Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Sólo Hay Democracia Secular
Selección de ContraPeso.info
25 noviembre 2004
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Asuntos
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George Cardenal Pell es el Arzobispo Católico de Sydney, Australia. Ésta es una versión editada de un discurso realizado en el Acton Institute, durante la comida anual en Grand Rapids, Michigan, el 12 de octubre de 2004. Fue publicada el 13 de octubre en el sitio de ese instituto. La versión en inglés se encuentra en el enlace recomendado abajo.

ContraPeso.info agradece al Acton Institute el poder traducir y reproducir este texto del Cardenal Pell, con una idea que llama al uso de nuestra imaginación para la democracia que ha sido entendida actualmente como un concepto demasiado limitado y estrecho.

La democracia nunca deja de ser calificada. Estamos acostumbrados a hablar de “democracia liberal”, que es lo que se entiende como un sinónimo de “democracia secular” o laica. Hay partidos políticos en Europa que promueven la “democracia cristiana”.

Recientemente ha habido interés en la posibilidad de la “democracia islámica”.

Estos adjetivos describen no sólo simplemente describen cómo es que debe constituirse una democracia, sino que hacen referencia a la visión moral que la democracia debe servir. Esto es cierto, especialmente en el caso de la democracia laica o secular, de la que algunos insisten que no debe tener visión moral alguna.

Sin embargo, como ha sostenido SS Juan Pablo II, “el valor de la democracia se sostiene o cae con los valores que ella implica y promueve.”

La democracia no es en sí misma un bien. Su valor y su utilidad dependen de la visión a la que sirva. Algunas veces se intenta evadir el punto señalando una distinción entre la democracia de procedimientos y la democracia normativa.

La democracia de procedimientos tiene reclamos mínimos: ella debe ser vista como nada más que un mecanismo para reglamentar intereses diferentes sobre una base netamente empírica. Sin embargo, hablar de democracia normativa, especialmente si uno es un obispo católico, equivale a causar pánico en algunos lugares y burla en otros.

Hay muchas cosas abajo de esa reacción y de seguro también algunas convicciones ideológicas acerca del secularismo. La más importante de ellas es la falta de imaginación al pensar que la democracia sólo puede ser lo que es hoy: una constante serie de “rompimientos” de tabúes sociales en el camino hacia la absoluta autonomía individual.

Es necesario reflexionar lo que significa el que no pueda existir otro tipo de democracia que no sea la democracia secular.

¿Es necesaria la existencia de una floreciente y millonaria industria pornográfica para ser realmente democráticos? ¿Es necesaria una tasa de abortos en las decenas de millones? ¿Necesita la democracia niveles altos de rompimiento matrimonial, con los crecientes niveles de familias disfuncionales que conlleva?

¿Necesita la democracia, como en Holanda, eutanasia legalizada, ampliada hasta los niños menores de 12 años? ¿Necesita la democracia asistencia tecnológica reproductiva, como IVF, e investigación de células madre embriónicas? ¿De verdad necesita la democracia estas cosas?

¿Cómo se vería la democracia si se retiraran algunas de ellas? ¿Dejaría de ser democracia? ¿O en realidad se volvería más democrática?

Son esas las cosas que la democracia secular usa para definirse y defenderse de otras posibilidades. No son meramente epifenómenos de libertad de expresión, de movimiento y de oportunidad.

La alarma con la que muchas personas tratan en la vida pública a quienes se oponen a esas cosas, a menudo implica que ellas son un peligro para la democracia. Esta reacción exagerada es un engaño, es un intento de callar a esa oposición sugiriendo que esas prácticas son esenciales para la democracia.

Si pensamos en las repuestas a las preguntas anteriores, empezamos a formar una idea acerca de una forma de democracia que no es la democracia secular o laica, una alternativa que yo llamo “personalismo democrático”.

Significa solamente una democracia fundada en la dignidad trascendente de la persona humana. La trascendencia nos lleva a nuestra dependencia en otros y nuestra dependencia de Dios. Nada hay que sea contrario a la democracia en traer esta verdad a nuestras reflexiones acerca de los arreglos políticos.

El colocar a la democracia sobre esta base no significa teocracia. El replantear a la democracia en nuestra necesidad de los demás y nuestra necesidad de darnos a ellos, es crear una totalmente nueva forma de democracia. El personalismo democrático es quizá la última alternativa de la democracia laica dentro de la cultura occidental como está ella configurada ahora.

De fuera de la cultura occidental, desde luego, surgen otras posibilidades. Es aún muy temprano, desde luego, pero una pequeña y creciente conversión de occidentales al Islam dentro de sociedades también occidentales, implica la posibilidad de que el Islam en el siglo 21 pueda proveer la atracción que el comunismo produjo en el siglo 20 para quienes se sienten alienados o despechados y para quienes buscan orden o justicia. Se requieren alternativas.

El recrudecimiento de la religión intolerante no es un problema que la democracia secular pueda resolver, sino un problema que ella misma crea. El siglo pasado dio ejemplos suficientes de cómo el vacío dentro de la democracia secular puede ser lóbregamente con los sustitutos políticos de la religión.

El personalismo democrático provee una posibilidad superior, una que no requiere que la democracia se anule a sí misma.

El personalismo democrático no significa la toma del poder para tener un proyecto de transformación mundial, sino el ampliar la imaginación de la cultura democrática para poder redescubrir la esperanza y reestablecer la libertad en la verdad y en el bien común.

Es una labor de persuasión y de evangelización más que un activismo político. Su prioridad es la cultura y no la política, y la transformación de la política por medio de una cultura rejuvenecida. Es también un asunto de salvación, incluyendo la salvación de la democracia misma.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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