Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Palabra Versus la Imagen
Eduardo García Gaspar
6 diciembre 2004
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El linchamiento reciente en Tláhuac, terrible a todas luces, ha sido el tema de innumerables comentarios que analizan al suceso de mil maneras diferentes, siempre con buena dosis de indignación.

Sobre esto, creo, existen dos grandes fuentes de información para el ciudadano. Ese ciudadano estuvo al tanto de los hechos por medio de la televisión, desde luego.

En ella, mucho me temo, el suceso fue netamente visual; imágenes terribles que dejan huella en la mente, pero que aportan muy poco más allá de las imágenes. Por impresionantes que ellas sean, contienen poca información.

Es una parte del evento lo que se ve y nada más. Y lo que se ve es lo más llamativo. Pero también, el ciudadano estuvo al tanto de los sucesos en medios más amplios, como los periódicos y tal vez la radio. La gran ventaja de estos medios es que no tienen imágenes y confían en la palabra para hacerse entender.

La diferencia que quiero establecer entre los medios bien puede estar representada por los libros de niños. Los libros dedicados a los infantes están llenos de dibujos que ilustran partes de, por ejemplo, algún cuento. Contienen muy escasas palabras porque están destinados a mentes aún no desarrolladas.

Por el contrario, los libros normales no contienen imágenes ni dibujos; están dirigidos a mentes más entrenadas que usan palabras, es decir, abstracciones del pensamiento. Por mucho que se diga que una imagen vale mil palabras, la verdad es lo opuesto.

¿Cómo representar en un dibujo las palabras justicia, libertad, política, economía, belleza y muchas otras?

A lo que quiero llegar es a expresar el riesgo de que la televisión quizá esté produciendo una infantilización del ciudadano, retirándole la habilidad del uso de las palabras y por eso del poder pensar y razonar.

Un suceso como el de San Juan Ixtayopan, por esas razones, corre el riesgo de ser visto, pero no ser comprendido. Unos minutos de video permiten ver algo que ha acontecido, pero no lo explican, ni dan antecedentes, ni estiman consecuencias.

Es como un dibujo presentado sin mayores explicaciones, muy distinto a, por ejemplo, los comentarios de un editorialista que, sin imágenes y con palabras, ofrece una interpretación de lo acontecido. En el comienzo de la guerra de Irak, recuerdo una carta de un lector a uno de los periódicos nacionales.

En ella él expresaba toda una serie de opiniones basadas solamente en unos pocos minutos de imágenes vistas un día en la televisión. Unos minutos de video de un día concreto en un lugar específico fueron usados por esa persona para emitir juicios.

La base de sus razonamientos era terriblemente débil. Los ciudadanos tenemos a nuestra disposición dos tipos de fuentes de información. Las fuentes que nos dan imágenes y las que nos dan palabras. Mi punto al respecto es sencillo. Las fuentes que usan palabras son superiores porque hay palabras que no pueden ser representadas con imágenes.

La materia prima del pensamiento son las palabras, no las imágenes. El temor es claro. En la medida en la que los ciudadanos tomen su información de la televisión, sin ser complementadas con otros medios, sus ideas estarán basadas en porciones incompletas de la realidad. Sus ideas serán incompletas y sus razonamientos primitivos.

Los humanos somos seres por naturaleza pensantes y para hacerlo, requerimos palabras más que imágenes. Este peligro ha sido señalado por G. Sartori, en un libro muy recomendable, Homo Videns. Se lo recomiendo. Pero sigamos con el tema. Cuando se piensa en términos de imágenes y no de palabras, la razón decae.

Esta realidad es muy usada en campañas electorales, con un ejemplo brillante en AMLO, quien usa historietas y símbolos como el reciente de Superman… y si acaso se requiere pensar, eso se deja de hacer para acudir a la idea de complots. No afirmo que la televisión sea mala en sí misma, lo que digo es que su abuso es negativo.

No es ella un medio diseñado para fomentar el pensamiento tanto como lo es un periódico, pues la información que da tiene serias limitaciones de tiempo y confía más en imágenes que en palabras.

El remedio está, desde luego, en lograr que los ciudadanos confíen menos en lo que ven en los medios y acudan más a los medios cuya materia prima es la palabra. Un problema de educación.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



1 comentario en “La Palabra Versus la Imagen”
  1. María Elena Rodríguez Dijo:

    Excelente! Gracias.





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