Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Decisión Sacerdotal
Eduardo García Gaspar
12 noviembre 2004
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Encontré un artículo, otro más, acerca del asunto de los sacerdotes que optan por seguir una vocación que les lleva al celibato, a permanecer solteros, y que, según ese escrito, siguen así una vida anormal.

El tema ha sido tratado innumerables veces, especialmente en relación a los abusos sexuales cometidos por algunos sacerdotes católicos.

El tema del celibato es en extremo interesante, porque los razonamientos usados por sus críticos suenan muy bien en la superficie, aunque en el fondo carezcan de fundamento. En esencia las razones sostenidas por los críticos del celibato afirman que ése es un estado que va contra la naturaleza humana.

Se presupone así que el estado “natural” del hombre es el estar casado, o incluso el de realizar una actividad sexual. Dicen que los sacerdotes, en su estado de castidad, no están en una situación que sea “normal” a la esencia humana, de lo que podemos deducir que se supone que sin tener una actividad sexual en la vida no se es realmente humano. Debido a eso, argumentan, existen sacerdotes que abusan de menores.

Esos razonamientos pueden ser fácilmente atacados viendo que los sacerdotes que tienen esa conducta indebida son minoría. Todos o casi todos los sacerdotes realizarían conductas sexuales si fuera cierto lo que se dice.

Pero el asunto va bastante más allá de esto. Lo que esos críticos hacen es cometer un muy importante error de razonamiento. Trataré de explicar esa equivocación de la manera siguiente. Una persona cualquiera toma muchas decisiones en su vida.

Una de ellas, quizá la más importante, es la de su matrimonio. Es una decisión libre, la que necesariamente implica la existencia de una opción alterna, que es el no casarse. La realidad de que la mayoría de las personas se casen no significa que no exista la opción de no hacerlo, al contrario. Las dos opciones son complementarias e implican la existencia de una decisión.

La misma situación, vista desde otra perspectiva, necesariamente implica que es humana la posibilidad de no casarse. Igual, en principio, es la decisión de estudiar Química, Economía, o sencillamente no estudiar una carrera. El no ser químico no anula la esencia humana, igual que el no estar casado tampoco la anula.

Es decir, lo que nos hace humanos no es el estado al que llegamos por tomar una decisión, sino la posibilidad misma de tomarla.

Es la libertad la que nos hace humanos. Una decisión libre, como la de ser sacerdote o la de casarse o la de ser futbolista, es una manifestación de nuestra condición de seres humanos. Concluyo de allí que el ser sacerdote hace a esa persona un ser humano también.

Igual que el matrimonio es decidido sobre la premisa de un compromiso de fidelidad conyugal, el sacerdocio es decidido sobre la premisa del abandono de la actividad sexual. Lo que nos revela como humanos es la decisión tomada libremente.

No es difícil de entender. Abandonar la libertad sí sería un atentado contra la esencia humana, no el renunciar voluntariamente a una de las opciones de vida. Declinar a la actividad sexual, como lo hace un sacerdote, no es dejar de ser humano como se pretende hacer creer. No hay nada inhumano en ello, al contrario, es una manifestación de la libertad misma.

Nuestra vida está llena de decisiones, tantas que la idea subyacente a ellas revela nuestra esencia, al menos en parte, que es la independencia o autonomía.

Si se argumenta que renunciar a la actividad sexual es dejar de ser humano, igualmente se tendrá que concluir que también lo deja de ser quien no realiza otras actividades posibles de la naturaleza física del hombre, como el correr, nadar, cantar y otras que son posibles dada la naturaleza de nuestros cuerpos.

Todo lo que he deseado exponer en esta segunda opinión es una idea muy sencilla, la de que es equivocado argumentar que la vocación sacerdotal está en contra de la misma naturaleza humana. Ser ministro religioso es una opción, al igual que la de casarse y es el hecho mismo de poder seleccionar entre ellas lo que nos hace humanos.

Sacerdotes y casados son igual de humanos, personas libres que tomaron decisiones voluntarias. Y si existen algunos sacerdotes que cometen abusos sexuales, no es lógico argumentar que ello se debe a que no están casados. Sería igualmente absurdo decir que existen infidelidades conyugales por el hecho de haber gente casada.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “La Decisión Sacerdotal”
  1. Saúl Dijo:

    Que lástima que la religión tradicional siempre le ha llevado la contraria a Dios, cuando la Biblia enseña que no es bueno que el hombre esté solo,cuando Dios dijo esto penso en algo tan especial que el hombre iba a necesitar y era tener una esposa (Génesis 2:18). La Biblia enseña que no se debe fornicar, no se debe adulterar, ni mucho menos practicar la idolatría; porque los que practican tales cosas no heredarán el reino de los cielos, mucho menos entrar en él (Gálatas 5:16-21)

  2. Comentador ContraPeso.info Dijo:

    Sobre el comentario de Saúl: usa citas bíblicas para, imagino, indicar que lo natural es tener esposa y que, por eso, no es natural tener sacerdotes célibes. También, puede hacerse lo opuesto, citar otros pasajes para demostrar que es posible ser célibe (Mateo 19 10-12, I Corintios 7 32-35, I Tomoteo 5 9-12 y otros más). No incluye otra variable, la de la tradición interpretativa, que no puede ponerse de lado y que acepta el celibato. Su frase de religión tradicional es demasiado vaga y puede usarse para demostrar lo que sea, bueno y malo. Y, además, no atiende el corazón de la decisión libre de ser célibe, sea o no un sacerdote el que la haya tomado.





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