Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lo Que Pocos Entienden
Eduardo García Gaspar
31 marzo 2004
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Para quienes defendemos la libertad humana, estoy seguro, resulta frustrante que pocos sean los que entiendan lo que es un mercado libre.

Voy a intentar remediar siquiera un poco esta situación tomando ideas de von Mises, el célebre economista de la Escuela Austriaca.

Vayamos paso por paso, porque lo arduo no es entender las partes sino el todo.

Por principio de cuentas, un mercado libre debe tener propiedad privada. De lo contrario no lo sería. Propiedad privada de los medios de producción y, además, libertad de iniciativa de las personas para producir, distribuir, comprar y vender.

Cada persona actúa de acuerdo a sus ánimos y decisiones, con sus motivaciones personales. Un mercado libre, por necesidad, debe tener personas libres y no serían libres si no hubiese propiedad personal.

El mercado libre opera con escasas restricciones a las iniciativas personales, con leyes y tribunales destinados a castigar culpables de engaños y fraudes, pero sin regulación más allá de eso. Si esas leyes el mercado no podría funcionar.

La autoridad debe proteger el funcionamiento espontáneo del mercado, que es un proceso formado por gran cantidad de personas que actúan libremente. Esas personas deciden la mejor manera que ellas piensan que pueden satisfacerse las necesidades propias y las ajenas también. El mercado libre no tiene “jefe”, ni nadie que lo dirija y administre.

Opera formado por las iniciativas personales, en una modalidad sincera, espontánea y abierta. Diversos ciudadanos llegan a acuerdos voluntarios para comprar y vender, cooperando entre sí.

No es un proceso violento, sino pacífico y basado en la colaboración mutua. Es importante repetir que es un proceso y no un lugar, lo que usualmente produce confusiones al pensar que un mercado es sólo un lugar físico. No lo es.

Necesariamente, un mercado libre supone que hay división del trabajo, que es la única manera de que puedan existir intercambios. Uno produce de más, cosas que intercambia por otras, o alguien vende su trabajo de jardinero o de dentista.

El mercado es necesariamente dinámico y tiene condiciones cambiantes que son producidas en buena parte por las propias iniciativas de las personas. Un mercado libre es un proceso formado por las decisiones de hombres libres que cooperan entre sí para producir, vender y comprar.

La única manera de tener un beneficio personal en un mercado libre es servir a las necesidades de los demás. No hay otra manera de ganarse la vida en un mercado libre.

Ese mercado libre es un sistema social fundamentado en la propiedad privada de los medios de producción, con personas actuando de manera espontánea, vendiendo y comprando bienes y servicios especializados, con una autoridad que tiene la responsabilidad de preservar esa espontaneidad castigando engaños y fraudes.

Ahora viene lo bueno. En ese mercado se acuerdan los precios de los bienes.

De allí, por ejemplo, salen las tasas de interés, que nadie fija en particular, nadie, igual que el precio del maíz o de algún carro. Un fabricante puede poner un precio para su producto, pero no es en realidad un precio hasta que alguien lo compra, que es el momento en el que hay acuerdos de beneficio mutuo.

Esta es la parte que cuesta trabajo entender. Dada la historia mexicana reciente, somos dados a pensar que los precios los fija la autoridad, como hacía con las tortillas y otros bienes. En un mercado libre, nadie en particular fija los precios, sino el proceso de intercambios entre personas que compran y venden.

En un mercado libre, los bancos no fijan las tasas de interés, ni los cafetaleros el precio del café, ni los dueños de edificios sus rentas. Eso lo hace el mercado, es decir, nadie en particular.

Eso es lo que es difícil de entender, el que en un mercado los precios son “naturales”, es decir, espontáneos y sin nadie que los determine. Igual exactamente que cuando usted pone un anuncio en el periódico para vender su auto viejo.

Usted podrá poner el precio que quiera que no venderá ese auto hasta que del otro lado haya alguien que sepa del auto y que le parezca una buena compra. Ése es el precio natural de su auto y no necesariamente coincide con el que usted quería ponerle. Ni usted fijó el precio ni el comprador tampoco. El precio se fijó en el acuerdo entre ambos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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