Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Navidad Discutida
Eduardo García Gaspar
17 diciembre 2004
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Esta época suele traer consigo, entre muchas cosas más importantes, una que es interesante de exponer. Para hacerlo, tomo los datos de un ejemplo concreto, el de los sucesos de Denver en los EEUU.

Según Fox News, la información es la siguiente. Un desfile en diciembre, en esa ciudad de Colorado.

Tendrá de todo, excepto temas Navideños. Habrá símbolos festivos, como Santa Claus y casitas de pan de jengibre. Más un contingente de la Two Spirit Society, la que curiosamente tiene como objetivo honrar como personas santificadas a indios americanos homosexuales. Desfilará también un grupo folclórico alemán.

Se incluirá la Danza del León, una conmemoración del nuevo año chino que intenta espantar a los malos espíritus y atraer a la buena suerte.

Todo el asunto del desfile está en la diversidad étnica y no en la razón de ser de las fiestas de diciembre. No es lo único de este tipo que está sucediendo en ese país, ni en el resto del mundo. Pero antes de seguir, una advertencia al lector desazonado que brinca sacando conclusiones.

Me ha sucedido con este tipo de personas que saltan y prorrumpen encrespadas, “es que los EEUU están podridos y su sociedad está cayendo.” De hecho, visto fríamente, puede ser lo contrario. Pero vamos parte por parte, sin ligerezas indebidas.

Lo que llama la atención de sucesos como el de Denver y similares es lo jocosos que son. Allí está la Navidad, en pleno diciembre, y algunas disposiciones burocráticas políticamente correctas terminan por producir una conducta gubernamental que es hilarante: en ese festival habrá contingentes para celebrar la santidad de indios americanos homosexuales y lesbianas, al mismo tiempo que no habrá una sola mención de Dios, que es precisamente la razón de ser de las fiestas de este mes. Da carcajadas hasta desternillarse.

Segundo, vuelvo a la advertencia de no hacer generalizaciones. Cuando noticias como ésa son conocidas, demasiados rompen en lamentos irracionales y concluyen que ese país está viciado moralmente. La verdad es que hay fuertes reacciones en contra de esas disposiciones gubernamentales. La inmensa mayoría de los norteamericanos son cristianos y festejan Navidad.

Con facilidad se ven noticias como la de Denver, pero no los cientos de millones de festejos navideños y religiosos de los EEUU. Esos eventos, como el de Denver, son noticia precisamente porque van en contra de las costumbres y creencias de la gente.

Son eventos anormales y por eso, llamativos. Más aún, hay que recordar que una buena cantidad de votos en ese país, en la pasada elección, tuvieron una motivación sustentada en valores. No, no se puede generalizar y creer que lo que unos burócratas en Denver han hecho es lo que un país entero piensa.

De lo que es muestra esa noticia, es un fenómeno fascinante que puedo dividir en dos elementos.

El primero de ellos es muy obvio. Desde luego existe un grupo de personas con diferentes afiliaciones que tienen en común su enemistad con las creencias religiosas y aprovechan esta oportunidad para apoyar las ideas que desean hacer de lado a los elementos religiosos de las festividades. Ninguna sorpresa debe causar esto.

Las religiones siempre han tenido sus enemigos. Tan sencillo como eso. Pero hay que añadir un segundo elemento, que es el contacto directo de religiones diversas dentro de una sociedad libre y tolerante.

Allí se ha argumentado que la exhibición pública de símbolos de una religión ofenden a los de otras religiones y, aprovechando ese alegato de ofensa a un tercero, la decisión de los burócratas ha sido la simplista: todos los elementos religiosos van para fuera, sin importar la religión de que se trate.

Es la solución más tonta, pero la políticamente aceptable y más expedita.

El efecto neto es absurdo, como en el caso de Denver, donde habrá canciones alemanas, pero estará prohibido hablar del nacimiento de Cristo. Más paradójico no podría ser.

Es como una comedia del absurdo. Mi reacción personal es de optimismo ante esto. La simple discusión pública del tema, que es lo que está sucediendo en EEU, será a la larga fuente de reafirmación de las creencias religiosas.

Pero a lo que le temo es a la sociedad en la que esas disposiciones oficiales no sean discutidas y se acepten por parte de ciudadanos apáticos, dispuestos a ceder sus libertades ante los caprichos de una burocracia estúpida, como creo que ha sucedido en Europa.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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