Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Del Día Después
Eduardo García Gaspar
2 marzo 2004
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Bajo la hipótesis de que la píldora del día después simplemente evita la concepción, hace poco escribí que su efecto neto sería el de promover las relaciones sexuales ya que esa píldora reduciría una parte del “costo” de realizar esas acciones.

Repito, ese pronóstico es sencillo y de sentido común y en última instancia se trata de una promoción a la relajación de las costumbres.

Ahora quisiera agregar más información, la que viene principalmente de una nota de Zenit.org (19 feb) sobre el tema y que aporta en esencia las siguientes ideas que conviene tratar.

Primero, el asunto de si las iglesias deben opinar o no acerca de sucesos como el de la píldora. No hay mucho que decir al respecto, pues dentro de un régimen de libertad de expresión no se puede negar el derecho a esas instituciones de hablar. Son ellas mismas las que se deben limitarse sobre los temas a tratar.

No me puedo imaginar, por ejemplo, que un ministro religioso sugiera un cierto sistema fiscal como el recomendado oficialmente por su religión. Pero sí es aceptable que las iglesias hablen sobre asuntos que tienen un impacto en la moral.

El otro asunto es el del funcionamiento de la píldora en cuestión. Aquí hay dos posibilidades.

Una es la de evitar la concepción y la otra es la de ser abortiva, que son cosas terriblemente diferentes. En la información que he encontrado, existen las dos versiones.

Unos dicen que no es abortiva y otros dicen que sí lo es. Según la nota de Zenit, la píldora puede tener efectos abortivos, con la afirmación de uno de los entrevistados diciendo textualmente que “según estudios científicos tiene un 15 por ciento de posibilidades de que tenga consecuencias abortivas.”

Si eso es cierto, la píldora en cuestión estaría en seria violación de los preceptos morales católicos y en conciencia obligaría a quienes profesan esa religión a rechazarla; cerca de un 90 por ciento de los mexicanos, sin incluir a otras religiones con creencias iguales.

Igualmente, habría problemas legales, contra las disposiciones que prohíben el aborto.

No estaría mal un reportaje acerca del tema en algunos medios de comunicación, entrevistando a médicos y químicos especialistas sobre los reales efectos de la píldora. Digo, para dejar las cosas en claro acerca de la función real de la píldora, eso sería estupendo.

Pero también para dejar las cosas en claro, sobre lo que no hay duda es que la libertad de expresión no puede tener una excepción, como la de evitar que una iglesia, la que sea, hable públicamente.

Si un entorpecido artista puede hablar de sus costumbres sexuales y algunos medios son tan inocentes como para reproducirlas, no hay manera de exceptuar a una institución de hablar de un tópico tan serio como éste.

Y, más aún, recordemos que las religiones son fuentes muy importantes de preceptos morales, sin los que una sociedad daña a sus miembros.

Coartar la libertad de expresión de las personas lastima a las comunidades; suspender la de las iglesias, las lastima aún más. Un derecho lo es en la medida en la que no tiene excepciones y resultaría por demás tonto decir que todos pueden hablar de lo que sea, menos uno.

Y, siendo inteligentes, las religiones optarán ellas mismas por limitarse a hablar de eso en lo que son autoridad respetable.

El otro asunto es aún más grave, pues se está hablando de la posibilidad de abortos. Una cosa muy seria es el de una píldora que previene la fecundación y otra mucho más grave la que impide la continuación de vida en un óvulo ya fecundado.

En esta segunda opinión ofrezco el punto de vista siguiente: son estos asuntos de tanta relevancia y de tan serias consecuencias que me parece un absurdo que pueda plantearse la posibilidad de dejar sin hablar a una gran fuente de principios morales, como a la Iglesia Católica.

Y termino con una observación general. Demasiadas veces se pretende anular la posición del que difiere de uno usando calificativos personales, una herencia marxista bastante lerda, cuando lo que debe hacerse es argumentar y razonar. Llamar “conservador y anticuado” a alguien no es prueba de que los argumentos que usa están equivocados.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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