Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Ventaja del Historiador
Eduardo García Gaspar
7 mayo 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El pasado 1 de mayo, para variar, hubo una marcha en el DF. Se trató ahora del Desfile del Trabajo.

Entre los grandes temas de ese trote laboral estuvo el de las protestas en contra de la política económica del gobierno.

Las quejas fueron las esperadas: desempleo, derechos vulnerados, vender la electricidad, vender el petróleo, privilegios empresariales, golpeo al IMSS, emigración de trabajadores, caída del peso…

Las acusaciones laborales, si bien no contienen una posición intelectual sólida, sí tienen un peso numérico respetable aunque en disminución. Su arma es, por tanto, la violencia y no la razón. Vale, entonces, la pena examinar sus reclamos con el mayor análisis posible.

Por principio de cuentas, el punto de partida que tienen es falso, pues protestan contra una política económica que no existe. Si el gobierno mexicano tuviera una política económica, esos reclamos podrían entenderse mejor. Pero es obvio que no la tiene.

El gobierno mexicano está a atascado en una posición de inmovilidad política que impide reformas y que ha causado ya daños severos en la economía, como la caída en la inversión y la consecuente pérdida de productividad.

Debe concluirse necesariamente que las protestas de los sindicatos reparones parten de un supuesto inexistente. En cuanto a la desilusión con los resultados de más de tres años del gobierno actual, se les debe dar la razón. No ha habido resultados y la culpa es mucho más interna que externa. La conclusión en este sentido es concordar con ellos, la economía mexicana anda mal y de eso no hay duda.

Sin embargo, el análisis de los sindicatos que protestan es erróneo. Ellos echan la culpa del pobre desempeño mexicano a la política económica del gobierno, pero ya que ella no existe propiamente, debemos encontrar otras explicaciones de ese fiasco.

Las explicaciones están a la vista de todo el que las quiera ver y son la falta de reformas de energía, de impuestos, de seguridad social, de trabajo y demás, lo que en conjunto ha producido eso que ya mencioné, falta de inversión y pérdida de productividad.

La conclusión hasta aquí es innegable. Los sindicatos han realizado un mal análisis de los sucesos mexicanos. La cuestión es intentar explicar la razón de ese error. Una explicación es que sus dirigentes son ignorantes. La otra explicación es que sus dirigentes tienen motivos no transparentes.

También puede haber una combinación de ambas. Mi tesis en esto es sencilla: los dirigentes de los sindicatos y sus cohortes tienen intenciones clandestinas. El movimiento a la liberalización del comercio y la economía los lastima profundamente al hacerles perder poder. Y lo menos que desean es perder poder, pues ésa es su forma de vida.

Los dirigentes no quieren que desaparezca el corporativismo del sistema político mexicano. Tan es así, que las amenazas de violencia fueron abiertas y descaradas en sus discursos de ese desfile. Puede decirse, por tanto, que el pasado primero de mayo hubo un desfile, sí, pero no de beneficio para quienes trabajan, sino de utilidad para los líderes sindicales y sus séquitos.

Eso es todo lo que sucedió ese día. Los cabecillas sindicales organizaron en su propio beneficio un desfile para protestar contra una política económica que no existe, para manifestar su desacuerdo con realidades indudables, para oponerse a soluciones que son las correctas y para apoyar medidas equivocadas pero que los mantendrán en el poder.

En otras palabras, no hay más remedio que aceptar un secuestro del movimiento laboral mexicano por parte de personas cuya cualidad central es la de ser egoístas y buscar su beneficio personal a costa del daño que ellos producen en sus mismos afiliados y el resto de la población. De esto, podemos sacar otra conclusión.

Si queremos ponerle nombre a los culpables de la situación mexicana, eso lo podemos hacer ahora mismo, nombrando a los líderes sindicales que participaron en esa marcha. No hay necesidad de esperar varios años y leer libros de historia al respecto.

Y a esos nombres, desde luego, deben añadirse los de los políticos que han detenido la marcha del país, ya sea por blandengues, o por egoístas. Esta es una gran ventaja para el historiador, quien ya no tendrá que esperar a ver qué sucede. La información es tan clara que ya la tiene usted a su disposición.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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