Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pensamientos de Navidad 2004
Eduardo García Gaspar
24 diciembre 2004
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La época se presta y, curiosidad interesante, leí por fortuna impensada dos textos que comparto con usted.

Pocas cosas hay, en serio, como caminar entre libros, buenos libros, y encontrar repentínamente ideas que son fuera de lo común y que proveen explicaciones a preguntas que uno se hacía o planteaba.

Cuestión de hacer filosofía, lo que es en realidad asunto de todos. De las Confesiones de San Agustín, un pecador consistente y, más tarde, arrepentido como muchos más, encontré un párrafo que vale la pena ser citado completo.

A pesar de su brevedad, es revelador. Póngase usted en el lugar del santo y reconozca que ha llevado una vida llena de vicios, de los que usted se da cuenta cuando se acerca a Dios y se siente frente a Él.

¿Cómo expresar ese sentimiento? La juventud ha pasado, desperdiciada y, transcurrido el tiempo, usted comprende sus faltas. San Agustín escribió esto.

“¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo.

Reteníanme lejos de ti aquellas cosas, que si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste y deseé con ansia la paz que procede de ti.”

El estilo es maravilloso y las ideas realmente hermosas. Ese uso de los sentidos para entender la presencia de Dios es extraordinario.

Y, en serio, aprovecho esto para usar las palabras de San Agustín y desearle a usted una Feliz Navidad. Que sus palabras rompan nuestra sordera, que su brillo cure nuestra ceguera, que su aroma nos haga anhelarlo, que su gusto nos de gusto de más, que su paz venga a nosotros.

Ya que estamos en esto, hay otro pensamiento por demás interesante. Perdón por no recordar su autor, pero perdí los datos de la cita.

Sin embargo, recuerdo que su autor es un religioso de hace muchos siglos y que se plantó una pregunta sencilla, que son las realmente buenas.

¿Por qué Dios no atiende siempre nuestros ruegos? Muchas veces allí estamos, suplicando a Dios que nos conceda algo y nada sucede. Nuestras oraciones parecen desvanecerse en la inutilidad más total. Lo que este autor dice es fuera de serie.

Vamos a suponer la posición contraria. Una en la que Dios hiciera caso a todos nuestros ruegos, sin excepción.

Bastaría una plegaria a Dios para que éste de inmediato cumpliera nuestros deseos. Sería un mundo diferente y, desde luego, ese dios que todo lo cumple no sería Dios, sino lo más parecido al genio de la botella. En este mundo de deseos cumplidos sin excepción, no habría devoción, ni fe, sino mero interés personal. No habría esperanza sino egoísmo.

Más aún, la existencia de un dios que todo lo concede de inmediato presupondría que realmente no es ése Dios, un ser perfecto e infinito, sino un simple tomador de órdenes de las que no necesariamente todas serían buenas, ni benevolentes, ni congruentes con la palabra de Dios.

Al menos en parte, por tanto, debemos pensar en una realidad: no tenemos nosotros conocimiento perfecto de lo que nos conviene, pero Dios que es infinito, sí lo posee.

Por definición, sabe él más que nosotros. Por eso es que, es del todo razonable creer que al orar y solicitar a Dios algún favor, quizá debamos empezar por un acto de humildad y reconocer que no sabemos con certeza lo que es mejor para nosotros.

Y de allí iniciar nuestras oraciones.

Todo, por reconocer que Dios es necesariamente un ser infinito y perfecto, que no puede convertirse en el obediente genio de la botella que cumple deseos sin pensar en lo que eso implica. Éstos son, pues, mis regalos de Navidad a usted. Dos ideas que son extraordinarias y que estoy seguro hacen de nosotros seres un poco mejores.

La filosofía es la ciencia de las ideas y del pensar, por eso es que cada uno de nosotros debe ser un filósofo, un ser que piensa acerca de la vida, que tiene ideas acerca de ella y que ansía tener respuestas. Éstas, me parece, son dos de esas respuestas.

Feliz Navidad. Que Dios le bendiga.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



3 Comentarios en “Pensamientos de Navidad 2004”
  1. nathasha Dijo:

    la navidad es el nacimiento de Jesus

  2. ali Dijo:

    me aburrio esto. NOTA DEL EDITOR: quizá sea mejor opción ver la tele, un reality show por ejemplo.

  3. rebeca Dijo:

    Hay ali que esgrunch la navidad esta llena de pensamientos positivos disfrutala. NOTA DEL EDITOR: ¡¿qué?!





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