Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Bandos de Siempre
Eduardo García Gaspar
28 mayo 2004
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Pocas cosas como el comercio internacional para mostrar la existencia de dos bandos con opiniones opuestas en el tema, quienes lo apoyan y quienes lo rechazan.

En muchos otros asuntos sucede lo mismo, por ejemplo, la propiedad gubernamental del petróleo, la seguridad social, los impuestos y muchos otros más en los que cada bando se divide dependiendo de su creencia sobre la libertad humana.

Quienes sostienen a la libertad humana como el gran valor se inclinan notablemente hacia sus consecuencias lógicas, como la privatización, la apertura de fronteras, la simplificación fiscal, la democracia y otras cosas que en conjunto pueden ser llamadas políticas liberales.

Entremos más en el terreno del comercio internacional para ejemplificar las maneras de pensar de esos dos bandos con opiniones contrarias.

Quienes rechazan el comercio libre entre naciones, y no son pocos, argumentan que defienden la economía de su país y proponen naturalmente barreras arancelarias u obstáculos similares que eviten la entrada de bienes del extranjero.

La idea detrás de eso es sencilla: proteger a las empresas nacionales de productos o servicios extranjeros mejores que los nacionales (si los bienes nacionales fueran mejores no necesitarían protección). U

n ejemplo de esto es la campaña publicitaria de la Secretaría de Economía en México que promueve la compra de productos mexicanos argumentando que eso beneficia al país y su industria; lo que no deja de ser curioso pues esa misma secretaría promueve la apertura de fronteras.

México vivió, durante el proteccionismo una época en la que las importaciones eran prohibidas, por lo que tenemos una buena cantidad de experiencia para comprobar que eso no funcionó. Por su parte, los que apoyan al libre comercio tienen varios argumentos fuertes.

El más obvio de ellos es el de que el cierre de fronteras no protege al empleo nacional, ni lo eleva; pues todo lo que hace es reasignarlo de industrias potencialmente muy productivas a industrias poco productivas, es decir, con bajos salarios.

El proteccionismo no sólo tiende a reducir los ingresos del trabajador y empleado, sino que daña los bolsillos de todo el país, al proveer productos caros y de menor calidad (lo que recordamos todos los que vivimos en esos tiempos de fronteras cerradas). La conclusión para este bando es muy lógica, las fronteras abiertas producen un mayor bienestar.

Las discusiones entre ambos bandos son muy agrias y fuertes, y a pesar de que el peso de la razón esté totalmente del lado de quienes favorecen el libre comercio, los conflictos continúan más por razones políticas que por sentido común económico.

En esto, quiero aportar un razonamiento que me parece muy valioso y que hace poco fue puesto sobre la mesa por parte de Donald. J. Boudreaux, Chairman de la escuela de economía de la universidad George Mason, en los EU.

Lo que este tipo hizo fue usar un argumento no económico para defender al libre comercio para concluir que el proteccionismo es una política inmoral.

La idea es la siguiente: bajo un sistema proteccionista las personas que trabajan en el gobierno, generalmente a solicitud de productores nacionales de algún bien, cierran por la fuerza las fronteras de ese producto.

Necesariamente ese cierre tiene un efecto innegable. Ese efecto es el ejercer coerción en los consumidores parar evitar que compren lo más conveniente para ellos mismos.

De no estar cerradas las fronteras, los consumidores no comprarían el producto hecho localmente, es decir, el gobierno actúa como un cómplice de productores a los que protege en perjuicio del consumidor.

Esto es exactamente lo mismo que el caso de un fabricante de ropa que usando una pistola logra convencer a personas que le compren a él y no a quien está en la fábrica de enfrente o en la planta del otro lado de la frontera.

Por el lado que se le vea, me parece obvio, la apertura de fronteras es una opción superior a la alternativa del proteccionismo. No sólo existen argumentos económicos, sino también morales para defender al libre comercio.

En otras palabras, el proteccionismo es literalmente un robo al consumidor y un beneficio deshonesto para el empresario protegido.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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