Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Legisladores Como Ovejas
Eduardo García Gaspar
7 septiembre 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Todos los comentarios que he escuchado y leído acerca del informe presidencial del cuarto año de Fox, han mencionado la conducta de los legisladores y manifestado una reprobación como pocas veces había visto yo en política, exceptuando algunas de las críticas a Echeverría y a López Portillo.

Los hechos de interrupciones, insultos, espaldas volteadas, gritos y alborotos dentro de ese recinto tienen una razón de ser que conviene ver, pues parece no haber sido analizada.

Será mucho más productivo encontrar las razones de esas conductas tan faltas de la más mínima educación que quedarse en el plan de sólo mostrar indignación ante ellas. ¿Por qué tantos legisladores se comportaron así, a tan bajo nivel de cultura?

Hay una explicación de eso y que debe ser explícitamente tratada. Tuvieron conductas agrestes porque son soeces; no tienen educación, ni cultura, ni saben comportarse, ni tienen idea de la realidad.

Esta explicación es la más lógica y simple, y es la que propongo de entrada. Los legisladores que tuvieron ese comportamiento son personas de baja ralea, de reducido sentido del deber y no conocen las normas de comportamiento dentro de una sociedad.

Es decir, están incapacitados íntegramente para el puesto que tienen.

De esto ya no hay duda. Con esa certeza, aún queda por entrar más adentro del problema y explorar cómo es que se colaron a esos puestos personas de tan reducida capacidad. La más transparente de las razones es la ley mexicana, que no establece requisitos para ser legislador fuere del tener cierta edad y respirar.

Sin filtros y sin la posibilidad de ser reelegido, un legislador puede ser cualquiera y ese cualquiera no tiene incentivos para tener resultados.

Si no hay filtros en la ley, es obvio que la selección de los legisladores cae en los partidos políticos, pues ellos escogen a sus candidatos a diputados y a los representantes de partido. Por consiguiente, la falla es de los partidos y son ellos los responsables de esa conducta tan reprobable de algunos de los legisladores.

Lo que digo es que el error está en los partidos políticos, concretamente en sus cabezas. La culpa es de esas entidades políticas que han reclutado gente de baja casta y nulo sentido de responsabilidad.

Esto apoya la tesis que he sostenido: el problema de México es político y el problema político mexicano es de sus partidos. Los partidos se han convertido en esperpentos escasos de talento que entienden que su única misión es conquistar el poder y no gobernar.

Más aún, tanta es su ansia de poder que no respetan las mínimas normas de comportamiento social. La conclusión que es posible sacar de aquí lleva a un par de escenarios básicos.

El primero de ellos es pesimista y supone que la tendencia sigue, es decir, que lo único entendible es el lenguaje del poder. Si esto sucede, crecerá el deseo de mano fuerte en el gobierno y se ansiará regresar al presidencialismo, posiblemente con mayor autoritarismo. El segundo es optimista y supone el aprendizaje de la nueva opción de negociación.

El punto de por dónde iremos, me parece, depende menos de Fox que de las cabezas de los partidos… que no es otra cosa que reconocer que México está en sus manos y no en las del gobierno elegido.

Lo que he querido ofrecer en esta segunda opinión es una idea que va más allá de la justificada indignación ante los diputados y su conducta. Si los legisladores de los partidos se comportaron así, ello necesariamente significa que sólo pueden ser pastoreados por sus jefes; y sus jefes son somos los ciudadanos obviamente, sino las cabezas de sus partidos.

La conclusión se refuerza: México está en las manos de las cabezas de los partidos y su capacidad de hablar entre sí. En esta situación, Fox no juega un papel tan importante como la de esas cabezas. Es una situación grave en extremo, pues la empeora la existencia de un populista con inacabable sed de poder y escaso talento para gobernar y quien, estoy seguro, hará que el PRD ceda ante la posibilidad de que él lleve a ese partido a la presidencia.

Si esto es cierto, son el PRI y el PAN quienes tienen en sus manos al país, literalmente… pues, hay que reconocerlo, la ciudadanía mexicana no tiene la preparación para manejar esta situación mediante el voto en las elecciones del 2006.

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