Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Criminalidad y Una Explicación
Eduardo García Gaspar
4 agosto 2004
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay veces en las que me da lástima ver cómo discuten el problema de la criminalidad algunos de nuestros gobernantes e intelectuales, con una serie de malos prejuicios e ideas prefabricadas que deshacen todo lo bueno que pudiera ser logrado si el combate a la delincuencia fuera realizado con simple sentido común.

Pongo un ejemplo.

En una discusión en televisión sobre el tema, hace un mes, uno de los intelectuales nacionales multiusos reclamaba que no se puede señalar que grupos sociales sean más propicios al crimen que otros, que los pobres no pueden ser más culpables que los ricos.

En fin, las pamplinas de siempre de muchos intelectuales que se quedaron en los años 60. Claro que se puede tipificar al criminal y claro que hay más incidencia en ciertos grupos que en otros.

Una muestra de eso es que hay muchos más criminales hombres que mujeres. Usando el sentido común y dejando atrás a las telarañas mentales, podemos usar el concepto de costo de oportunidad para explicar una faceta de la criminalidad.

El costo de oportunidad, lo sabemos, es el costo de lo que pierdo por no hacer algo y hacer otra cosa. Por ejemplo, si tengo un millón de dólares y decido poner un restaurante con todo ese dinero, mi costo de oportunidad clásico sería el dinero que ganaría si invierto mi dinero en, digamos, bonos de renta fija a un 6 por ciento.

Lo que gano arriba de ese porcentaje es en realidad utilidad en sentido económico y si gano menos eso significa que en realidad estoy perdiendo. Esta idea puede usarse para explicar la conducta criminal, al menos en una buena parte.

Si yo me dedico a la delincuencia, mi costo de oportunidad sería lo que dejo de ganar en una actividad legal.

De aquí que ese costo de oportunidad sea bajo en personas de bajos ingresos y alto en personas de ingresos superiores. De esto podemos obtener una conclusión general primaria.

Siendo el costo de oportunidad muy reducido en las personas de ingresos bajos, eso significa que será globalmente más probable encontrar más criminales en los segmentos de ingresos bajos que en los de ingresos elevados.

Sin embargo, también es posible determinar que en los segmentos de ingresos altos, cuando se dé una conducta criminal, ella será de montos mucho mayores pues su costo de oportunidad es elevado.

Por tanto, podemos sacar una conclusión general: habrá una mayor cantidad de acciones criminales en personas de ingreso bajo, por ejemplo, más robos con botines pequeños y medios; pero en los segmentos de ingresos altos, habrá menos cantidad, pero con montos mayores.

La realidad, me parece, confirma esta conclusión y ya sin paradigmas atolondrados esto nos puede ayudar a entender la conducta del criminal. Más aún, la noción del costo de oportunidad permite comprender también la probabilidad de un criminal de mantener su profesión a pesar de tener la posibilidad de regenerarse.

Esto funciona de la siguiente manera.

El delincuente, gracias a sus acciones, ha elevado sus ingresos y si renuncia a sus actos, su costo de oportunidad es grande, pues tendría que regresar a ocupaciones de menor ingreso. Esto le hará, en lo general, preferir seguir su carrera criminal sobre ocupaciones legales.

A todo esto debe agregarse una consideración vital, que es la ampliación del concepto de costo de oportunidad. En él no sólo están considerados los ingresos perdidos por dejar una actividad legal, sino también los costos que significaría el ser capturado y ser sentenciado. Cuando las probabilidades de captura y sentencia son bajas, eso se convierte en un incentivo a su actividad criminal.

Lo que he querido mostrar en esta segunda opinión es que más tenemos que ganar usando el sentido común que acudiendo a nociones nebulosas y vagas que no reconocen la realidad diaria.

El intelectual que afirma que no se puede decir que la gente de ingreso bajo es más proclive al crimen que la gente de ingresos altos porque hay robos de cuellos blanco, no hace ninguna contribución significativa a la solución del problema.

Es más, contribuye a que el problema se mantenga mientras él vive contento con sus elucubraciones inútiles que tanta fama le dan. Y mientras él presume de su humanismo, el resto de las personas viven en la intranquilidad que produce saber que los criminales siguen allá afuera, esperándonos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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