Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mala Democracia
Eduardo García Gaspar
30 abril 2004
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


México, tenemos un problema. No sabemos qué es la democracia.

O mejor dicho, creemos que es una cosa muy sencilla, cuando en realidad es otra más complicada.

Es claro que en México el ciudadano común piensa que la democracia es ir a votar cada determinado número de años, que esos votos se cuenten honestamente y que así sean elegidos por la mayoría los siguientes gobernantes.

Un sistema democrático es bastante más que eso, muchísimo más. Votar es una de las partes necesarias pero mínimas de la democracia. Quien pone toda su atención en los votos presupone que la razón es una función de la mayoría, que la mayoría no se puede equivocar.

Esa manera de pensar, por ejemplo, hizo posible la elección de Hitler y la de Chávez en Venezuela.

También hay elecciones en Cuba y las hubo en la fenecida URSS. El voto, en realidad, es una forma de división del poder, no diferente a la tradicional división de poderes, pero ésta lo hace en el tiempo. Y lo hace más para romper el poder del gobernante en funciones, que para elegir a un gobernante futuro mejor.

Por eso es vital tener la posibilidad de reelección, para que el gobernante en turno tenga un incentivo de buen desempeño, algo de lo que carecerá si sabe que no podrá ser electo por segunda vez. No hay, además, manera de garantizar que las elecciones seleccionarán al mejor de los candidatos.

Las mayorías pueden estar totalmente equivocadas, como lo han estado muchas veces.

La razón es sencilla de detectar: los ciudadanos basan su decisión en informaciones parciales y escasamente importantes, simplemente porque no tienen tiempo ni preparación para razonar su voto. La consecuencia de esto es una fuerte posibilidad de que sean electos personajes sin vocación democrática.

La opinión pública puede ser en extremo voluble y superficial. La cosa empeora por la inflamación de la idea de la democracia, entendida como popularidad del gobernante, o en otras palabras, gobiernos que trabajan sobre la base de encuestas de aplauso mayoritario.

El resultado es, desde luego, alejamiento de los problemas reales y decisiones encaminadas a otorgar favores sectoriales. Se trata pues de la prostitución de la democracia.

El otro lado de la moneda es entender a ese sistema como un mecanismo complejo, que en sí mismo tiene buena cantidad de defectos, pero cuyas bases son sólidas. Esas bases son la persona humana y su libertad, y precisamente por eso, lo que la democracia hace es primariamente evitar los abusos de poder del gobierno. Ésa es la razón de la división de poderes, de las elecciones y del federalismo.

Visto así, defender a la democracia por sí misma es tonto. La democracia no es un valor, es un mecanismo. La libertad es el gran valor a defender y exaltar, con la democracia como una herramienta que apoya ese valor.

Defender a la democracia sin exaltar a la libertad es como alabar al bisturí olvidando al cirujano que lo usa. Esto es lo que no se entiende en México y peor aún se confunde a la democracia sólo con elecciones libres.

Hay un ejemplo mexicano brillante para demostrar esta confusión. En este país las personas mayores de 18 años son reconocidas como capaces para elegir a los gobernantes, pero a ninguna de ellas se le considera capaz de poder ser propietarias de recursos petroleros.

No tiene sentido. Se es libre para elegir gobiernos, pero no se es libre para fundar empresas.

Esta es una negación de la democracia porque es una negación de la libertad que la primera supone. Lo que he querido proponer en esta segunda opinión es algo sencillo. En México sea ha distorsionado la idea de la democracia para limitarla a las elecciones de gobernantes y definir a lo mejor como la voluntad de la mayoría.

Esto es equivocado, porque la dictadura de la mayoría es aún más terrible que la de una autoridad totalitaria. Más aún, una democracia entendida así, produce gobiernos en extremo débiles.

Ejemplos de esa debilidad son los sucesos de Atenco y el resto de manifestaciones que con ella se han incentivado. Peor aún es el otro efecto de esa creencia equivocada sobre la democracia, que es el pensar que un gobernante elegido por la mayoría es suficiente razón como para remediar todos los problemas del país en unos pocos meses.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Mala Democracia”
  1. isabel Dijo:

    la democracia tiene algo bueno y malo. NOTA DEL EDITOR: ¿en serio?





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