Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Las Cubetas de Agua Fría
Eduardo García Gaspar
19 enero 2004
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Una de las responsabilidades mayores de un administrador es tener ideas que sean posibles de aplicar para lograr mejoras en el funcionamiento de la empresa en la que trabaja.

No importa el puesto, pero es obvio que esa responsabilidad se incrementa conforme se eleva la jerarquía del administrador. Hasta aquí no he dicho nada nuevo y el lector ya debe haber bostezado.

Sin embargo, paso ahora al otro lado de la moneda.

Sí, se deben tener ideas innovadoras que mejoren a la empresa y que vayan más allá de lo obvio, es decir, aceptar el papel de emprendedor interno, el intrapreneur. Pero este intrapreneur no está solo y debe exponer sus ideas a otros dentro de la empresa, con la esperanza de convencerlos y lograr que esas ideas al menos se intenten.

Veamos las posibles reacciones en esos otros a quienes se les explica una nueva idea. Entre ellas hay dos muy malas, la del que acepta todo y la del que no acepta nada.

El que acepta todo va a terminar quebrando a la empresa por no discriminar entre ideas buenas y malas. Y el que no acepta nada tardará más en la agonía de una empresa que se queda atrás sin saber qué la mató.

En medio, hay varias reacciones.

Una de ellas es la del reacio que acepta algunas cosas pero nunca apoya activamente la implantación de lo nuevo, por lo que se vuelve un lastre y una causa de su fracaso, si es que sucede. Este tipo se limita a quedarse quieto, no arriesga y si sale algo malo, dirá que él lo había dicho.

Si sale algo bueno, dirá que siempre vio con buenos ojos esa idea. Es un cobarde natural.

Otra reacción ante la exposición a una nueva idea es una clásica de todos los tiempos, es la del tipo que siempre dice “eso lo hicimos hace años y no funcionó”. Con ese argumento intenta anular la iniciativa y aparentar ser muy experimentado.

La verdad es que es un mal análisis el que hace, pues las ideas dependen del momento y de la forma cómo se realizaron. Es un tipo que no piensa metódicamente.

Hay otra reacción muy clásica también, pero que es menos sencilla de ver. Es el tipo que rechaza las nuevas ideas de los demás, pero que lucha por implantar las suyas propias. Para este tipo, los demás son tontos y él es el único que tiene buenas ideas dignas de ser llevadas a la realidad. Este tipo es un soberbio.

Otra reacción negativa es la del peor de todos los tipos, el ladrón de ideas. Siempre está dispuesto a escuchar ideas, deja pasar un tiempo y luego las hace suyas para hablar de ellas como su creación. No es un tipo honesto, pero si se le sabe manejar, una persona puede hacer lo que quiera con él.

Este tipo es eso que dije, un ladrón. También está otro tipo, que es el que no entiende. No porque se quiera hacer el loco, sino porque de verdad no entiende la idea y sus consecuencias. Este tipo es un ignorante.

La mejor de todas las reacciones ante nuevas ideas es la del que argumenta en contra esperando defensa del creador de la idea, él echa cubetas de agua fría para medir compromiso y factibilidad.

Si pasa la prueba, la idea se implanta en una escala “fracasable”, es decir, que no altere la solidez de la empresa. Y, cuando el resto de las personas saben que ese proceso existe, las ideas fluirán como manantial inagotable.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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