Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Palabras Vacías
Eduardo García Gaspar
14 diciembre 2004
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Los fracasos son ocasiones valiosas de reexamen… si es que se aprovechan bien. No es éste el caso del Partido Demócrata en los EEUU, al menos según lo reporta el San Francisco Chronicle del 5 de noviembre. De acuerdo con esa nota, la situación está así.

Ante su fracaso electoral, algunos Demócratas buscan asesorías para recuperar la mayoría del voto. Y, en parte, hablarán con George Lakoff, un profesor de Berkeley. Se sabe que entre los consejos de Lakoff estarán los cambios de léxico.

Por ejemplo, en lugar de hablar del déficit gubernamental, los Demócratas deberán llamarlo “baby tax”, para llegar más efectivamente al electorado.

Otro cambio de palabras es el siguiente. En lugar de usar la expresión “same-sex marriage” para hablar de matrimonios homosexuales, debería usarse la frase “the right to marry”, el derecho al matrimonio.

Y otras cosas por el estilo, por ejemplo quitar la frase de “trial lawyers”, abogados litigantes, para llamarlos “abogados de protección pública.”

No cabe duda que es un punto interesante. Menos tonto de lo que parece. Desde luego, lo que debemos entender es, primero, que cambiando palabras pero manteniendo las mismas cosas, alguien puede ser mejor percibido y menos rechazado.

Sin duda. Una persona de lenguaje vulgar y gráfico no tendrá la misma valuación que otra de mejor vocabulario.

Pero hasta allí. Lo que siga parecerá un enorme intento de copiar al terrible libro de Orwell, 1984, donde al Ministerio de Guerra se le llama Ministerio de la Paz. Y suena muy parecido a la otra obra del mismo autor, Rebelión en la Granja (Animal Farm), en la que unos animales de rebelan del granjero y establecen su propio gobierno bajo el principio de que “Todos los animales son iguales.”

Pasado el tiempo, los gobernantes cambian ese principio por otro que dice. “Todos los animales son iguales, pero hay unos más iguales que otros.”

El lenguaje es un gran instrumento, el que nos distingue de los animales y nos hace cualitativamente diferentes. Usarlo para convencer a otros es un uso legítimo, supongo utilizado desde hace muchos siglos.

No debe sorprender, pero intentar cambiar expresiones para cambiar los contenidos llega a la mentira y el fraude. Es una estrategia muy pobre, si es que es la principal usada por un partido para ganar adeptos. Hay en esto, sin embargo, un peligro.

Tome usted a una persona razonablemente preparada e inteligente, y será difícil engañarle con cambios de denominación. Sabrá qué significa la expresión “derecho al matrimonio” o cualquier otra.

Pero, será diferente lo que suceda en el caso de tomar a otra persona de preparación deficiente y exiguas luces. Una persona así, probablemente tome como solo elemento de conocimiento las palabras usadas. Sin haber leído, sin conocer, su único instrumento de conocimiento será la frase usada y con extrema facilidad podrá estar de acuerdo, sin meditarlo, con el “derecho al matrimonio.”

Esto ya sucede de manera alarmante en el caso de una palabra, libertad.

La interpretación pedestre de la libertad llevará al escasamente preparado a creer que ella es la posibilidad de hacer todo lo que la persona quiera. Una definición en extremo primitiva, pero a pesar de eso no creída por pocos.

Alguien de razón aceptable comprenderá con facilidad que libertad es un concepto que tiene sus limitaciones para, al menos, ejercerla con responsabilidad sin lastimar a otros.

Y alguien de razonamiento un poco superior, con facilidad entenderá que si la libertad no debe lastimar a otros por ser personas dignas, también es uno alguien con dignidad y por eso, tampoco la libertad debe lastimar a quien la ejerce. Si sólo se usan las palabras para pensar, el asunto es absurdo y carece de sentido.

El cambio de palabras o de expresiones para buscar recepción favorable de un concepto que antes era rechazado es, por tanto, una herramienta que tendrá éxito en una población escasamente educada y fracasará donde la población tenga aceptables modos de usar la razón.

En esto es especialmente notable el caso de los jóvenes, por definición inmaduros y de escasa habilidad racional aún. El tiempo les quitará ese defecto, pero sin duda en su tierna edad suelen ser los inocentes mártires de expresiones diseñadas no para pensar sino precisamente para evitar hacerlo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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