un ejemplo de esto es el tratamiento que con mano de seda han dado a la impresión y distribución de sus comics que se pagan con impuestos. Si eso lo hubiera hecho la primera dama, el tratamiento de medios hubiera sido terrible.

Todo lo anterior, me parece, demuestra que el sujeto en cuestión está en plena campaña, con la ventaja electoral impresionante que su nombre es conocido a nivel nacional bajo la imagen general de que es la víctima de un complot y esa es una posición irresistible para un buen segmento de inocentes dentro del electorado.

Ahora viene lo difícil, que es el pronosticar su desempeño en caso de ser presidente.

Los detalles no son cosas posibles de ver, pero sí las líneas generales de su gobierno. Una de esas líneas es obvia, la plataforma de su partido y ella es socialista, lo que nos hace prever razonablemente un gran crecimiento del sector público y mucha mayor intervencionismo estatal en la sociedad, con un rechazo a la liberalización del país, más seguros ataques a los tratados de libre comercio y un regreso al proteccionismo de los años 50, 60 y 70.

Queda ahora por ver la “personalidad” de su presidencia. Podemos estimar que ella será de crecimiento del aparato estatal, pero debemos ver si será o no responsable en sus manejos financieros y qué sustentos tendrá.

En cuanto al manejo de las finanzas, lo que he leído indica una buena dosis de irresponsabilidad financiera, lo que hace previsibles fenómenos de crecimiento de deuda, déficits e inflación. La emisión de los comics es un indicio de esto.

Los sustentos de su gobierno apuntan en una dirección, la de su legitimidad basada en apoyos populares mayoritarios con buena dosis de demagogia. Esto lleva a pensar en un choque de segmentos, producido intencionalmente por él, enfrentando a los pobres contra los ricos, a los de su lado contra los que lo atacan con complots de derecha.

Su reacción ante la marcha contra la seguridad es una prueba de esto. Sólo queda por ilustrar su posible gobierno con algunos gobernantes actuales. Quizá sea más Hugo Chávez que Lula y más Echeverría que López Portillo.

Post Scriptum

La corroboración de que el PRD es un partido socialista es sencilla de encontrar en los principios de ese partido, en el documento anexo, donde se dice que

• “El PRD se asume como un partido de izquierda.”, en la página 2 y

• en la página 3, donde dice que se abrirá “el camino hacia una nueva forma de asignación de la riqueza social y de distribución del excedente económico…”

Debe lógicamente suponerse que el jefe actual del gobierno del DF, por ser miembro de ese partido, apoya esas ideas de indudable corte socialista tradicional.

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