Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Moral Interna
Eduardo García Gaspar
12 julio 2004
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Me he encontrado con una buena cantidad de personas en fechas recientes que me han hablado de moral y ética, sosteniendo la tesis de que siguen ellas a sus principios personales a los que respetan y con los que cumplen.

Siendo casi la totalidad de esas personas, gente de buenos principios no me preocupó que sostuvieran tal pensamiento, la de la moral personal.

El asunto es importante y por eso recibe poca atención, pues por lo general nos fijamos más en las cuestiones inmediatas que en las profundas. Sostener una moral personal es una idea ambivalente, que poco define las cosas.

Puede ser una moral buena, pero puede ser lo contrario. Me explico.

Un hombre puede tener una moral personal, igual que lo afirma otro, pero ambas morales pueden ser muy distintas. Me voy al extremo para ilustrar el asunto: uno de ellos cree en la castidad previa al matrimonio y el otro tiene la misma convicción acerca de las bondades de dar rienda suelta a la sexualidad con cualquier que se le ponga enfrente.

Los dos tienen una moral personal, pero muy disímil una a la otra.

Otro ejemplo. Un hombre pasa por las tentaciones de corrupción por parte de proveedores que quieren conseguir su órdenes de compra y no sucumbe a ellas. Otro hombre pasa por el mismo trance, pero acepta los arreglos y los justifica argumentando que es una parte integral de los negocios.

De nuevo se presenta la misma situación. Ambas personas tienen una serie de principios éticos personales, de ellos mismos, y a los que siguen, pero no son morales iguales.

Con esto fácilmente se echa por tierra la idea de que es positivo tener una moral personal, pues puede suceder que ella no sea la correcta. Y sin embargo, es ésta una idea con frecuencia aprobada y elogiada por muchos, que la ponderan como una situación virtuosa.

La confusión es notable y digna de señalar, por ser posiblemente una consecuencia involuntaria de las viejas ideas de la internalización de la virtud, por ejemplo de Santo Tomás.

Veámoslo así, con dos maneras de tener una moral personal. Una posibilidad es tomar criterios externos a la persona y llevarlos al interior, de tal manera que la persona los respete y considere casi sin pensarlo. Un ejemplo muy obvio de esto es la internalización de los Diez Mandamiento para actuar de acuerdo con esas reglas externas a la persona, objetivas y absolutas.

Pero hay otra posibilidad opuesta. Es la posibilidad de desarrollar los criterios de manera interna, al estilo personal de cada quien, seleccionado lo que conviene del exterior y desechando lo que no se acomoda a las preferencias personales.

Un caso ilustrativo de esto se da en las menciones de homosexuales que se dicen hijos de Dios y piden que su conducta sea aprobada.

Desde luego que son hijos de Dios, eso no está a discusión, pero la moral que poseen no es la objetiva y exterior, sino una selección acomodada a sus preferencias.

Es por esto que se presentan casos severos de choques. Por ejemplo, algunos piensan que los preceptos religiosos acerca de la sexualidad deben ser relajados y más flexibles, algo que creen profundamente en sus morales personales.

Y eso sucede al mismo tiempo que otros piensan que esos preceptos deben mantenerse con la misma validez tradicional. El choque entre esas dos mentalidades es inclemente, porque ambas posiciones reclaman validez moral en ellas.

No hay solución posible, excepto una actitud de tolerancia mutua, por la que cada grupo sigue las reglas en las que cree.

Son problemas serios ya que significan choques de principios básicos, especialmente cuando alguna de las posiciones logra ser aprobada en leyes civiles, como la autorización de abortos o el casamiento de homosexuales. La cuestión no se queda en esos campos, sino que llega a otros terrenos como el de la política, en el que existen morales personales que piden gobiernos ocupados por religiosos.

El panorama, por tanto, es el de un futuro en el que seguirán plantándose situaciones importantes y para las que los humanos tenemos una herramienta de extrema utilidad, la razón y nuestra capacidad de pensar.

Sí, nos espera un futuro de choque de muchas ideas y cuestionamientos de fondo, en los que vamos a necesitar bastante más que opiniones personales.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




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