Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Perder la Oportunidad
Eduardo García Gaspar
8 diciembre 2004
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Para darse cuenta de lo que es un sistema de libre comercio, podemos acudir a una breve nota del Wall Street Journal sobre México y nuestra industria automovilística (29 noviembre, Joel Millman), proveniente de Toluca.

Pero antes, haga usted un esfuerzo de memoria si es que vivió en esas épocas. Los tiempos del proteccionismo.

Los fabricantes de autos tenían un mercado cautivo, el resto de los mexicanos a los que “satisfacían con un puñado de modelos, de escasa calidad.”

Las cosas han cambiando. Por ejemplo, la planta de DaimlerChrysler en esa ciudad produce un solo modelo, el PT Cruiser para todo el mundo, sí hasta los que tienen el volante del lado derecho; sólo el 1 por ciento de sus ventas se queda en México.

La planta de Volkswagen en Puebla es la que produce todos los Beetles que hay en la tierra y hay planes para hacer que sea la que también produzca todos los Jetta.

Lo que la nota reporta es impresionante. México es un fabricante realmente importante de autos en el mundo y se están haciendo inversiones enormes, como una de Ford en Hermosillo, por unos 1,200 millones de dólares. La consecuencia de inversiones como ésa es la elevación de la productividad bajo un panorama que es muy distinto al de la corta vista del proteccionismo. Ahora el mercado es el mundo entero, literalmente.

Las plantas producen bajo la presión de una competencia mundial. En el reportaje mencionado, se citan palabras de José Luis Rodríguez, líder del sindicato de Volkswagen, “Estamos a merced de la demanda mundial.”

Los autos disponibles en México en los tiempos de la sustitución de importaciones eran malos, escasos y caros. Vivimos una situación muy diferente ahora, muchos modelos, mejor calidad y precios mejores.

Todo porque una cosa ha cambiado: el mercado de esas plantas no es México, sino el mundo. Somos la nación número 10 en fabricación de autos y tenemos que tomar decisiones de grandes ligas.

Decisiones como las de modernización de las instalaciones para ser las más modernas, como las de preferir producir autos de cierto tipo y no de otro que pueden venir de China por ejemplo, cuya fuerza de trabajo tiene salarios más bajos que los mexicanos. Son ligas grandes, de gente mayor.

No son cosas sencilla de entender para gente como Pablo Gómez, Leonel Godoy, Alfredo Madrazo y muchos otros que viven en sus pequeños munditos de fantasía.

Lo que le sucede a la industria automotriz de México, le podría estar sucediendo a otras de nuestras manufacturas y si eso no está sucediendo se debe en buena parte a la cortedad de vista de tantos gobernantes que siguen pensando como las fábricas protegidas de antes, esas a las que se cobijaba del mundo exterior.

Temo comunicarles a esos caballeros y damas de miopía célebre que estamos en un mundo diferente al que ellos han creado en sus mentes. Vaya, hasta el líder de Volkswagen, citado arriba, lo ha reconocido.

Estamos en las ligas mayores y no en juegos de aficionados. Estamos donde ya no se valen pataletas, como la del diputado Pérez Góngora del PRI, reportada el 11 del pasado mes, amenazando a la presidencia de quitarle más dinero si es que el presupuesto realizado en la legislatura era impugnado.

Actuar así es una sandez de pequeñas ligas. Como las que juegan, por ejemplo, Emilio Chuayffet, Fox, Bravo Mena. Quizá sea útil el símil de tener que jugar contra el Real Madrid, el Manchester, el Barcelona.

Estoy hablando de ver el panorama mundial y quitarnos esa mentalidad que nos hizo perder tanto territorio en el siglo 19 por estar enfrascados en peleas y riñas baladíes que descuidaron lo importante. Porque, la verdad, en el siglo 19 perdimos esos territorios más por nuestra culpa que por la ambición de otros.

Y en el siglo 21 ya no perderemos territorios, sino algo quizá más valioso, la oportunidad de ser alguien, de resolver problemas de pobreza, de elevar los estándares de vida, de ser una potencia.

Igual que los políticos posteriores a 1821, enfrascados en minucias tontas y rivalidades vanas, los gobernantes de hoy están dejando de ver el panorama general. Los del siglo 19 fueron culpables de perder esos territorios, los del siglo 21 están siendo culpables de perder la más grande oportunidad que este país ha tenido.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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