Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pequeños Animalitos
Eduardo García Gaspar
13 septiembre 2004
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en:


Es de llamar la atención, en alguna dosis, la inclusión de contenidos sexuales en los medios de comunicación. No son contenidos de pornografía, sino simples reportajes en los que el sexo es el tema principal.

Un ejemplo, muy reciente, fue el dedicar la primera plana completa de una cadena nacional de periódicos a la noticia de un hombre mexicano transformado en mujer y que ha sido objeto de curiosidad en Inglaterra.

Pero es en la radio donde quizá se den estas cuestiones con mayor frecuencia.

Fui testigo de dos transmisiones, dentro de un noticiero de ese medio, en el que existe una sección de consejos sexuales a cargo de una experta en terapias de este tipo y que dio recomendaciones a los radioescuchas. Una de ellas fue el de consultar el libro del Kama Sutra para encontrar nuevas posiciones y experimentar con ellas.

La otra estuvo dedicada al tema de los condones, sus diferentes tipos y cómo ser juguetón al usarlo y saber qué sabor tiene.

Proponer retirar del aire esos programas, en estos tiempos, es quehacer impracticable. Ante ellos todo lo que puede intentarse en tener vacunas contra la basura en las comunicaciones para evitar que esos contenidos produzcan efectos en quien los escucha y pueda ser influido por ellos.

La situación es compleja y merece una segunda opinión para entenderla mejor y con prudencia.

Una vez que se acepte que será imposible detener esos contenidos, la tarea es entenderlos a la luz de consideraciones de mero sentido común. Una de esas consideraciones es obvia: lo que esos programas hacen es colocar al sexo en un plano separado del resto de la naturaleza humana.

Lo ponen como una de las actividades posibles, que pueden realizarse a discreción, sin limitaciones y como un derecho sin su inevitable obligación.

Es la posición del sexo como diversión ilimitada. Más aún, explícita o implícitamente, la actividad sexual es colocada bajo el principio de “si sientes placer, hazlo sin frenos.”

Cuando ese principio es llevado a otros actividades humanas, podría con facilidad defenderse la idea de dejar de trabajar si eso causa encanto, o dejar de educar a los hijos, o comer hasta hartarse, o beber en exceso, o drogarse.

Lo que debe temerse en ese tratamiento de las cuestiones sexuales es el cultivo de hábitos de irresponsabilidad y, por eso, el descenso de la dignidad humana a la categoría de pequeños animalitos que siguen sus instintos con una justificación filosófica que las valida y justifica por parte de algún experto sexual de visiones muy limitadas.

La naturaleza humana, su dignidad esencial, está muy por arriba de eso. Somos seres dignos, con potenciales enormes y sucumbir a esos instintos nos arrastra al olvido de nuestra elevada naturaleza.

Somos seres cuya vida está llamada a la dignidad más alta posible, a la virtud, a la libertad que lleva a decisiones voluntarias elevadas; no estamos llamados a ser sujetos del placer, ni de la esclavitud de los sentidos, pues somos libres. La libertad es nuestro instrumento para elevar nuestros espíritus por encima de las pasiones.

Nuestro mérito está en optar por lo alto sabiendo que podemos hacerlo por lo bajo. El peligro actual es la existencia de mentalidades que con indumentarias distinguidas y apariencias científicas intentan convencernos de que ceder a los instintos es lo natural en nosotros, cuando es lo contrario.

Esos ropajes elegantes y engañosos, sin embargo, pueden caer en mentes ingenuas que sin preparación las acepten y confundan a los vicios con virtudes, anulando el sentido de distinción entre lo que debo hacer y lo que no debo hacer.

Mucho mal hacen esos programas con contenidos engañosos y disolutos que no pueden sin embargo ser detenidos so pena de consecuencias aún peores. La única defensa ante esto es la elevación del sentido moral y del deber de las personas para que ellas a pesar de escuchar esa basura puedan rechazarla y no verse afectados por la bazofia.

Por su parte, desde luego, esos medios deberían entender lo que en realidad logran con esos contenidos, lo que no todos tendrán la capacidad de entender. Al final, esta segunda opinión, intenta prevenir contra una de las cosas que se hacen y que, sin notarse mucho, degradan la naturaleza humana, lo que tiene consecuencias imprevistas de largo plazo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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