Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Realidad vs la Neurona
Eduardo García Gaspar
4 octubre 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Desde las civilizaciones prehispánicas nuestro país ha sido gobernado por autoridades fuertes y centralizadas, que mandan sobre el resto de los mexicanos. Así fueron esas civilizaciones, así fue la época colonial, así fue el Porfiriato, así fue el priísmo.

Y cuando no dominaba algún señor fuerte, lo que reinó fue el caos, como en la Independencia y la Revolución.

Parece evidente que nuestra mente entiende al mundo como uno en el que la autoridad política es fuerte y mandona, una a la que se debe obedecer sin chistar, de la que esperamos favores y quien tiene un conocimiento privilegiado.

Es quien ejerce el poder sin concesiones ni miramientos, por voluntad poderosa que impone orden y obediencia a todos. Llamemos a esto la tradición política mexicana y que es nuestra manera de entender al gobierno.

Pero sucede ahora que esa manera de concebir al gobierno no concuerda con la realidad. Estamos acostumbrados a tener un presidente fuerte e incuestionable, pero tenemos a una presidencia democrática, que comparte el poder con otras entidades gubernamentales.

Estamos acostumbrados a poderes legislativo, judicial y estatales sumisos y débiles, pero tenemos una realidad de poderes independientes de ese tipo.

Estamos acostumbrados a depender del gobierno y sus iniciativas, pero tenemos la realidad de un gobierno que ya no puede dispensar los favores como antaño. El golpe es tremendo. La realidad no concuerda con la tradición política.

Y es por esto que bajo la influencia de esa tradición muchos se tornan acres críticos de la actual presidencia, tachándola de tener fallas y fracasos por no ejercer el poder que suponemos que tiene, pero que no tiene.

La realidad es diferente a lo que conjetura nuestra forma de pensar. Consecuentemente, el análisis que se haga de la realidad va a ser erróneo… porque no entiende a esa realidad. Se tiene de acuerdo a esto una situación de choque entre la realidad y la neurona.

Se piensa una cosa, pero esa cosa no existe ya. Se cree que existe aún la cabeza todopoderosa de un gobierno fuerte, pero en la realidad se tiene un gobierno de poderes divididos.

Las consecuencias de este choque de tradición contra realidad son lo que nos deben interesar. ¿Qué sucede cuando se da ese choque? Me parece razonable pensar en que puede acontecer lo siguiente.

Una parte importante de los ciudadanos, de manera conciente o no, serán partidarios de hacer que la tradición vuelva a imperar y apoyarán de formas diversas el regreso de la mano fuerte del gobierno, el retorno del presidente autoritario que no rinde cuentas a nadie y que impone su orden sin miramientos.

La neurona produciría así un cambio en la realidad para que ambas coincidan y se vuelva a esa situación de una sociedad obediente y mansa. Esta posibilidad es real y ha sido considerada por muchos. Otra consecuencia es la de hacer que esa neurona produzca la noción de que “este presidente salió malo, pero vamos a tener esperanza de que el siguiente sea el bueno.”

Es lógica esta posibilidad porque una autoridad fuerte tiene como contrapartida ciudadanos débiles y cómodos que perezosamente se sientan esperar que sus problemas personales sean arreglados por el gobierno porque así ha sido siempre. Esta consecuencia llevará al poder no al mejor, sino al que más populista sea.

Dentro del gobierno, sus integrantes están perdidos por eso mismo: su modelo mental de gobierno seguirá siendo el de una autoridad fuerte, por lo que tenderán a querer imponerse y a buscar el poder para ejercerlo. Es precisamente lo que ha sucedido estos años desde 2000, la división del poder no es una idea que ellos entiendan.

Lo único que entienden es la dualidad entre mandar y ser oposición, lo que hace difíciles los acuerdos entre partidos, especialmente en el legislativo. Lo vemos a diario.

Y todo esto se debe a esa brecha entre la tradición mental de cómo entender a la autoridad y a la realidad misma de una autoridad democrática. No es que la democracia no funcione sino que ella no se entiende cuando se tiene esa neurona autoritaria.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “La Realidad vs la Neurona”
  1. Servando Dijo:

    De acuerdo que aún traemos el comportamiento dinosaurico; pero las directrices, que delinean las acciones y los esfuerzos encaminados a obtener un objetivo de impacto nacional en cualquier area (sea esta investigación genetica o seguridad nacional), solo se pueden implementar, llevar a cabo durante el tiempo que sea necesario (pueden ser decadas), a traves de las instituciones gubernamentales, es decir del gobierno mismo. Y las camaras al igual que el ejecutivo federal, no tienen la sensibilidad de escuchar a la sociedad, ni a los espertos en las diferentes materias.
    No hay Politicas de Estado.
    Y esto no debería tener que ver con la presencia o prestancia, de un individuo.
    La costumbre de caudillos solo explica una parte de los problemas.





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