Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Monopolios y su Obsesión
Eduardo García Gaspar
13 mayo 2004
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Independientemente de la risible paradoja de la constitución mexicana que prohíbe los monopolios y luego procede a crearlos, por ejemplo, en petróleo, hay una situación incongruente en la población mexicana.

Muchos piensan que los monopolios son malos y están dispuestos a atacar a Microsoft por prácticas indebidas de mercado, al mismo tiempo que defienden a otro monopolio, el de PEMEX.

Es una situación al menos peculiar que merece una segunda opinión.

Contrario a lo que suele hacerse, conviene comenzar por el principio y definir monopolio como la existencia de un solo proveedor de un bien o servicio.

Bajo esta condición, si los consumidores quieren comprar un cierto bien no tienen más remedio que adquirir el que fabrica esa empresa única. Con esa idea y un poco de sentido común, podemos concluir que no es lo mismo el monopolio de la gasolina para carros que el monopolio de bolígrafos de tinta verde.

El que quiera bolígrafos de tinta verde y tenga que comprarlos a precios elevados tiene fácilmente opciones de sustitución a bolígrafos de otros colores, lápices verdes y demás.

Pero que el quiera otra gasolina que la vendida a precios muy altos no tendrá sustitutos a la mano en el país en el que todo eso suceda. La regla nos dice, por tanto, que un monopolio es poderoso en la medida en la que lo que él fabrica no tenga productos sustitutos.

Eso establece grandes diferencias entre los diversos monopolios que pueden existir. Un monopolio de queso de cabra no podrá elevar sus precios tanto como un monopolio de gas natural o de electricidad.

Pero hay algo de más fondo. Un monopolio solamente puede existir con respaldo de la autoridad. Si no hay respaldo legal del gobierno no hay posibilidad de monopolios de ningún tipo.

Por esto es que PEMEX es un real monopolio con una exclusividad plasmada en nuestra Constitución. Por definición, en un mercado libre no pueden existir monopolios ya que no hay respaldo gubernamental para otorgarle la exclusividad de un producto a ninguna empresa.

Pero como en un mercado libre la conducta es espontánea será posible encontrar situaciones que en un momento dado pueden parecer monopólicas, es decir, que tienen la existencia de un proveedor en extremo dominante del mercado.

Un caso de estos es el de Microsoft. Con otra diferencia. Además de no gozar de la protección gubernamental, en un mercado libre un competidor dominante no tiene garantizada su posición y por eso sus incentivos son diferentes.

El monopolio protegido por la ley sabe que haga lo que haga permanecerá bajo la frazada estatal, pero el participante con gran dominio carece de ese escudo legal y sólo puede permanecer allí si sigue sirviendo al consumidor.

Dicho de otra manera, llegó a ser dominante por servir mejor a la mayoría de los consumidores. Además, ya que en un mercado libre cualquiera puede entrar a competir contra ese participante dominante, el éxito de ese “monopolio” atraerá a otros jugadores, con un resultado impredecible a la larga.

La evidencia histórica de cambios en las empresas muestra eso claramente. Así que la lección es obvia.

Los monopolios solamente pueden existir si el gobierno les da exclusividad y son poderosos en la medida en la que su producto no tenga sustitutos.

Con esto en mente, es sencillo ver que los monopolios (estatales por definición) pueden causar severos daños a una nación. Ellos controlan un producto esencial sin sustitutos y carecen de incentivos para mejorar su desempeño.

Bajo estas circunstancias es fácil concluir que una de las peores decisiones que un gobierno puede tomar es crear monopolios como PEMEX, sin mucho que discutir al respecto.

Teóricamente es posible pronosticar que PEMEX tendrá productos de más baja calidad y a mayor precio que los mismos productos en otras naciones en las que no exista un monopolio igual, lo que en la realidad se ha demostrado.

Peor aún, dada la falta de incentivos para la mejora de desempeño, es posible predecir también que esa empresa será peor administrada que otra igual que enfrente una situación de competencia, lo que también ha sido demostrado. Son meras cosas de sentido común.

Post Scriptum

Las ideas de Buchholz en Monopolios y de Rothbard en El Inexistente Salvajismo, son altamente recomendables.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



2 Comentarios en “Monopolios y su Obsesión”
  1. Fanny Contreras Dijo:

    … me encontré su texto y lo veo con un tono accesible (algo que me gusta) pero muy ligero y hasta simplista. Me parece que no retoma una parte importante del art. 28 de nuestra constitución donde se anula la idea de monopolio del Estado al tratarse de recursos estratégicos como es el petróleo (y por ende sus derivados)y más simplista aún, al no analizar la compleja situación de una empresa como Pemex… NOTA DEL EDITOR: el que sea estratégico o no, es irrelevante para la definición de monopolio.

  2. Antonio Dijo:

    Microsoft no es un monopolio. Ya está bien de la misma cantinela. Si sólo se piensa en los PC casi lo es, pero si piensas en ORDENADORES, les hace la competencia Apple.
    He leído que algo así como el 87% de los ordenadores del mundo usan alguna versión de Windows, Linux un 1% y el resto, un 12% son ordenadores Macintosh con su sistema operativo particular. Microsoft es un gigante del software con una posición muy dominante, pero no es un monopolio porque eso significaría un 100% de ordenadores con Windows.
    Se puede decir lo mismo de su otro software estrella: Office. Yo mismo me he descargado gratis OpenOffice y cualquiera puede hacerlo. Otra cosa es que por motivos diversos (como que Office sigue haciendo cosas que OpenOffice no puede, pero cada vez son menos) la gente mayoritariamente elige la versión de Microsoft o lo piratea.
    Si a los teléfonos móviles 3G se les puede considerar ordenadores en miniatura, en ese sector Microsoft va peor. NOTA DEL EDITOR: aunque Microsoft tuviera el 100% del mercado, no sería monopolio si hubiera otros competidores o si existiera la apertura para entrar a ese sector. Todo monopolio requiere tener la protección gubernamental que impida tener competencia.





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