Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Peor Antes Que Mejor
Eduardo García Gaspar
3 diciembre 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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A cuatro años de un gobierno al que en México ya se le puede llamar democrático, las evaluaciones de su desempeño tienen una base sólida.

Cuando, al principio de la presidencia de Fox alguien me preguntó que pasaría con un partido de oposición en la presidencia, respondí la que las cosas se pondrían peor antes de ponerse mejor. Desde un principio supuse que lejos de tener logros espectaculares, el nuevo gobierno tendría problemas enormes.

La razón de esto es sencilla: antes que nada, las personas esperaban milagros que no iban a suceder y, además, limpiar una casa es siempre una ocasión de hallazgos sucios. Estamos en eso.

En esta segunda opinión quiero ofrecer una dimensión adicional a la que es común en los comentarios que evaluarán la presidencia de Fox. Hablarán la mayoría de ese desencanto, sin necesariamente entender que la vida es una película y no una fotografía.

Ver un momento dado y nada más, no sirve de nada. Tenemos que ver el proceso, cómo es que las cosas se mueven, de dónde vienen y a dónde van, Lo que digo es que ahora un análisis de la presidencia de Fox de poco sirve, si no se ve la dirección en la que marchamos y el sitio del que salimos.

Más débiles aún serán las opiniones sobre el presidente si ellas se sostienen sobre la idea del presidencialismo, que ya no existe.

En un sistema presidencialista, como los de antaño, sería lógico culpar al presidente de lo ocurrido. Ahora, eso ya no funciona. No importa quién hubiera sido presidente, la presente situación de conflictos entre los poderes se hubiera dado.

La variable Fox no hubiera alterado ese hecho, pero lo que si afectó fue la escasa visión del presidente y su miope esposa. Por el otro lado, los legisladores son el otro gran actor y merecen compartir al menos por igual la culpa del desaprovechamiento de esta oportunidad.

Porque eso fue lo que sucedió, el desaprovechamiento de una oportunidad de oro para la prosperidad del país. Incluso hasta con la circunstancia de ingresos adicionales del petróleo. Visto en el tiempo, es posible concluir hasta aquí que venimos de un sistema político autoritario que poco a poco fue agrietándose hasta lograr un presidente de oposición.

A partir de ese momento se abre un panorama diferente al anterior, la gran oportunidad mexicana para prosperar. No creo que exista una de ese calibre en nuestra historia. Pero la gran oportunidad no ha sido entendida por quienes la debían comprender: los gobernantes.

Su marco mental está estructurado bajo los parámetros del viejo sistema político, no del nuevo. Esto es muy sencillo de probar con las actuaciones de los partidos, todos enfocados a las elecciones de 2006, incapaces de ver más allá.

Lo que digo es que nuestros gobernantes han definido a la política como una lucha de poder y no como lo que es, gobernar. Luchar por el poder era la definición de la política en el viejo sistema y aunque eso ya no aplica, lo siguen pensando. Por esto las cosas se están poniendo peor antes de ponerse mejor.

Se ponen peor porque los gobernantes aún no entienden que ha habido un cambio de gobierno. ¿A dónde vamos de aquí? Es imposible de predecir. Pero sí podemos concluir que la gran variable de la que todo depende es la madurez de la clase política. ¿Entenderán ellos que hacer política es gobernar y no luchar por el poder?

Si lo llegan a entender, el panorama mexicano futuro será bueno y quizá hasta brillante. Si no lo llegan a entender, el futuro del país seguirá por donde vamos, conflictos que desaprovechan oportunidades y evitan la prosperidad. Quedarse en una evaluación del momento presente, por tanto, es un análisis primitivo e inútil.

Quejarse de Fox y contentarse con eso, lleva a encontrar remedios solamente en el hallazgo de alguien mejor y eso lleva a errores iguales a los cometidos ya. La situación mexicana no es una solucionable buscando a alguien mejor que Fox.

Hacer eso es tonto; y quizá resulte peor que Fox. El problema mexicano es uno de la clase política entera, de los gobernantes y de su marco mental. La solución está en ellos, no en la ciudadanía. Y es una solución de prudencia y madurez de sus formas de pensar. Debemos reconocerlo, el gran problema de México es su clase política.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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