Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Miopía Política
Eduardo García Gaspar
5 marzo 2004
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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Vamos a suponer que México sea un cuerpo al que se le toma la temperatura por parte de un Médico, o mejor aún, una persona a la que se le hace un examen médico.

¿Qué calificaciones sacaría el país?

Las calificaciones ya existen y acudo a uno de esos análisis, usando sus datos para hacer comentarios propios.

En ese sitio hay un estudio del Fraser Institute sobre más de 100 países, los que fueron calificados en diversas variables. La calificación máxima que puede obtenerse es de 10.

Contra esa posibilidad máxima, de las muchas calificaciones dadas, las variables asociadas al gobierno  mexicano tienen una evaluación de 6.2, según ese estudio, en la que influye mucho la existencia de impuestos altos, donde la calificación es de 3.0.

Esto es, de nuevo, una confirmación de que los impuestos están trabajando en contra de nuestro progreso.

La ley fiscal actual es una urgencia inmediata y la mejor solución es una al estilo del flat-tax universal para las personas físicas.

Algunas de las peores calificaciones las obtenemos en el campo de la estructura legal y derechos de propiedad, con una total reprobada de 3.6 en promedio. La imparcialidad de los jueces tiene un 3.0, la protección de la propiedad intelectual es de 3.4, la integridad del sistema legal es de 3.3.

En resumen muy mal, pero muy mal en serio.

Por el lado de dinero estable la calificación no está tan mal, aunque es un mediocre 7.1, en donde lo mejor está en el control de la inflación, con 8.1, una de las más altas calificaciones.

Todo lo referente a libertad de comercio internacional tiene una calificación de 7.3, con un terrible 1.5 de calificación en demasiadas restricciones para transacciones de capital extranjero.

Por su parte, en cuestiones laborales la calificación es de 4.7 y en lo de regulaciones de negocios es de 6.0.

Estos datos los puede usted ver completos y van hasta el año 2001.

Dado que poco ha sucedido en México para cambiar estas calificaciones, me parece razonable presuponer que no han cambiado drásticamente y seguimos por allí de los lugares mediocres en esa lista de libertades, al nivel de Tanzania y Sri Lanka, siendo México la economía número diez del mundo o algo por el estilo.

Como dato adicional, esa lista coloca a Hong Kong, Singapur y Estados Unidos en los tres primeros lugares. Los últimos lugares son de Myanmar, Congo y Zimbabwe.

Viendo esto en perspectiva, podemos sacar un par de conclusiones razonables. La más obvia de ellas es la de que no somos un país liberal. Quien dice lo contrario, por tanto, se sustenta sobre una base falsa.

Para ser liberales de verdad nos falta un buen trecho, especialmente en lo que se refiere a las variables referentes a la legalidad y al sistema judicial, donde tenemos una reprobada fenomenal.

Si alguien culpa al liberalismo por la pobreza mexicana, es más o menos lo mismo que decir, “La razón del subdesarrollo mexicano es que en nuestro país hablamos alemán”.

Aún nos quedan también por hacer cambios fiscales, laborales y de regulación de negocios, que son campos en los que hay exceso de reglamentación y la que hay, es mala. Vamos, en cambio, por buen camino en cuestiones de apertura y de dinero sólido.

Esto lleva a otra conclusión, pues es bastante clara la lista de pendientes a la que obviamente no se le ha puesto atención. Dicho de otra manera, muchos en México no están viendo el problema que tenemos enfrente.

Sus miradas están dirigidas a los lados y esquivan lo importante. Si se me permite el símil, es como conducir un auto viendo las ventanas de los lados pero no el parabrisas frente a nosotros.

Igual que el tipo que maneja distraído con el accidente que acaba de suceder o con las chamacas que caminan por la banqueta. Lo más probable es que tenga un choque. Esto nos lleva a intentar ver qué es eso que nos distrae. Nos está distrayendo la sucesión presidencial, incluso a tres años de distancia.

Nos está distrayendo la sed de poder. Nos está distrayendo la impreparación de los diputados que, con escasas excepciones, no ven sino el espejo retrovisor y las ventanas laterales y conducen sin licencia. Nos está distrayendo la serie de escándalos a los que se da más difusión que a los asuntos de fondo.

Digo, porque hay más conversaciones sobre los escándalos “verdes” y de AMLO que sobre la muy necesaria reforma fiscal, o el cambio urgente de las regulaciones laborales, o la situación de las pensiones, o la insolvencia de PEMEX y el IMSS.

Hay más pasión en el Nicogate y con el Pemexgate y el robo de gasolina, que por la obligada reorganización del sistema de justicia. El resultado del examen médico es que estamos bastante enfermos, con padecimientos que no atendemos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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