Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Historia Oculta
Eduardo García Gaspar
23 septiembre 2004
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Con frecuencia se reportan noticias que en esencia cuentan que existe una actividad económica informal de consideración en México.

Se habla de cifras como que el 25 por ciento del total de la población mexicana está dedicada a labores informales, que el 40 por ciento de toda la actividad económica es informal y cifras que varían alrededor de esos datos.

Siempre, los reportes tienen un tono alarmista, que bien se justifica, y casi siempre contienen el reclamo de que todos esos informales deben ser llevados por la fuerza a la formalidad. Por ejemplo, no hace mucho que se habló de que los informales carecen de prestaciones laborales cuando deberían tenerlas.

Igualmente se ha hablado de empresarios de tamaño ínfimo que operan desde su casas ofreciendo cosas como comidas en el barrio, ropa y otros bienes vendidos informalmente.

Ante esto se pueden tener dos reacciones básicas. Una es la de la irritación que reclama la necesidad inmediata de incorporar incluso por la fuerza a esos informales y, por ejemplo, hacerles pagar el IMSS de sus empleados. Ésa es la reacción tradicional, de muy escasa imaginación.

Pero hay otra forma de contemplar el asunto partiendo de una pregunta, ¿por qué razones hay tantos millones de personas que han preferido optar por trabajar fuera de la formalidad legal?

La pregunta es de simple sentido común y obligatoria dado el enorme número de personas que han decidido hacer eso: ignorar al fisco, al IMSS, a los permisos, a los trámites y a todo lo que haga formal a su actividad económica. Esos millones incluyen no sólo empresarios, del tamaño que sea, sino también a trabajadores.

Todos han preferido salirse de la legalidad y ganar sus ingresos sin necesidad de la intervención gubernamental.

Por mera lógica, debemos concluir que lo han hecho porque es mejor trabajar sin la intervención del gobierno que con ella y con ello están gritando a la autoridad que ella está haciendo mal las cosas, tan mal que cerca de la mitad de quienes trabajan prefieren que el gobierno no se meta en sus labores productivas.

No creo que haya un reclamo más fuerte que ése y más ignorado al mismo tiempo. De lo que también podemos concluir que las autoridades están sordas como una tapia. Pero sigamos.

Millones de empresarios y de trabajadores prefieren no tratar con el gobierno y eso es una realidad. Queda por examinar las razones de esa decisión y ellas deben ser muchas y muy variadas.

Puede ser que sencillamente exista una costumbre generalizada de hacerlo, o cualquier otra más específica. Explorar esto es vital pues nos llevará a encontrar soluciones a la informalidad económica. Propongo la tesis de que la mayoría de los informales preferiría dejar de serlo y estar dentro de la ley, pero que no lo hacen por una sencilla razón, es demasiado costoso estar dentro de él.

La ley les cuesta tanto que no podrían sobrevivir sus empresas, que no encontrarían trabajo si se cumpliera que todo lo que la ley establece.

Por ejemplo, demasiados días dedicados a pedir permisos de apertura, a atender inspectores, a llenar cuestionarios, a llenar formularios; demasiado dinero de impuestos, con leyes muy complejas y sistemas complicados de pago. Más costos elevados de IMSS, impuestos a nóminas, cuotas sindicales y demás.

Por tanto, es posible pensar que si existe tanta informalidad económica, ella es una consecuencia de que los costos impuestos por la legalidad son demasiado altos. Costos de tiempo, de dinero y de riesgo por complejidad legal. El remedio, por este lado, se ve claro, mucho más claro que por el lado de la primitiva reacción de querer traer a los informales por la fuerza a la legalidad.

Y ese remedio es la simplificación de leyes y trámites, con, por ejemplo, un impuesto bajo parejo para todos, sin excepciones, y medidas similares. Lo que es importante de entender es que con esos niveles de economía informal las personas están gritando que las leyes no sirven, que los reglamentos son obstáculos, que los impuesto son muy altos.

Es un grito que lleva años y que no ha sido escuchado por la autoridad. Le digo, hay dos formas de ver esta informalidad y la que prevalece es la de la sordera ocasionada por gobernantes más preocupados por obtener el poder que por escuchar este atronador grito de millones.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “La Historia Oculta”
  1. Stella Dijo:

    … Claro que tampoco podemos excluir de la lista a aquellos que se aprovechan de la ilegalidad, pudiendo soportar los gastos que el gobierno obliga a realizar, pero coincido con usted en que las leyes deberian ser menos drasticas, asi una gran mayoria participaria del impuesto, y hasta se recaudaria mas… Pensar astutamente lo saben muy pocos, sin duda, y mas los funcionarios del gobierno, que obtuvieron el cargo por simples “relaciones”.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras