Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Familia Perfecta
Eduardo García Gaspar
6 abril 2004
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


Con frecuencia se oyen reclamos que llaman a recordar que la familia es el centro de nuestra vida, que es la célula que mantiene viva a la sociedad, que es el fundamento de la educación de los infantes, que es el cimiento de la vida de los adultos… y toda una letanía de cuestiones que todos saben.

Usualmente a esos reclamos, que no sobran, se añaden exaltaciones emocionales que hacen ver a familias concretas como una utopía terrenal.

Pocas personas he escuchado que no hablen de su familia como la familia modelo, con hijos que son excepcionales y esposos que merecerían estar colocados en un altar para que todos pudiesen admirar a la pareja arquetipo de todos los tiempos.

Lo sé, porque yo mismo lo he hecho.

Y eso es precisamente lo que quiero señalar: tantas y tantas exaltaciones de familias prototipos excelsos de perfección, tienden a lastimar más que a ayudar. Me explico.

Primero, desde luego, parto del supuesto que sí, efectivamente, la familia es todo eso que se dice de ella, el núcleo de la sociedad que trasmite valores a las siguientes generaciones y todo lo demás. No niego eso y de hecho lo apoyo totalmente.

Lo que quiero señalar es muy sencillo, que nos haría más provecho hablar de las dificultades familiares que de familias modelo y dechados de perfección. Doy mis razones. Somos personas por naturaleza imperfectas y de eso no hay duda.

De esto derivo una conclusión que me parece obvia, no hay familias perfectas y no las puede haber. Sí, puede haber familias extraordinarias, cercanas a esa perfección, pero ellas son la excepción y no la regla.

Si hablamos de las familias exaltando la supuesta perfección de algunas familias específicas, nos olvidamos de las familias que son la mayoría, donde hay problemas y dificultades. Ignorar las dificultades y problemas de las familias, me parece, es un error que impide el aprendizaje.

Digo, porque poco puedo aprender de la suposición de una familia en la que no hay defecto alguno, pero mucho puedo asimilar de las familias que como las de todos sí pasa por complicaciones y aprietos.

Escuchar historias de perfección familiar no está mal, pero a la larga aburre y hace perder tiempo, el tiempo que podría dedicarse a conocer las contrariedades, grandes y pequeñas, que suceden dentro de la familia. No hay esposos que no hayan reñido, ni hijos que no hayan desobedecido a sus padres.

En todas las familias ha habido discusiones y peleas, regaños, penas, desacuerdos. A veces fuertes y severos. Hijos que han llegado demasiado tarde por la noche, que no han sacado buenas calificaciones, que han tenido novios no deseados por los padres; padres que se han gritado, que tienen gustos distintos, que han pasado por apuros, por enfermedades, por vicios.

Ésta es la realidad y no la otra de arquetipos de felicidad. De esas realidades y de cómo a pesar de todas esas dificultades las familias permanecen unidas, es como puede aprenderse y derivar experiencias para manejarlas cuando uno pase por ellas.

Todo esto viene a cuento por haber leído recientemente un texto de un autor que alababa a su familia de tal manera que pensé que la mía era la peor familia de todos los tiempos… hasta que recapacité y comprendí esto que estoy escribiendo.

No está mal recordar que la familia y su unión es vital para el buen desarrollo de las personas, pero ignorar que las familias reales existen y que en ellas hay problemas, me parece un serio error. Las equivocaciones producen experiencias y de las experiencias puedo aprender.

En otras palabras, me parece que debemos hablar más de lo que hay de las dificultades en las familias que de familias utópicas, volviéndonos con eso más realistas y más humildes.

Porque, al final, hay mucho que aprender de las dificultades por las que pasan las familias y cómo ellas las solucionan y remedian. Si somos seres imperfectos resulta una conclusión natural, el decir que nuestras familias también lo son.

Reconocerlo es un acto de modestia que mucho bien hace y provee a la familia misma y a otros con lecciones sobre cómo proteger a esa institución que tan necesaria es en esta vida.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



1 comentario en “La Familia Perfecta”
  1. sisay bueno Dijo:

    entendi muy poco , casi nada





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